Aprovecha los momentos

Cómo crear el momento perfecto para enseñar a los niños

A veces queremos que los niños aprendan ciertas conductas, para ello, lo mejor es encontrar un buen momento de aprendizaje y abordarlo de la mejor manera. Mira estos consejos.

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Si eres padre seguro que alguna vez te has preguntado si ese momento determinado era el idóneo para enseñar algo a tu hijo. Y es que, ciertas ocasiones pueden ser menos adecuadas que otras cuando queremos que los niños cambien su comportamiento. Veamos algunos consejos.

Es normal que cuando un padre quiere que su hijo cambie su comportamiento, aproveche algunas oportunidades para hablar de las decisiones de sus actos y de las consecuencias que estos últimos pueden tener. Por ejemplo, cuando un niño se comporta mal con otras personas y queremos que entienda que no debe comportarse así, lo ideal sería aprovechar esa circunstancia para intentar dar lecciones positivas. Eso sí, no para reprocharle “lo mal que lo ha hecho”.

Por qué reconocer los momentos para educar

Si un niño ha hecho algo que no debería y no se ha comportado de la mejor manera, no debemos echarle en cara sus errores y “arrojarnos sobre él”. La mejor solución es intentar darle una lección que sea positiva y, sobre todo, tener empatía con él.

De lo contrario, como seguramente el niño todavía no es capaz de controlar y gestionar sus emociones, lo que puede empezar a sentir es culpa y vergüenza, algo que no será nada beneficioso si nuestro objetivo es que aprenda y modifique su conducta.

Lo mejor, entonces, es tratar de identificar cuáles son los mejores momentos de aprendizaje para los niños.

La distancia emocional

Para empezar, tenemos que tener en cuenta que cuando sucede algo, si es reciente, es más difícil hablar de ello, y esto se aplica tanto para mayores como para pequeños. Lo que podemos hacer es esperar un tiempo prudencial dependiendo de cómo reaccionen los menores. Debemos dejarles tiempo para que también den su propia visión al respecto de lo que ha sucedido.

Además, por otro lado, si ni siquiera nos paramos a esperar, y nos dejamos llevar por la ansiedad y los nervios que podemos estar sintiendo nosotros, seguramente nos dejaremos guiar por la ira, y esto tampoco es una actitud que favorezca el aprendizaje de los niños.

Por otra parte, una buena opción es poner “distancia emocional”, es decir, si queremos hablar de alguna actitud que ha tenido un niño, podemos utilizar de ejemplo el error de otra persona. De esta manera, puede no sentirse tan juzgado, ni tan criticado. Y, por tanto, habrá más predisposición por su parte para escuchar. De hecho, probablemente será más fácil de abordar una acción si no está relacionada directamente con el peque.

Escuchar preguntando

Asimismo, algo que debemos considerar son los antecedentes. Hay que tener presente que detrás de cada acción siempre hay un contexto, es decir, que hay unos antecedentes psicológicos y emocionales por detrás que hacen que se tomen diferentes conductas. Por este motivo, una buena oportunidad para enseñar y para el aprendizaje es escuchando.

Los padres deben ser figuras de referencia que escuchen y que hagan que los niños se sientan comprendidos. Para ello, se deben hacer preguntas desde el lado de la curiosidad y de la empatía, nunca desde un punto acusador.

Lo mejor es dejar que los menores cuenten su perspectiva al completo, de tal manera que ellos mismos la repasen y la analicen. Esto sin duda es una buena forma de aprender y de interiorizar lecciones, puesto que son ellos mismos quiénes las han analizado.

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Claudia Escribano

Periodista y curiosa. Aunque lo último es por naturaleza, para eso no existen títulos universitarios. Me encanta descubrir cosas nuevas y transmitirlas a los demás. Y para eso utilizo las palabras, la fotografía o todo aquello que me permita comunicar. ¡Mi objetivo aquí es haceros llegar muchas de ellas!

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