Educar en la igualdad

Cómo educar un niño feminista

7 minutos

Educar en feminismo es educar en igualdad. Conseguir niños feministas significa trabajar por una sociedad futura igualitaria pero ¿cómo conseguirlo?

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niños corriendo playa

La palabra feminismo ha sido demonizada desde que nació, precisamente porque nació de la necesidad real de igualar la posición de la mujer en la sociedad a la del hombre, así que a lo mejor os sorprende que os animemos a educar niños feministas, pero sí.

Educar niños feministas es buscar y promover un cambio en las bases sociales de privilegios establecidos históricamente para (y generalmente por) el género masculino. Es normal que promover este cambio levante ampollas debido a que, por la posición de favor de algunos, nunca van a querer favorecer aquellos movimientos que impliquen una pérdida de sus prerrogativas. Es precisamente por esto que se impuso, e impone, la lucha feminista como una necesidad de la sociedad que debe incluir en igualdad a la mujer y, por tanto, educar en el feminismo se impone como algo muy necesario.

En un principio las mujeres buscaban algo tan básico como el sufragio femenino, después lucharon por igualar sus salarios obreros a los de los hombre, lucha que continúa abierta si tenemos en cuenta los últimos informes en lo que se demuestra que una mujer debe trabajar más de 109 días más al año para cobrar (en igualdad de condiciones y por el mismo trabajo) lo mismo que un compañero varón. En los últimos años a esta lucha feminista se ha unido la búsqueda de una corresponsabilidad real a la hora de la crianza y educación de los hijos, así como a la hora de compartir equitativamente el mantenimiento y las labores que conllevan el hogar, por no hablar de la lucha por la no culpabilización de las mujeres víctimas de violencia de género o agresiones sexuales.

No vamos a nombrar aquí todos los aspectos de la vida diaria en los que el feminismo ayudaría a una mejor relación social, simplemente haremos notar lo evidente: cuando la sociedad entera perciba de manera real a las mujeres como iguales a los hombres, el feminismo no será importante porque no será necesario.

Parece una tarea titánica pero si educamos a los niños en el concepto real de igualdad, es decir, en el feminismo, nos daremos cuenta cuando sean adultos de que por fin vivirán en una sociedad que se parece más a la que esperamos puedan disfrutar.

Cómo educar en el feminismo

Tomamos como fuente el libro Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo de Chimamanda Ngozi Adichie, feminista, novelista y madre namibia, nacida en 1977 y autora de ensayos como Todos deberíamos ser feministas, el reconocido TEDx Talk que ha tenido más de un millón de reproducciones en su web y más de cuatro millones de visitas en YouTube.

1. Para criar un niño feminista sé una mujer plena. “La maternidad es un don maravilloso pero no te definas únicamente por ella. Sé una persona plena”. Eso beneficiará a tus hijos que verán la confianza y plenitud que se derivan de trabajar y de disfrutar de tu ocio como mujer, además de como madre.

2. Ejerce la paternidad y crianza conjunta. El papel de padre no es un satélite que orbita alrededor de la madre, debe tener el mismo rol activo en la crianza y educación de los hijos y, como Adichie afirma: “¿Te imaginas cuánta gente sería mucho más feliz, más estable, colaborarían mejor en el mundo, si sus padres hubieran sido presencias activas durante su infancia?”. No es solo que la corresponsabilidad y el reparto igualitario de tareas libre de resentimientos a la pareja, es que los niños asumirán desde pequeños que así es como deben ser las cosas porque, en realidad, así es como deberían ser y haber sido siempre.

3. Los roles de género son una absoluta tontería, asegúrate de que tu hijo lo comprende. No hay “cosas de niñas” y “cosas de niños”, los camiones y coches no son masculinos de la misma manera que una muñeca no es femenina, son juguetes. Sin más. Sin mayores apreciaciones vinculadas más que la de las horas de diversión, juego y desarrollo que aportan a los pequeños.

De la misma forma, no hay ropas definidas y, ni que decir tiene, no hay emociones que nos definan como género. Enfadarse no es más masculino que llorar y llorar no es más femenino que la asertividad de explicar lo que se siente. Son todas emociones válidas y nuestros hijos tienen derecho a sentirlas y expresarlas.

4. Rechaza el ‘Feminismo Light’. Ser feminista es querer la igualdad real en todas condiciones y el ‘feminismo light’ es la idea de igualdad femenina condicional. Es decir, igualdad siempre que se cumplan determinadas condiciones de permiso por parte de los hombres. Como Chimamanda afirma “El bienestar de una mujer debe basarse en algo más que la benevolencia masculina”. El sexismo es un problema real que si no cortamos de pleno desde la infancia perpetuará sociedades en las que las mujeres seguirán siendo más valoradas por su belleza física que por su belleza intelectual y eso nos retrasa a todos: hombres y mujeres.

5. Enseña a tu hijo a amar la lectura. Los libros abren la mente y le permitirán conocer, entender y cuestionar nuestro mundo.

6. Enseña a tus hijos a cuestionarse el lenguaje, ya que el lenguaje es heredero de los prejuicios, creencias y presunciones de nuestra sociedad. “Lloras como una nena” o “no seas machorro” son expresiones que oímos con relativa frecuencia y que entrañan lo peor de una sociedad caduca.

7. Enseña a tus hijos que las mujeres no necesitan ser defendidas ni idolatradas, simplemente necesitan ser tratadas por igual. En palabras de la escritora “En la idea de que las mujeres necesitan ser reverenciadas y defendidas por el hecho de ser mujeres subyace una actitud de superioridad. Consigue que los hombres piensen que caballerosidad, y la premisa de la caballerosidad es la debilidad femenina”.

8. Enseña a tus hijos a rechazar la obligación de gustar. No existe la necesidad real de tener que gustar a todo el mundo, ni siquiera al prójimo. Por el contrario potencia la amabilidad en tu niño, la capacidad de ser sincero, la asertividad y que comprenda que tiene derecho a defender lo que es suyo, ya sean ideas, sentimientos o cosas materiales.

9. “Enséñale sobre privilegios y desigualdades y la importancia de respetar la dignidad de todo aquel que no le quiera mal”. De esta manera aprenderán la igualdad y el respeto, aspectos básicos de cualquier sociedad avanzada y del feminismo.

10. Haz que tu hijo comprenda que hay muchos individuos y culturas que no encajan en la estrecha definición generalista de atractivo y belleza. Y que precisamente eso es atractivo y muy bello.

11. La biología no marca nada: “enseña a tu hijo que la biología es una materia interesante y fascinante, pero no debe aceptarla como justificación de la norma social. Porque las normas sociales las crean los seres humanos y no hay ninguna norma social que no pueda cambiarse”.

12. Nunca relaciones sexualidad y vergüenza. Porque no hay nada vergonzoso en el sexo, ni en los órganos sexuales, ni es vivir el sexo. Habla con tus hijos de ello, que comprendan la parte no solo física del acto sino la parte emocional que también se vincula. No demonices, no culpabilices: simplemente enseña, educa.

Diles que su cuerpo les pertenece a ellos y solo a ellos y que nunca deben sentir la necesidad de decir “sí” a algo que no quieran o para lo que se sienta presionado. Que aprenda que decir “no” cuando “no” le parece lo correcto es motivo de orgullo. Enséñale que de la misma manera que esto aplica para su vida y su cuerpo, se aplica para el de los demás. Si alguien te dice “no” es “no” y, como dueños cada uno de nuestros cuerpos, debemos respetarnos.

13. Habla a tus hijos sobre la diferencia. Convierte la diferencia en habitual porque, de hecho, es la norma en el mundo. Que tus niños valoren la diferencia los hará más humanos y prácticos y les dará herramientas valiosísimas para sobrevivir en un mundo diverso.

14. Escucha y potencia sus opiniones siempre que estas tengan un punto de vista fundado, humano y de amplias miras. No cercenes sus inquietudes.

15. Enséñale la importancia de la salud. De ser una persona activa no por las percepciones físicas sino porque solo tenemos un cuerpo y nos tiene que durar sano hasta bien viejos. Líbrate de si estar delgado/fuerte/con carnes es más bonito, lo bonito de verdad es estar sano, y empéñate en que tus hijos lo comprendan.

Etiquetas: familia

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