Inteligencia emocional

¿Cómo fomentar la inteligencia emocional en tu hijo desde casa?

Así puedes fomentar la inteligencia emocional para gozar de bienestar y entendimiento en el núcleo y para lograr que los niños alcancen emociones sanas.

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En la actualidad, cada vez se está dando más importancia al fomento de la inteligencia emocional, pero el desarrollo de esta en los más pequeños no es tarea fácil.

En el contexto familiar, la comunicación emocional es la base para favorecer un buen clima en el hogar. Algunos de los padres que acuden a nuestra consulta nos plantean varias cuestiones relacionadas con este tema: “¿Por qué es tan importante hablar sobre nuestras emociones con nuestros hijos/as?” “¿Cómo puedo favorecer la expresión emocional en mi hijo/a?”.

En este artículo, intentaremos dar respuesta a estas y a otras cuestiones referidas a la inteligencia emocional familiar y su expresión.

La Inteligencia Emocional, como comentábamos anteriormente, es un tema de repercusión cotidiana que con frecuencia encontramos no solo en la literatura especializada, si no en los medios de comunicación en los últimos años, pero sobre ella se lleva investigando mucho tiempo.

Mayer y Salovey en 1989 la definieron como: “La habilidad para percibir, valorar y expresar emociones con exactitud; la habilidad para acceder y/o generar sentimientos que faciliten el pensamiento, la habilidad para comprender emociones y el conocimiento emocional y la habilidad para regular las emociones promoviendo un crecimiento emocional e intelectual”.

Competencias de la educación emocional

Posteriormente, Goleman en 1995 desarrolló las cinco competencias que componen la inteligencia emocional:

  1. Autoconocimiento: Conocerme a mí mismo/a e identificar las emociones que estoy sintiendo.
  2. Autocontrol: Una vez identificadas las emociones, saber controlarlas.
  3. Automotivación: Encontrar los motivos para hacer las cosas y saber motivarnos para hacerlas.
  4. Empatía: poder ponernos en la vivencia emocional del “otro”.
  5. Habilidades sociales: Saber manejar diferentes herramientas comunicativas para establecer relaciones con los demás.

La familia, acompañada por el sistema educativo, constituye el principal contexto para el desarrollo emocional de los niños/as, es decir, para el logro de una personalidad sana e integral que contribuya al bienestar personal.

Los niños/as necesitan sentirse seguros emocionalmente y es en los padres (y en el resto de la familia) donde encuentran la base de seguridad desde la se abren al mundo físico, emocional y social, y a la que vuelven continuamente para recibir ayuda, apoyo, calma, consuelo y seguridad.

¿Cómo podemos fomentar el desarrollo de la inteligencia emocional desde casa?

A continuación os damos una serie de claves para que como padres podáis ayudar a vuestros hijos/as en su gestión emocional:

  • Preséntales a las emociones: Puede ser a través de cuentos, de películas, de juegos… el objetivo es que los niños/as de una manera dinámica y divertida se familiaricen con las diferentes emociones, que profundicen en qué significan para que puedan ser capaces posteriormente a identificar las suyas propias.
  • Escucha activamente a tus hijos/as: desde el respeto a sus emociones y necesidades. Habrá ocasiones en los que les apetezca hablar sobre como se sienten y no debemos quitarle importancia a lo que exprese o intentar distraerles para que no sufran, tienen la necesidad de expresar su mundo emocional aunque a los adultos nos resulte en ocasiones complicado gestionarlo, paciencia.
  • Respeta sus ritmos y necesidades: quizás solo quiera estar contigo en silencio… puede que solo necesite saber que estas ahí, acompañándole, sintiéndote cercano, cálido y sensible, dándole ese espacio que necesita y haciéndole sentir que no está solo/a.
  • Conviértete en un modelo para tus hijos/as: que vean a papá o mamá hablar sobre cómo se sienten hace que os convirtáis en un ejemplo para ellos y es una manera de validar sus propias emociones y que no intenten esconderlas. También, puede contarle tus trucos para regularte emocionalmente, seguro que le son de gran ayuda.
  • Fomenta la expresión emocional familiar: se pueden aprovechar momentos en los que estemos todos juntos, por ejemplo, las cenas. De una manera natural podéis crear un clima familiar cálido en el que cada uno cuente cómo se siente, para que los más pequeños se sientan cómodos a la hora de expresarse. También podemos establecer alguna dinámica familiar, como por ejemplo, “el bote de las emociones”, donde todos, cada día, pongamos en un papel como nos hemos sentido y los leamos al finalizar la semana.
  • Comunícate en su idioma: dibuja, pinta, juega… de esta manera tu hijo/a será capaz de conectar realmente con sus emociones, sobre todo en los casos en los que le cueste ponerle palabras a cómo se siente.
  • Busca momentos de conexión: un buen momento para hablar con ellos a solas y que nos cuenten cómo están puede ser antes de ir a dormir, leyéndoles un cuento o dando un paseo los dos, por ejemplo.
  • Favorece actividades deportivas y sociales: juegos donde se trabaje en equipo o donde se esté en contacto con otras personas favorecerá su desarrollo social.
  • Desarrolla valores familiares: como puede ser el respeto hacia los demás, la solidaridad, el contacto con la naturaleza… desde actividades que se puedan hacer en familia, como por ejemplo, pasar un día en el campo todos juntos o donar ropa que ya no utilizamos, de esta manera, potenciaremos una educación emocional más allá de él mismo.
  • Abrázale siempre que lo necesite: muéstrate emocionalmente disponible para él, no hay nada que tranquilice y haga sentir mejor que un abrazo o unas cosquillas cuando lo pidan, el contacto físico es un calmante natural.
  • Y sobre todo, acompaña a tu hijo/a, muéstrate cercano y paciente, que sienta que puede confiar en ti y contarte su mundo. Anímale a pedir ayuda siempre que lo necesite y transmítele que es bueno reconocer que necesitamos ayuda. Con tu apoyo y con tu amor, afrontará todos los retos que le vengan por delante.

Como dijo Aristóteles: “Educar la mente sin educar el corazón, no es educar en absoluto”. Invirtamos tiempo, paciencia, cariño y amor incondicional para el mejor desarrollo emocional de nuestros hijos/as.

 

Artículo elaborado por Mónica Gonzalo Caballero, psicoterapeuta infantojuvenil y familiar en Psicólogos Pozuelo

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