Psicología infantil

¿Cómo gestionar la avalancha de información con los niños?

Aunque los expertos señalan que no es recomendable ocultarles nada de lo que está pasando, también hacen hincapié en la idea de transmitir la información de manera adaptada a los niños. De lo contrario, la exposición descontrolada a tanta información podría desencadenar cuadros de ansiedad infantil.

Vivimos en una era donde la comunicación está más accesible que en cualquier otro momento de la historia. Esto es un privilegio: la información nos brinda muchos beneficios, favorece el conocimiento, la creación de opiniones, nos da libertad.

Pero incluso los adultos, en ocasiones, podemos llegar a sentirnos sobrepasados por la cantidad de información que nos rodea. Es complicado poner el límite a la avalancha de noticias que en muchos casos nos llega. Internet, televisión, grupos de WhatsAppEl acceso a la información puede llegar a sobrepasarnos y a generarnos sensación de estrés que cuesta gestionar. Por suerte, tenemos la capacidad de poner freno a este tsunami, decidiendo hasta qué punto permanecer o no conectados.

El caso de los niños y niñas es diferente por muchos motivos. Las nuevas generaciones, nativos digitales, tienen a su alcance las mismas vías que los adultos, pero no están armados de las herramientas que nosotros tenemos para poder gestionarlo. Por ello, son los padres y madres los que tienen que cuidar de que la información que llega a nuestros niños y niñas no llegue a ser perjudicial para ellos.

Hay situaciones en las que la preocupación o el interés por saber más se hacen protagonistas de nuestro día a día y de nuestras conversaciones. Sin darnos cuenta, determinados asuntos pueden llegar a monopolizar el tema a tratar durante la cena pero, ¿somos conscientes de que los más pequeños están recibiendo esta información también?

Cuidado con el descontrol

Cuando los niños y niñas reciben información que supera su capacidad de comprensión o gestión, pueden llegar a sentir mucha sensación de descontrol, miedo y angustia. Es frecuente que cuando los niños perciben preocupación en el entorno, aparezcan signos de ansiedad.

La ansiedad en los niños y las niñas no se manifiesta de la misma forma que en los adultos. Por tanto, cuando el niño o la niña se muestre más callado o más movido de lo normal, llore con facilidad, le cueste dormir, se queje de dolores sin causa física, o magnifique reacciones, será un indicador de que puede estar sintiéndose excesivamente preocupado y no tenga herramientas para comunicarlo o gestionarlo por sí mismo.

Como padres, es importante que dosifiquemos la información accesible a los niños y niñas. Esto no significa que tengamos que ocultarles la realidad, si no que tendremos que adaptarla a su etapa evolutiva. Lo más importante en la infancia es la certeza de seguridad y que, en el caso de que algo les pueda llegar a pasar, siempre tendrán a su alrededor a personas que les puedan ayudar.

¿Cómo transmitirles la información?

Podemos ayudar a transmitir información si nos acercamos a su mundo. Los libros y cuentos son un buen recurso para contarles la realidad de una forma adaptada. No será recomendable pues hacer partícipes a los más pequeños de los temas de conversación de los adultos en determinados momentos, pero sí tendremos que explicarles de forma adecuada qué es aquello que ocurre y que tan preocupados nos tiene.

Pongámonos a los adultos como referencia. Si determinadas temáticas o informaciones pueden llegar a causarnos tanta angustia, imaginemos cómo pueden estas impactar en la mente de los más pequeños. El cerebro infantil tiene la asombrosa capacidad de cubrir los espacios en blanco con su propia interpretación del tema, y muchas veces, la imaginación puede ir más allá de lo seguro y llevadero.

Será recomendable proteger a los niños de imágenes y noticias con demasiada carga emocional, pero darles una narrativa ajustada a la realidad, de forma que no sea discordante con lo que puedan estar viendo con sus propios ojos. Cuando les hacemos partícipes de las situaciones, les mandamos el mensaje de que ellos también pueden acudir a nosotros cuando lo necesiten.

Hacer como si nada, nunca será una buena estrategia. Poder hablar con tranquilidad y calma ofrece la sensación de seguridad y validación emocional que todo niño y niña necesita, y más aun en momentos donde en el ambiente flota un clima de preocupación.

Artículo elaborado por Blanca Santos, psicoterapeuta infantojuvenil y de familia en Psicólogos Pozuelo

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