Eduación sexual

¿Cómo podemos explicarle a los niños qué es hacer el amor?

No es una tarea sencilla porque la cuestión es compleja para la madurez e inexperiencia de un niño, pero enfocado desde la naturalidad, responder a sus dudas al respecto no tiene por qué ser nada embarazoso.

Familia
Familia (Foto: depositphotos)

No hay pregunta o tema tabú. Esa es una premisa fundamental a la hora de educar porque las dudas llegarán tarde o temprano a los peques de la casa y, como es lógico, querrán saber. Y cuando eso ocurra, es bonito como padre o como madre ver que tu hijo tiene la confianza para consultar a su padres acerca de esas cuestiones en primer lugar. Sabe que se lo van a explicar mejor que nadie y por eso no se les puede fallar, incluso en los casos más complicados de afrontar, como es el caso del sexo

El concepto “hacer el amor” a ellos les suena raro hasta cierta edad. Demasiado tienen con entender las emociones básicas y luego hacer lo propio con sentimientos complejos como el amor. Pero es posible que de alguna u otra forma se interesen por el sexo: bien porque se empiezan a descubrir su cuerpo y el del sexo opuesto, bien porque quieren saber cómo vienen los niños al mundo o bien porque simplemente tienen ya una edad dónde escuchan cosas a su alrededor. 

Naturalidad y honestidad

Los papás, ante la pregunta del millón, suelen reaccionar a la defensiva. Es normal; completamente comprensible. Pero lo recomendable es afrontar la situación con naturalidad y sobre todo sin rehuir la respuesta. Para ello es necesario disponer de algunos recursos con los que explicarles qué es hacer el amor. 

Evidentemente, la edad importa mucho, ya que no es lo mismo un niño de 6 años que una niña de diez, que pronto sabrá en primera persona lo que es la regla, por ejemplo. Pero generalmente las dudas sobre el sexo aparecen antes, y cuando son tan pequeños, no hace falta explicarles todos los detalles. Entre otras cosas, porque no los entenderán. Es mejor que el mensaje sea sencillo, que lo puedan asimilar y así satisfacer su curiosidad inicial al respecto. 

Es fundamental, como decíamos, la tranquilidad y la naturalidad en el adulto a la hora de explicar a su hijo en qué consiste el sexo. De ese modo, él también aprenderá a tratarlo igual con la ventaja de que tiene toda su vida por delante para hacerlo, y es muy necesario que entienda que esta es una cuestión más en la vida, y que a medida que crezca tendrá más peso. Crea un ambiente tranquilo, aprovecha que se muestra interesado y centra su atención demostrando serenidad. 

Mensajes claros y sencillos

El hilo narrativo ha de ser sencillo, de ahí que ejemplos cercanos para ellos como un embarazo son muy buenos recursos porque entenderán el sentido de hacer el amor más allá del placer, que es algo que no están en disposición de entender. Se puede afrontar la respuesta simplemente con las palabras o con la ayuda de algún recurso, como por ejemplo los libros que tratan precisamente el capítulo del sexo y la gestación.

Otro recurso es aprovechar cada oportunidad que se presente: desde la imagen de un documental de animales, o ese momento en el que os acompañan al baño a hacer pis y se quedan mirando fijamente tratando de entender por qué el cuerpo de su mamá es así o el papá es distinto. 

Cuando hablamos de mensajes sencillos, implica que le respondas con franqueza hasta el lugar al que llegue su curiosidad. Cada año que pase será un poquito más lejos, pero espera a que llegue ese momento. De forma progresiva lo entenderá mucho mejor. Es fundamental, eso sí, llamar a las cosas por su nombre; esto es, es contraproducente esconder qué es, por ejemplo, el pene o la vulva. 

Aprovechar la oportunidad

Esta es una gran oportunidad para fortalecer el vínculo con el pequeño, ya que verá que su mamá y su papá le ayudan a entender el mundo que le rodea, pero también puede ser una piedra en el camino si os mostráis incómodos ante la respuesta o le decís que se olvide de ello, que ya se lo explicaréis. Esto no hará, ni mucho menos, que su curiosidad desaparezca, y tendrá que recurrir a otras fuentes para ello, algo que seguramente os parezca mucho peor idea que responder a sus dudas sobre el sexo. 

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