Acoso infantil

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a defenderse de un niño acosador?

El acoso está a la orden del día y muchos niños que lo sufren pierden hasta las ganas de vivir. Por ello, que los niños sepan defenderse de aquellos que quieren hundirles es muy importante para su salud mental.

El acoso se está convirtiendo en un problema cada vez más alarmante y es en la escuela dónde los niños lo sufren más. Solo en España se estima que uno de cada diez estudiantes ha sido víctima del bullying y que el 70% de los menores de 17 años han estado involucrados en un episodio de este tipo en algún momento. Casi un tercio de los adolescentes del mundo han sufrido acoso escolar recientemente, según datos publicados por primera vez por el Instituto de Estadística de la UNESCO (IEU), fuente oficial de estadísticas para la consecución del Objetivo de Desarrollo Sostenible relativo a la educación. Los datos publicados han demostrado que los niños corren un riesgo ligeramente superior de sufrir acoso que las niñas. Hay que tener en cuenta que los datos no abarcan la violencia sexual ni otras modalidades de violencia de género. De esta forma, más del 32% de los niños ha sufrido acoso escolar, cifra que en las niñas alcanza un 28%.

Según el Informe Cisneros X, el 10% del acoso escolar es físico produciendo lesiones visibles, mientras que el otro 90% del acoso escolar es psicológico. Este acoso se produce con hostigamiento verbal, intimidaciones, amenazas, coacciones, exclusión social, bloqueo y estigmatización.

Si los daños físicos son heridas y hematomas de diversa gravedad, los daños psicológicos pueden ser estrés postraumático, depresión, ansiedad, ideación suicida, cambios en la personalidad, y disminución de la autoestima y del rendimiento escolar. El estudio recoge que uno de cada cuatro escolares han sufrido acoso, aunque debido a las nuevas tecnologías y el conocido ciberacoso, esta cifra podría ser mucho mayor. A través del ciberacoso los niños se ven expuestos al acoso continuado las 24 horas del día.

¿Qué puedo hacer para ayudar a mi hijo?

Los niños siguen nuestros ejemplos desde muy pequeños. Al tratar a los demás con respeto y educación, los adultos demostraran a sus hijos que ese es el camino a seguir y que el acoso está mal. La capacidad que tienen los niños para prestar atención y copiar los actos de los adultos es increíble, son capaces de ver como los adultos manejan el estrés o los conflictos. Además, tratan a los amigos o familiares como les han enseñado sus padres. Por eso es importante que los padres den ejemplo y les enseñen a sus hijos que el acoso no es una opción y está mal.

Si tu hijo sufre acoso o quieres enseñarle a defenderse de acosadores, te damos unas pautas que puedes seguir: 

  • Tal y como aseguran desde KidsHealth, es beneficioso ayudar a los niños a comunicar sus problemas con un adulto de su confianza, ya puede ser cualquier miembro de la familia, si se sienten amenazados y acosados. El adulto tendrá que escucharle y brindarle consuelo, apoyarle y darle consejos para solucionar el problema.
  • Informarle al niño de que si se siente amenazado que se mantenga cerca de un adulto, que busque ayuda y que se rodee de amigos.
  • Por otro lado, puedes ponerte en contacto con los centros escolares, ya que están obligados a implicarse y tomar medidas, deben actuar también ante casos de Ciberbullying aunque el acoso ocurra fuera del centro, según la Fundación Anar
  • "Muéstrale a tu hijo cómo tratar a los demás niños y adultos con amabilidad y respeto haciendo lo mismo con la gente que lo rodea, incluso hablando cuando otros están siendo maltratados". Este es uno de los consejos que indica UNICEF en su página web

Y, dejamos uno de los mejores consejos para el final. “Si le recomendamos proceder con la misma violencia, le estaremos enseñando que dicha actitud es aceptable, cuando no lo es”, explican los expertos de GAES Junior. “Es mucho más efectivo enseñar a nuestro hijo a tratar a los demás como quiere que le traten a él”, completan.

Estas herramientas le ayudarán a poder superar su día a día poco a poco convirtiéndose en una persona segura de sí misma que no va a tolerar las faltas de respeto de los demás, tampoco en su adultez.

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