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Consejos para lograr que tu hijo aprenda a jugar a ratos solo

Nadie puede asegurar que siguiendo estos consejos tus hijos aprendan a jugar solos, pero sí es mucho más factible que así sea.

Que sus hijos jueguen solos es uno de los deseos que más piden los padres cuando tienen la oportunidad. No quiere decir que pasen de jugar con sus peques —alguno habrá, por supuesto—, ni que sea lo que más quieren del mundo para ellos; es un recurso que les da un respiro cuando tienen que hacer tareas en casa o cuando, simplemente, no pueden seguirles el ritmo.

La pregunta del millón de todos estos padres que ven cómo pasan los meses (o años) y sus hijos no juegan solos es si ese momento llega o no hay forma. Llega. En unos niños antes y en otros después, pero llega. Depende, eso sí, de circunstancias diferentes. Por ejemplo, si tienen hermanos o de la edad que tengan. Pero también de los hábitos que sigamos nosotros con ellos en relación al juego. 

En este sentido, Bea Sánchez, experta en altas capacidades y consultora de crianzas intensas, asegura que “si nunca compartimos el juego, él seguirá demandando compartir un momento contigo”. Por ello, en su opinión, “el equilibrio aquí es fundamental: ni jugar todo el rato juntos, ni todo el rato solo. Esto se consigue jugando con ellos”, asegura.

Pequeños gestos que ayudan

Existen, según la experta, algunos consejos que si se aplican facilitarán que los peques de la casa aprendan a jugar solos, y también hay razones que entorpecen que así sean. Por ejemplo, según Beatriz Sánchez, “si dedicamos un mínimo de media hora a jugar con ellos de forma presente (sin móvil cerca ni la televisión encendida), el niño sentirá satisfecha su necesidad de reconocimiento”. 

En la misma línea se expresa Anke, de Espacio Mutuo, pero refiriéndose expresamente a ese instante en el que les dejamos directamente jugando solos. “Sí te sientas al lado de tu peque a jugar y te paras inmediatamente, lo más seguro es que te siga a dónde vas”, dice. “En vez, quédate sentada un rato en silencio sin interactuar con tu peque hasta que veas que está jugando activamente con el juguete y concentrado. Ahí te puedes parar sutilmente y en silencio e irte”, añade. 

Otro aspecto a destacar en relación al juego de los niños, según Beatriz Sánchez, son los comentarios de los adultos. “Se hacen dependientes por nuestras constantes críticas. Les hemos dicho ‘cómo se juega’ y hemos intervenido frecuentemente con frases como: ‘Espera, ya lo hago yo’; ‘Así no, es al revés’; ‘Quedaría más bonito si lo pones de esta manera’”, afirma. También en esto coincide Anke, que añade además otro consejo: no interrumpir el juego con comentarios. “Déjalo jugando sin interrumpirlo. No importa si está cometiendo errores, deja que los cometa. Tomas una nota de lo que no está haciendo bien y en otra ocasión se lo vuelves a presentar. Una vez que se rompe la concentración del niño, recuperarla es muy difícil”, indica. 

El orden es fundamental

Las dos especialistas en crianza ponen también el foco en una tercera cuestión: la cantidad de juguetes y el orden de estos. “Si la casa está demasiado llena, no quedará espacio para el juego”, señala Beatriz Sánchez, que considera “importante que el niño tenga espacios diáfanos para jugar que no tiene por qué ser una gran sala, sino una mesa sin nada por encima o una alfombra”. Anke, por su parte, recomienda no abrumar a los niños con muchos juguetes expuestos. “Pon pocos juguetes y los vas rotando. Así, un juguete viejo puede ser un juguete nuevo. Pon un juguete por espacio para que se vea ordenado y así elegir puede ser más fácil”, apunta.

A todo esto, Beatriz Sánchez añade un factor más, el tipo de juguete: “Cuantas más cosas haga el juguete, menos hará tu hijo. Es preferible evitar juguetes con frases grabadas o movimientos por botones”, remata. Y lo mismo ocurre con los materiales, que deben ser fáciles de usar para fomentar su autonomía, que luego se trasladará también al juego: “Por ejemplo, sí quieres que se sirva solo, no le des una botella gigante que no pueda manipular”, argumenta Anke, que aconseja que todo sea “proporcional a su tamaño”. 

Y, por último, otro detalle que puede afectar a que tus hijos no sean capaces de jugar solos es cómo estén ordenados los juguetes. Según la experta de Espacio mutuo, “Cuando todos los juguetes están puestos en una misma canasta, es muy difícil que tu peque encuentre el juguete que quiere usar”. Hay que evitar, por lo tanto, que los espacios de almacenaje de juguetes estén desordenados y demasiado llenos. 

Nadie puede asegurar que siguiendo estos consejos tus hijos aprendan a jugar solos, pero sí es mucho más factible que este momento llegue antes. 

Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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