Paso a paso

Consejos para ayudar a tu hijo a que aprenda a montar en bicicleta

Gracias a las bicicletas de aprendizaje, aprender esta tarea que antes se acometía de cero prácticamente se ha convertido en un proceso natural en el cual el niño es muy autónomo, ya que la labor del adulto radica más en dedicarle tiempo de calidad para salir a montar y facilitarle el material adecuado en cada momento.

Como bien aprendimos en esa maravillosa película de Pixar que es Del revés -Inside Out es su título original-, la memoria es selectiva y solo almacena en la parte del disco duro dedicada al largo plazo aquellos recuerdos que son esenciales. Dependiendo cómo haya sido la vida de cada persona, los habrá mejores o peores, pero incluso en las historias con menos fortuna hay recuerdos bonitos imborrables. Uno de ellos, cómo, dónde y con quién aprendiste a montar en bici, ¿verdad? De repente, tres décadas después, has pasado a ser la persona que enseña a montar a un pequeño emocionado, tu hijo o sobrino generalmente, que no hace tanto eras tú.

Entonces se aprendía por el método tradicional: el abuelo, mamá o papá, un tío a lo sumo, nos llevaban a una recta sin peligros alrededor para acompañarnos unos metros y soltarnos cuando ya no éramos conscientes de ello. O eso creían ellos, porque las primeras veces se notaba enseguida que ya no había seguro. Es más, lo normal era acabar en el suelo más de una vez hasta aprender. No es que se haya inventado un método infalible para aprender a montar en bicicleta, pero sí que se pueden ejercer una serie de consejos que faciliten la tarea, permitiendo que esta sea más progresiva y autónoma, no tan brusca como antaño.

La bicicleta sin pedales

El paso previo fundamental para aprender lo más rápido posible a montar en bicicleta es conseguir mantener el equilibrio encima de ella y aprender a manejar la dirección. Y para ello hay dos formas: quitarle los pedales a la bici y bajar su sillín de forma que se llegue con los dos pies al suelo para evitar caídas, o directamente adquirir una bicicleta de aprendizaje, el invento del siglo para aprender a montar en bici.

En ambos casos el objetivo es el mismo: empujar con los pies y rodar sin apoyarlos en primer lugar, y aprender a equilibrarse en segundo lugar, algo que se hace de forma natural cuando se aprende a hacer zig zags o giros con la bici. Antiguamente, y no hace falta irse muy atrás en el tiempo, apenas existían este tipo de bicis de aprendizaje, aptas para niños muy pequeños que antes utilizaban el triciclo, como mucho. Ahora pueden desenvolverse con estas bicis desde muy pronto, y la soltura que adquieren con ellas es increíble. Sin duda, un paso previo muy efectivo para facilitar la transición a la bici de pedales. 

Practicar la frenada

Antes de dar el salto a la bici de pedales, y una vez adquirido el aprendizaje de rodar equilibrado sobre ella tanto en línea recta como manejando la dirección de la misma en distintas direcciones, llega el turno de aprender a frenar por voluntar propio. Para ello, todavía con la bicicleta sin pedales, ya sea la de aprendizaje o la primera bici de pedales con estos retirados, si no terminan de estar seguros en el manejo del freno, se puede hacer un ejercicio que es muy útil: pintar una marca en el suelo y pedirle al pequeño que frene la bici antes de llegar a ella enseñándole previamente que lo mejor es utilizar tanto el freno trasero como el delantero de forma simultánea.

Recurrir lo menos posible a los ruedines

Entre los 3 y 4 años, un niño, dependiendo de su fuerza, su desarrollo y si ha montado antes o no en bicicleta de aprendizaje, ya empieza a estar listo para poder rodar en bicicleta dando pedales. Este momento de transición es importante que se haga rápido, sin recurrir demasiado tiempo a los ruedines. Es más, si el pequeño está suelto y es evidente que mantiene muy bien el equilibrio -levanta los pies y se deja ir con la bici de aprendizaje durante un buen tramo-, podéis obviarlos directamente. Es lo más recomendable, de hecho; no usarlos. De esa manera no se generará dependencia ni se alargará innecesariamente la transición.

Escoger el material adecuado

Parece una obviedad, pero es decisivo para que el niño aprenda rápido a montar en bici que esta sea acorde a sus características. Hay niños a los que le regalan la primera bici de un tamaño desproporcionado, o excesivamente pesadas, y cuando quieren empezar a rodar con ellas no tienen ni siquiera la fuerza suficiente para moverlas. Lo acabarán haciendo, pero es un detalle por parte de los adultos facilitarles una bicicleta acorde a su edad, y que sea ligera y manejable en la medida de lo posible. Por este motivo es mucho mejor que sean de aluminio y no de hierro. Y si les ayuda a no tener miedo a quedarse enganchados, estas pueden no tener barra central, no hay ningún problema. 

Habituar al casco desde sus primeras pedaladas

Este es un consejo off topic, pero no se puede divulgar sobre montar en bicicleta sin recordar la trascendencia de los elementos de seguridad. Y el caso es el más importante. Cuanto antes se acostumbre a él el niño, de manera más natural asociará su uso a montar en bici, como el cinturón de seguridad y el coche. Puede que se queje al principio, pero se adaptan muy rápido.

Encontrar el espacio adecuado para aprender

Es importante que elijas bien el lugar en el que vas a ayudar al niño a que se suelte con la bicicleta de pedales por primera vez en su vida. Evita pavimentos bacheados o resbaladizos, y también que sean demasiado estrechos o que tengan accidentes a los laterales con los que se pueda chocar el crío. Espacios más bien cuadrados como las pistas deportivas o sin son rectas que estas sean anchas como alguna calle asfaltada cerrada al tráfico, son ideales.

Impulsar con los pedales

Una vez alcanzado este punto del aprendizaje, que será muy natural y progresivo si el niño tiene costumbre de utilizar la bici sin pedales, ya sí se pueden colocar los pedales y practicar -los ruedines déjalos como mucho puestos para las transiciones desde casa al lugar seguro para aprender y por el período de tiempo más breve posible, como hemos dicho antes-. El primer objetivo con ellos será aprender a impulsarse y enlazar la acción con la pedalada. Es mejor que sea el niño el que ponga la bici en marcha desde los pedales que empujarla, aunque podéis hacerlo las primeras veces sosteniéndola un poco. Mantén el asiento más bajo de lo normal para darle seguridad al crío, que vea que puede poner los pies en caso de inseguridad.

Agarrar lo menos posible

Si ya han adquirido el equilibrio, no hace falta agarrar. Y menos si pueden apoyar sus pies en el suelo. Lo más recomendable es no crearles dependencias, que aprendan de forma autónoma y progresiva, sin meterle prisa por si tiene una edad en la que otros niños ya montan en bici de pedales. Curiosamente, casi nadie aprendió con su padre o abuelo sin que estos le sujetaran previamente haciendo de guía, pero es lo más recomendable. Como mucho, y sin ser lo más recomendable, puedes introducir un paso previo donde se le dé seguridad al niño en las primeras veces sosteniéndole mínimamente por la nuca, de forma que él sienta que hay alguien ahí con él. Pero es más mental que otra cosa, como cuando sales a correr y en las cuestas alguien te pone un dedo en la espalda para que sientas un impulso especial que realmente no es tal.  En un visto y no visto, se soltará definitivamente.
 

Con paciencia, refuerzo positivo y práctica, sin necesidad de apenas ayudarle, pero sí facilitándole el material adecuado, no precipitándose en el cambio a la bici de pedales y dedicando al pequeño tiempo de calidad para poder salir en bicicleta desde pequeño, él aprenderá de forma autónoma a montar, siendo muy sencilla y rápida la transición a los pedales. Todo lo contrario de cómo aprendimos los padres y madres contemporáneos, casi de la nada y a marchas forzadas, sin una base de aprendizaje previa como la que permiten las bicis de aprendizaje o el truco de convertir en una de ellas a la primera bici de pedales en caso de que se haya quedado pequeña la de aprendizaje y todavía el niño no esté preparado para el cambio definitivo.

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