Educar en igualdad

Consejos para educar a los niños en la igualdad de género

Quieres que tu hijo se desarrolle en un entorno en el que la igualdad sea un pilar educativo fundamental, pero ¿sabes cómo hacerlo? Hablamos de algunos consejos básicos para educar a los niños en la igualdad de género.

Educar en la igualdad es clave para que los niños se conviertan en adultos dispuestos a cambiar el mundo, que luchen por una sociedad igualitaria y que se basen en la tolerancia y en el respeto. En este sentido, la educación en el colegio es fundamental, pero en casa también.

Debemos ser conscientes de que los padres y los educadores somos un gran referente para los niños y la influencia que ejercemos sobre ellos es muy grande: las ideas, mensajes y pensamientos que les inculquemos en la infancia se van asentando y se convierten en los primeros “bocetos” de su manera de ser y de ver la vida. Por tanto, ¿cuáles son los mejores consejos para educar a los niños en la igualdad de género?

Consejos para educar en la igualdad

- Dar ejemplo: si queremos que nuestros hijos luchen por la igualdad, sean tolerantes y respetuosos, los adultos debemos dar ejemplo. Lo que ven y oyen en casa es muy importante. Si ven un núcleo familiar en el que, por ejemplo, las tareas del hogar son cosa de todos, el niño interiorizará esto como tal y no lo relacionará con una cuestión de género.

- Evitar las etiquetas: las etiquetas sexistas son muy perjudiciales y van asentando ideas que pueden provocar inseguridad, además de fomentar prejuicios.

- Observar cómo se relacionan los niños con su entorno: hay que observar cómo se comportan y relacionan los niños con sus amigos, amigas, compañeros del cole y gente que les rodea, qué lenguaje utilizan, cómo se expresan... tener en cuenta todo esto es importante para poder conversar con ellos, hablar sobre algún tema concreto y para hacerles reflexionar ante determinadas conductas.

- Preguntar y dialogar: los niños son como esponjas y absorben información de todo lo que les rodea, por eso, no es difícil que también interioricen o se hagan eco de ciertos prejuicios. Ante la expresión de alguno de ellos, los adultos debemos hacer preguntas a los niños con el objetivo de ayudarles a reflexionar y a cuestionarse la afirmación que han hecho. Es la mejor manera de desmontar un prejuicio. Si, por ejemplo, un niño dice que jugar al fútbol no es cosa de niñas, podemos preguntarle por qué asegura eso, qué impide que una niña juegue al fútbol, si acaso no puede correr y darle patadas al balón como hace un niño...cuanto más razonemos más se diluye el prejuicio.

- Igualdad y feminismo: educar a los niños en el feminismo es educarles en la igualdad, ya que no debemos olvidar que el feminismo busca precisamente eso, la igualdad. Debemos enseñar a los niños que las mujeres no necesitan que un hombre las defienda, proteja, cuide o idolatre, las mujeres necesitan ser tratadas por igual.

- Amor: educar en la igualdad es educar desde el amor, la tolerancia, la paciencia, la comprensión. La educación autoritaria no es buena aliada para enseñar igualdad.

- Juegos unisex: los juguetes no son de niños ni de niñas, son para jugar y lo mismo sucede con los juegos. Fomentar entre los niños juegos como “el escondite”, el “pilla-pilla”, “la gallinita ciega”, es decir, a juegos que no tienen asociado ningún rol de género tradicional, ayudan a los niños a tener una visión más igualitaria del juego.

- Aprender a aprender: los adultos también necesitamos un constante aprendizaje, desaprender algunas cosas que, por nuestra crianza o generación, hemos interiorizado y que son sexistas, machistas o poco igualitarias y volver a aprender, para poder ofrecer a los niños nuestra mejor versión.

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