Cómo enseñar a leer

Consejos para enseñar a leer a los niños

Seguro que no hay padre que no se emocione cuando ve a su niño poco a poco aprender a leer. Y es que, es un signo evidente de que cada vez se va haciendo más mayor. Si queremos ayudarlo con este proceso, podemos seguir consejos como estos para incentivar desde casa su interés por la lectura.

Enseñar a leer es uno de los procesos en la educación de los más pequeños que provoca más satisfacción e ilusión en los padres. Escuchar a su hijo leer por sí solo sus primeras palabras y, tiempo después, sus primeras frases, es un momento de gran alegría para ellos pues es un claro reflejo de su evolución.

Existen varios métodos para que los niños aprendan a leer, pero lo cierto es que no importa cuál estén siguiendo si es que ya han empezado a practicar en el colegio, desde casa también podemos ayudarlos enormemente con su aprendizaje gracias a los siguientes consejos.

 

Consejos para enseñar a leer

madre e hijo
Fuente: iStock

Lo primero que debes saber es que lo recomendable es que comience a leer temprano. Y para ello puedes empezar a leerle libros incluso cuando no es más que un bebé. Esto hará que desde muy pequeño se empiece a interesar por la lectura.

Para incentivar ese interés por el mundo de los libros, qué mejor que leer mucho y junto a él. Si logras que lo encuentre como una rutina apasionante también tendrá curiosidad por aprender a leer él mismo las historias que le cuentas. Al principio puedes utilizar cuentos con ilustraciones numerosas y llamativas.

Cuando estés con él en medio de una lectura, aunque sea muy pequeño, también puedes ayudarle con la comprensión lectora. Puedes ir preguntándole cosas acerca de lo que estás leyendo, irá ordenando los acontecimientos, recapacitando sobre ello y lo encontrará mucho más atractivo. Descubrirá que en todas las historias se encontrará con un mismo patrón: un inicio, un nudo y un desenlace.

Al igual que ocurre con otras cosas, como la alimentación, por ejemplo, si queremos incentivar un buen hábito como este, ser un buen ejemplo es esencial. Si ve que tú también lees y muestras diferentes emociones mientras estás leyendo, le darán ganas de saber qué ocurre cuando él también lo haga.

Háblale de lo importante que es que aprenda a leer bien y de lo mucho que sirve. Explícale que no solo podrá leer increíbles historias y aventuras, también podrá entender un montón de cosas en su día a día. Demuéstraselo leyendo los carteles de los supermercados, por ejemplo, al comprar fruta, señala donde pone “manzanas”.

De igual forma que el caso anterior, además de los libros y los letreros, puedes utilizar recursos como las canciones o las poesías. Nada mejor que la música para que empiecen a memorizar el abecedario o vocabulario como los días de la semana mientras cantan.

Otra forma interesante para ayudar a tu hijo puede ser creando juegos o pasatiempos en los que tenga que unir una letra con el resto de la palabra ayudándose de un dibujo o imagen. Podéis pasar un día de manualidades buscando fotos en catálogos de publicidad mientras tú después le enseñas escrito el nombre de cada objeto.

Recuerda que debes enseñarle que una cosa es la letra y otra el fonema, es decir, algo así como la forma en que suena cada letra. Por ejemplo, dile que la M es una letra, pero que no se pronuncia “eme” como su nombre, si no que se lee como “mmm”. Para leer la palabra “maceta” no decimos, “Emeaceta”, sino “Mmmaceta”.

Una vez que sepa reconocer las letras y la forma de leerlas, comenzará a juntarlas y formar palabras. En ese momento podéis jugar a señalar una palabra y a que él la intente leer sin que tú digas nada. Serán sus primeros pasitos para después empezar a leer oraciones más largas.

Cuando esté en el punto en que empiece a comprenderlas, un recurso muy bueno para continuar con su interés por la lectura es que lo que lea le llame la atención, por lo que podemos llevar al pequeño a una biblioteca o librería y que elija sus libros favoritos.

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