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Consejos para ganarse la confianza de un hijo

Para que haya una buena relación entre padres e hijos, la confianza se debe ir alimentando día a día. Mira algunas recomendaciones para conseguirlo.

Es lógico, los padres no solo quieren que sus hijos crezcan sanos y tengan todo lo mejor, también quieren tener una buena relación con ellos. Qué mayor tranquilidad que eso. Pero para conseguirlo es necesario darles siempre un apego seguro y positivo, crear buenos vínculos y ganarse su confianza y respeto. ¿Y cómo conseguirlo? Veamos algunas recomendaciones para lograrlo.

La importancia de forjar una relación de confianza

Es muy importante que los niños sientan que sus figuras de referencia y de apoyo siempre van a estar con ellos, por eso no solo es crucial que los padres les ofrezcan un apego seguro cuando nacen, sino que este apego debe ser constante a lo largo de la vida.

Los padres deben forjar una buena relación con sus hijos, para que los niños puedan sentirse respetados y con la confianza de poder acudir siempre a ellos. De no ser así, es probable que comience a aparecer distanciamiento, que los pequeños escondan sus emociones y se deteriore el vínculo entre todos. Por eso, esta relación debe alimentarse a diario.

Recomendaciones para ganarse la confianza de los niños

Para empezar, es fundamental escuchar a los niños y hacerlo con atención. Si los pequeños no se sienten que son escuchados y comprendidos, no tendrán la intención de contar lo que les ocurre porque no sienten que sus padres tienen interés en ellos.

Por otra parte, también es importante que a la hora de dirigirse a los niños se haga utilizando la paciencia. Tanto cuando aciertan con sus decisiones, como cuando no. De lo contrario los peques puede que se sientan atacados y comenzarán a guardar resentimiento.

En este sentido, si hay que corregir a los niños, lo mejor que se puede hacer es hacerlo siempre con buenas palabras. De esta manera los menores entienden que sus padres quieren lo mejor para ellos (aunque no les guste escuchar lo que les dicen).

Por eso tampoco son recomendables los castigos desmesurados, en lugar de eso, es más importante preocuparse por entender las razones por las que los niños han actuado de una forma u otra. Los niños tienen que interpretar que, pese a que hayan podido cometer errores, sus padres están ahí para ayudarlos y para guiarlos por el mejor camino.

Algo fundamental también es que los padres dejen espacio para que los niños se expresen y cuenten sus versiones. Si alguna vez hay algún problema no solo se debe escuchar las versiones de otros, también es importante escucharlos a ellos y entender sus puntos de vista. Independientemente de la razón que tengan o no, entenderán que sus padres confían en ellos y se abrirán siendo sinceros.

Una buena idea para que ellos también se sientan escuchados es aplicar esto a otras circunstancias, por ejemplo, los padres pueden hacerles partícipes de algunas decisiones que influyan a la familia. En este caso, los niños también sentirán que sus opiniones también cuentan.

El objetivo principal debe ser ofrecer a los niños seguridad, hacerlo con paciencia y buenas palabras y, sobre todo, hacerlo tanto cuando acierten, como cuando se equivoquen. Los niños necesitan sentir que hay confianza, que hay interés por ellos, que hay cariño y respeto y que pueden contarles todo aquello que les preocupe.

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