Aprendiendo idiomas

Consejos para practicar inglés con los niños este verano

El aprendizaje de idiomas, cuanto más lo asocien a actividades divertidas los niños, es mucho más probable que lo asimilen mejor, con el plus de que encima encontrarán la motivación que tan decisiva resulta en el ámbito educativo para ponerlo más a menudo en práctica.

Aprendiendo inglés
Aprendiendo inglés (Foto: depositphotos)

Si hay un aprendizaje al que es importante darle continuidad en casa en la medida de lo posible durante el verano es el de los idiomas. Para evitar que perder el contacto con ellos durante todo el verano haga que en septiembre se les hayan olvidado a los niños buena parte de la base adquirida hasta la fecha, en los meses de vacaciones se puede mantener un mínimo de contacto con las lenguas extranjeras que aprendan en el colegio, especialmente si se trata del inglés, para la que existen si cabe más recursos a mano y con la que, además, los adultos de la casa, suelen estar más familiarizados. 

Al fin y al cabo, el cerebro es un músculo, y como tal conviene entrenarlo para que se mantenga ágil. Esto tiene un impacto sobresaliente en la adquisición de aprendizajes, y en el caso del inglés es si cabe más importante. Lo habrás experimentado tú mismo en persona en alguna ocasión en la que, por las circunstancias que sean, hayas dejado durante un tiempo de poner en práctica tus conocimientos del idioma más hablado en el mundo. Cuando esto ocurre, es como si el cerebro se hubiera oxidado, y esto se puede evitar con la práctica continuada. 

Fomentar la comunicación

En caso de que los padres habléis inglés, con el nivel que sea, mantener un ratito de conversación con vuestro hijo a diario durante sus vacaciones -incluso durante todo el año- puede resultar muy beneficioso para él… y para vosotros. Este es el primer consejo para practicar inglés con los niños en verano porque fomentará la comunicación entre vosotros y el impacto positivo de la actividad es multidireccional.

Aprender a través del ocio

En casa, el ocio puede tener al inglés como el vehículo canalizador del mismo sin necesidad de que a los niños les dé la sensación de estar siendo obligados a estudiar dicho idioma. Un ejemplo es la televisión, donde se puede aprovechar el enorme avance que ha supuesto para el estudio de idiomas la irrupción de las distintas plataformas de contenido digital a la carta, que ofrecen sus contenidos, incluido los dibujos animados favoritos de los niños hoy en día, en numerosas lenguas.

Otra, la música, una actividad muy divertida con la que los peques entrenan muchísimo su oído al mismo tiempo que pueden, por ejemplo, hacer ejercicio a través del baile y del movimiento. La clave en ambos casos, especialmente en este segundo donde no hay apoyo de la imagen, es ponerles canciones de las que puedan entender al menos palabras sueltas, ya sea porque les gustan, porque las han trabajado en clase previamente o porque, simplemente, se entiende bien a quien las canta. 

La tercera actividad cultural que se puede hacer sin salir de casa para practicar en inglés con los niños en verano es la lectura. Si ya saben leer, la actividad es menos social porque son independientes, pero podéis instaurar la hora de lectura familiar del día como una actividad en la que todos cojáis algún libro. Esta hora puede ser en inglés, por supuesto, y nada como que los adultos de la casa den ejemplo para que los niños adquieran gusto por hábitos tan beneficiosos como este. 

Los juegos de mesa en inglés, las actividades en familia como los karaokes o el teatro casero, y hasta determinados videojuegos en caso de que compartáis dicho gusto con vuestro hijo son otras alternativas para trabajar el inglés en casa durante el verano. Todo suma. 

Aprovechar cualquier situación

Además de todo lo mencionado hasta ahora en el texto, fuera del ámbito del hogar también existen numerosos planes con los que poner en práctica tanto a nivel de oído como oral el inglés con los niños. Es el caso de cualquier situación rutinaria que se dé durante vuestras vacaciones si viajáis al extranjero a excepción de que hayáis elegido un destino donde se hable castellano o dominéis la lengua oficial del lugar en cuestión. En los comercios, en el transporte público, en el hotel, en las visitas culturales o en los restaurantes son algunos de los contextos en los que podéis facilitar que vuestro hijo, si consideráis que tiene soltura para ello, se anime a llevar la voz cantante. 

Y tanto si estáis de viaje como si pasáis el verano en casa, si tenéis cerca o vivís en algún municipio con una mínima oferta cultural, podéis permanecer atentos a qué actividades culturales enfocadas al público infantil permiten practicar el inglés. El teatro es uno de los mejores recursos a tal efecto porque la oferta suele incluir obras, cuentacuentos e incluso cantajuegos en inglés en las grandes ciudades. 

Todas estas ideas, y cualquier otra que se te ocurra siempre y cuando sean en clave divertida, tienen muchas más opciones de conquistar a los niños que los tradicionales deberes. Cuanto antes le cojan el gusto al inglés mucho mejor para su aprendizaje en el futuro. 

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