Desconfinamiento

COVID-19: ¿cómo gestionar las salidas a la calle con los niños para disfrutarlas?

¿Cómo preparar a los niños de entre 0 y 6 años para entrar en lo que se está denominando como "nueva normalidad"? Hablamos de qué aspectos debemos tener en cuenta y qué información es necesario transmitirle a los peques para ir adaptándonos a la nueva situación y disfrutar de las salidas a la calle.

padre y niño con mascarilla
Foto Istock

Desconfinamiento, desescalada, “nueva normalidad”... palabras hasta ahora desconocidas que poco a poco vamos asimilando y que vamos llenando de contenido. Toca tratar de saber cómo prepararnos y preparar a nuestros peques para incorporarse, poco a poco, a la “nueva normalidad” y la Disciplina Positiva puede ser de gran ayuda para afrontarlo. 

Claves y herramientas que nos ofrece la Disciplina Positiva

¿Cómo podemos prepararnos en casa para las salidas a la calle, por ejemplo?

Yo adulto, madre, padre: ¿cómo me siento? Gracias a la Neurociencia conocemos el impacto de las neuronas espejo. Si a mí me angustia sacar a mi pequeño a la calle “por lo que pueda pasar”, si tengo miedo de que lo toque todo, salga corriendo, me organice una rabieta a la hora de volver, es muy probable que mi hijo sienta rechazo a salir. Aunque con palabras le anime, mis gestos, mi cara le dirán lo contrario, y los niños conectan más con la comunicación no verbal que con las palabras.

Por eso, es fundamental que prepare la salida de tal forma que me genere ilusión salir con mi hijo y que tenga todo lo suficientemente organizado para sentirme tranquilo ante lo que pueda surgir.

Cosas que nos pueden ayudar

1. Elaborar una lista de "cosas que se pueden hacer en la calle" y "cosas que se pueden hacer en casa". El cerebro de niños y adultos funciona mucho mejor cuando planteamos las cosas en positivo. Además, es mucho más fácil conseguir la colaboración de los pequeños cuando les ofrecemos ideas de cosas que sí pueden hacer, el "no" enfada y entran ganas de transgredirlo.

2. Realizar una sencilla explicación a nuestro pequeño adaptando las palabras a su momento evolutivo. Podemos poner en una ventana de casa una hoja con el dibujo de muchos bichitos, tachar algunos y explicarle que ya podemos salir porque quedan pocos bichitos y que además, iremos preparados como los superhéroes. Le contaremos, además, un poquito qué va a encontrar en la calle: personas con/sin mascarillas, el parque y muchas tiendas aún cerrados, etc.

3. Anticiparnos a y practicar. ¿Qué hacen los superhéroes? Si nuestro hijo/a tiene más de 2 años, probablemente le ayudará visualizar un sencillo cartel con la rutina a realizar al salir y volver a casa y practicarla alguna vez para asimilar cómo se protegen los héroes de los bichitos en la calle. Ensayar en casa juntos qué haremos si nos encontramos a alguien conocido: saludaremos de lejos con la mano.

4. Hacerle partícipe del plan. Preguntarle qué quiere llevar: ¿su osito favorito?, ¿el triciclo? Comentar que vamos a realizar una “misión espía”, una aventura, cuyo objetivo es ver coches rojos, fijarnos en los perros grandes o pequeños e ir haciendo marcas en un papel cada vez que veamos uno, comprobar si conseguimos ir saltando de baldosa a baldosa hasta el semáforo del final de la calle, etc.

5. Decide lo que harás y explícaselo. ¿Qué haremos si se enfada mucho porque no puede ir a los columpios, por ejemplo? Le ofreceremos un abrazo o nos quedaremos a su lado en silencio hasta que se calme.

En la calle

1. Disfrutar el paseo: vivir la salida como una aventura, un juego.

2. Expectativas realistas: evitemos aprovechar la salida para realizar alguna compra que ponga a prueba su “paciencia” con largas colas y entrar en una tienda sin tocar nada.

3. Distraer y redirigir: si notamos que empieza a ponerse nervioso por algo que quiere hacer y sabemos que no debe hacerlo, ofrezcámosle una alternativa. Por ejemplo: Mira, mira, ¡qué grande está esa planta!, ¡Anda, acabo de ver una mariquita!

4. Valida su emoción y empatiza: si a pesar de nuestro esfuerzo por distraerle, se enfada y bloquea, transmitámosle comprensión y apoyo sin juicios ni reprimendas: “Cariño, entiendo que estés enfadada porque no puedes montarte en el columpio; yo también me enfado a veces cuando no puedo hacer algo que me gusta”.

5. Enfocarnos en soluciones: ante una rabieta, además de validar su emoción, lo que más puede ayudar a nuestro hijo es ofrecerle, darle, pedirle un abrazo o quedarnos a su lado en paciente silencio hasta que consiga calmarse.

Al volver de la calle

1. Realizar alguna actividad de disfrute en casa.

2. Preparar la próxima salida: incluirlas en nuestra tabla de rutinas, pensar qué vamos a hacer diferente la próxima vez para que salga mejor.

Confío que los puntos anteriores os sirvan para preparar y gestionar en positivo este proceso. A modo de resumen, las claves fundamentales son: “tomarnos nuestro tiempo, no forzar y prepararnos para disfrutar cada salida a la calle, y así, nuestro hijo/a y nosotros nos sentiremos más tranquilos y felices”.

Artículo ofrecido por Carolina Huerta Ecenarro, coach de familia, formadora certificada en Disciplina Positiva para padres, Primera Infancia y el Aula y responsable del proyecto de implantación de Disciplina Positiva en Escuela Infantil “El Mundo de Mozart".

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