¿Por qué mienten?

¿Cuándo aprenden a mentir los niños? ¿Cómo afrontar sus mentiras?

Mentir es un síntoma de que algo no va bien en una niña o niño. Es una forma de comportamiento y no algo imaginario o mágico, aunque a veces se pueden fusionar y llevarnos a confusión.

En primer lugar, es importante poder distinguir entre fantasía y mentira.

Cuando los niños mienten, pueden hacerlo por muchas razones. Pero generalmente lo hacen por temor a ser ellos mismos o miedo a enfrentar la realidad tal y como es. 

Con frecuencia los niños que mienten están inmersos en la inseguridad, en una falta de autoestima o incluso en la culpa. Y son incapaces de enfrentarse con el mundo que les rodea sin tener que disfrazar cada situación.

¿Qué sucede en estos casos? La respuesta es que tienden a manifestar una conducta defensiva, y actúan de forma contraria a como se sienten realmente.

A menudo, los niños que se ven obligados a mentir a sus padres es porque éstos son excesivamente rígidos, exgentes y estrictos con ellos. Y con la mejor intención de que sean buenas personas, se crean expectativas que a los niños le resultan demasiado difíciles de cumplir. El miedo más profundo que ahí se origina es que no pueda ser aceptado tal y como es. Es entonces cuando se ven forzados a mentir. Es una especie de protección que les conlleva a tener que actuar de ese modo.

Lo peor es que cuando un niño miente, a menudo se acaba él mismo creyendo la mentira. Planea esa fantasía y la acaba integrando tanto que luego no sabe distinguir la realidad del mundo paralelo que en su cabeza está generando.

Si detectamos que este modus operandi se convierte en un medio para expresar las cosas que le cuesta admitir como reales, debemos prestar atención ahí. Tomarnos muy en serio y no como simples cosas de niños aquello que está manifestando para poder hacerle ver que nos importa todo lo que le esté ocurriendo.

Acostumbramos a anclarnos en nuestro sentimiento de impotencia y desesperación por no entender por qué nos mienten. Te invito a que puedas escuchar, entender y aceptar sus sentimientos más allá, desde un espacio libre de juicios, más flexible y relajado. Ten en cuenta que una persona que no se acepta a sí mismo o a su entorno, recurre a la fantasía y posteriormente a la mentira. Por eso lo más importante es poder conectar con su sentimiento, más que en su conducta.

Sus sentimientos sí son de verdad, mira a la mentira con otros ojos, como una conducta que el niño utiliza para sobrevivir.

Artículo elaborado por Noe García de Marina, Pedagoga Terapeuta. Inteligencia y Desarrollo Emocional. Directora de Noe Batega.

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