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Educación

Cuando el niño prefiere a mamá o a papá, ¿qué no debemos hacer?

Es bastante habitual que el niño manifieste preferencia por uno de los dos progenitores en algún momento. Sin embargo, esto puede variar a lo largo del tiempo y forma parte de la evolución natural del peque. Te contamos qué no debes hacer ante esta situación.

niños con padre
Photo by Juliane Liebermann on Unsplash

A ningún papá o mamá le gusta que ver que su hijo o hija manifiesta una clara predilección por el otro progenitor, es normal que esto pueda hacernos sentir mal algunas veces, pero debemos tratar de entender que forma parte del proceso natural de evolución de los hijos y que, además, suele ser una etapa y esto va cambiando.

Vínculo con mamá o papá

Desde el nacimiento hasta más o menos los dos años lo más habitual es que el apego sea mayor con la madre, ya que generalmente es ella la que ha pasado más tiempo con el niño hasta ese momento, además de por las características intrínsecas de la maternidad que han reforzado ese vínculo (se empieza a formar en el vientre materno, se desarrolla durante la lactancia en el caso de practicarla, etc).

En muchas ocasiones sucede que, cuando ese vínculo de apego se va modificando y el niño empieza a observar más su entorno y a ampliar sus referentes, la figura de papá se convierte en algo muy atractivo, resulta muy llamativo y divertido jugar con él y parece que el niño se eclipsa con su presencia.

A partir de los dos años los niños empiezan a mostrar claramente sus preferencias, con naturalidad y sin disimulo: habrá ratos que quieran estar solo con papá y nos lo harán saber claramente. Otras veces, preferirán la compañía de mamá y también lo dejarán claro. No hay reglas establecidas que expliquen por qué, a partir de este momento, pueden tener mayor predilección por uno o por otro. Hay algunos condicionantes que pueden repercutir en estas preferencias, como puede ser el tiempo que cada uno de ellos pasa con el niño, el estilo de crianza, el propio carácter de los progenitores, la edad, los intereses, las actividades que se hacen juntos, etc. Sin embargo, como decíamos, puede no haber unas razones claras y debemos aceptar que es un proceso natural y cambiante.

¿Qué NO debemos hacer ante estas preferencias del niño?

- Lo primero que no debemos hacer es desesperarnos o tomarlo como algo personal: como decimos suelen ser etapas y no significa que quiera más a uno que a otro. El niño pasa por diferentes etapas en su desarrollo y es normal que en cada una de ellas pueda sentirse más identificado con uno de los progenitores. Ante esto, paciencia, comprensión y más paciencia.

- No debemos rechazar al niño o tratar de hacerle sentir mal por esa preferencia: debemos armarnos de paciencia, concienciarnos y aceptar que es una etapa natural. Tampoco es buena idea tratar de ganarnos su cariño a base de premios, de dejar al otro progenitor en mal lugar o dedicarnos solo a jugar y a tener diversión con nuestros hijos. Educar implica la parte divertida y la que no lo es.

- Precisamente los roles que se adquieren en la crianza de los hijos pueden ser la causa de esa preferencia marcada: ambos progenitores deben repartir las tareas del cuidado y la crianza por igual: hay que enseñar hábitos, poner límites, educar, decir que NO cuando es necesario y afrontar rabietas. Si uno de los dos progenitores deja esta carga sobre el otro y solo se ocupa de jugar, de consentir y de ser “el/la guay” es un gran error que perjudica no solo a la pareja, también al desarrollo del niño. Hay que evitar los roles de “el que malcría” y “el ogro”.

- No debemos descuidar los vínculos afectivos con el niño: es importante pasar tiempo de calidad con el niño, ofrecer muestras de amor, jugar, compartir sus intereses, escuchar y observar lo que le gusta, compartir sus cuidados y participar activamente en su educación.

- No rivalizar con la pareja: educar a un hijo en pareja implica que esta sea un equipo. Es un error competir para ver quién se gana el cariño de los hijos. Hay que compartir los cuidados y la educación, avanzar en la misma línea, apoyarse cuando hay que marcar límites, ser coherentes entre lo que decimos y lo que hacemos y dar ejemplo.

- No dejar de lado a la pareja: es importante que los progenitores tengan entre ellos muestras de cariño y de respeto, de esta forma el niño percibe que la pareja está unida y que no rivalizan por su atención, por lo que entenderá que ese “juego” no funcionará.

- No recurrir a regalos, premios o a consentirlo todo para tener al niño de nuestro lado. No estaremos beneficiando a nuestro hijo y se acabará convirtiendo en un error educativo mayor.

Por tanto, papá o mamá, piensa bien esto: los niños cambian en sus preferencias, apegos y afectos a lo largo de las diferentes etapas de su desarrollo, aunque ahora puede que esté más “despegado” de ti, no significa que no te quiera o no te necesite y seguramente volverá, te va a necesitar y querrá que seas su principal pilar y tú, paciente, habrás aguardado a este momento, de nuevo, con los brazos abiertos.

foto firma

Cristina Cantudo

Soy periodista y mi pasión es comunicar, conectar con la gente y convertir en palabras las ideas. Soy amante de la lectura, la poesía, me encanta viajar, descubrir y aprender. Intentaré compartir con vosotros todo lo que me resulte interesante y emocionante.

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