Calidad del sueño

Cuatro de cada diez niños no duermen las suficientes horas entre semana

La falta de descanso está asociada a la probabilidad de tener obesidad en la infancia y la adolescencia. Los fines de semana el 48,1% no cumple con las horas de sueño establecidas.

Los niños cada vez duermen menos: así lo certifica el estudio PASOS de la fundación de los hermanos Gasol. Este análisis -a menores de entre 8 y 16 años- ha concluido que cuatro cada diez niños no cumplen con las horas de sueño recomendadas. En total, un 40,9% de niños y adolescentes no siguen el patrón aconsejado mientras que el 51,3% duermen menos tiempo durante la semana. 

 

La consecuencia de no dormir las horas aconsejadas es el riesgo de padecer obesidad. El impacto de esta consecuente se lo llevan los niños en etapa escolar (6 a 12 años) porque el riesgo de presentar sobrepeso es 2,23 veces más. 

El promedio de horas de sueño es menor conforme avanzamos la edad, puesto que los niños duermen 9,88 horas y la población adolescente 7,78 horas. Por tanto, los adolescentes de 15 y 16 años no cumplen con el mínimo de ocho horas diarias recomendadas. 

 

Descansar en fin de semana: una asignatura pendiente

Un 52,2% de los niños no duermen las horas suficientes los fines de semana frente al 44,6% de los adolescentes. Una cifra llamativa porque que la falta de sueño puede provocar problemas de salud a futuro.

Dormir es fundamental para el desarrollo de los niños, pero también para llevar un estilo de vida saludable. Toda la actividad que realizan a lo largo del día después hay que recuperarla y no hay otra manera de hacerlo excepto durmiendo. Por ello, el rango de horas recomendado es menor a mayor edad porque el crecimiento es mayor en los primeros años de vida. 

Los científicos han analizado el sueño y han llegado a la conclusión que es una de las causas que más regulan los hábitos de vida saludable. Los niños que no duermen las suficientes horas tienen más hambre y la saciedad afectando así a su sistema digestivo. Irse a la cama y descansar afianza los aprendizajes del día y mejora la atención a la par que reduce la irritabilidad, según han constatado estos académicos en el estudio PASOS.

 

Rutinas para irse a la cama

Es importante establecer una rutina de sueño que debe comenzar cada noche a la misma hora para que los niños intenten seguir este ritmo. Tienen que aprender cuándo el reloj interno necesita descansar para coger energía. Se tienen que eliminar los ambientes estimulantes para reducir sus niveles de actividad. Tras lograr esta rutina los niños sabrán que a esa hora no se puede jugar, sino que ya ha llegado la hora de dormir. 

Para conseguir que los niños se vayan a la cama y no peleen hasta conseguir dormirse hay que apagar las pantallas de la televisión, la tablet o el móvil como mínimo 30 minutos antes. Cenar alimentos con bajo contenido en azúcar y tener una rutina relajada como: cepillarse los dientes, el pelo o leer un cuento antes de conciliar el sueño. Aunque pueda parecer complicado a estas edades, lo fundamental es que los niños sepan los rituales a seguir cuando cae la noche.

Continúa leyendo