Divertirse leyendo

Descubre a tu hijo el placer de la lectura

4 minutos

Animar a nuestros hijos a leer desde pequeñitos es muy importante para que cuando crezcan tengan interés por la lectura. No se trata de enseñarles a leer desde bebés sino de que descubran el fascinante mundo de los libros.

¿Qué les ofrece una historia?

¿Qué les ofrece una historia?

Un espacio imaginario en el que librar sus batallas.

Unos personajes que representan sus propios conflictos internos y que le ofrecen soluciones.

El mensaje implícito de que compartimos con él esos conflictos y le ayudamos a solucionarlos.

Información y claves de la cultura en al que vivimos, ya que los cuentos son herederos y representantes de nuestra historia.

Herramientas no solo para entenderse, también para expresarse, ya que proporcionan estructuras y palabras nuevas.

Un importante estímulo para su imaginación, es decir, su capacidad de crear imágenes.

Una base para que más adelante se interese por la lectura.

Actitudes que ayudan a amar a los libros

Cuidar los libros

Evitemos que los rompan o estropeen de forma intencionada (que se estropeen por el uso es totalmente normal). No dejemos a su alcance libros rotos o deteriorados. Si un cuento se rompe, habrá que «curarlo» con cinta adhesiva o pegamento, y es bueno que ellos participen en la restauración.

Elegir lecturas apropiadas a su edad

Para despertar su afición a la lectura los libros que les propongamos tienen que conectar con sus intereses y estar ajustados a su nivel evolutivo.

No solo regalárselos en cumpleaños

Un cuento es un magnífico regalo, pero también es algo que se puede comprar porque sí, sin tener que esperar a que llegue una fecha señalada o un acontecimiento especial. Conviene que nos acompañen a la librería y escojan con nosotros las lecturas familiares.

Predicar con el ejemplo

No hay mejor actividad de animación a la lectura que el que nos vean leer de forma habitual en diferentes soportes y formatos: prensa, libros, revistas, consultar diccionarios y enciclopedias...

Actividades que animan a la lectura

1. Leerles en voz alta

  • Desde que son bebés podemos leerles cuentos e historias, convirtiendo el momento en algo muy afectivo.
  • Conviene modular la voz y enfatizar determinadas expresiones: no seamos unos rollazos leyéndoles el cuento de un tirón monocorde. Cuanto más expresivo sea el lector y más gesticule, mejor.
  • Hay que leerles todo tipo de formas literarias: rimas, retahílas, prosa, adivinanzas... partiendo siempre de sus intereses.
  • Algunos estudios confirman que a los niños a los que se les leyó en voz alta habitualmente aprendieron a leer antes y mejor.

2. Cuentacuentos

  • En días especiales, se les puede llevar a algún centro cultural, biblioteca o librería donde se realicen cuentacuentos. Su función es narrar creativamente los cuentos.
  • Se apoya en el soporte físico del cuento o en historias inventadas y añade expresión corporal, mímica, efectos especiales... Cuanta más magia se ponga a la historia, más les fascinará a los peques.
  • También se pueden utilizar disfraces y hacer que los niños participen.

3. Leer símbolos

  • Se puede aprovechar cualquier paseo por la ciudad para animarles a que se hagan preguntas sobre lo que significan los símbolos de nuestro entorno: las placas con el nombre de las calles, la cruz de la farmacia, el símbolo del buzón de correos o la marca de su bebida favorita.
  • Esta lectura de símbolos es un paso previo a la lectura de las palabras.

4. Bibliotecas

  • En la mayoría de las bibliotecas públicas existen salas especiales para los más pequeños, las famosas «bebetecas».
  • Allí todo está dispuesto para que no puedan resistirse a la tentación de coger un cuento.
  • Desde pequeñitos aprenderán a amar y respetar los libros, sabrán que es algo muy divertido y disfrutarán yendo con sus papás a la casita de los libros.
  • En muchas escuelas infantiles cuentan con su propia biblioteca escolar, con carné y préstamo de libros.

5. Jugar con el lenguaje

  • El lenguaje oral es la clave de la lectoescritura. Adquirir una buena base en el lenguaje hablado garantiza gran parte del éxito lector en el futuro.
  • Hay que dar pie a nuestros hijos para que usen las palabras de mil formas divertidas: haciendo rimas, diciendo palabras que suenan de manera similar o inventando términos.
  • También les ayudan los juegos de palabras sencillos: jugar a adivinar por qué letra empieza una palabra, las palabras encadenadas, etc.

6. Los cuentos a su alcance

  • Es importante que los libros estén al alcance de los peques y que puedan disponer libremente de ellos.
  • Según la edad el tipo de contacto irá variando: chuparlos, pasar las hojas, observarlos, etc.
  • En el mercado existen cuentos adaptados a la edad de sus lectores: los hay de plástico, de goma, de cartón, de madera, de papel...
  • Tenemos que hacerles ver la relación entre el texto y las ilustraciones, y poco a poco se irán acostumbrando a ver la letra impresa como una forma de lenguaje a descubrir.

7. Buscar onomatopeyas

  • Para practicar con los diferentes sonidos que conforman las palabras, leemos los dibujos del cuento con su correspondiente onomatopeya; teléfono: «rin, rin, rin»; risa: «ja, ja, ja»; bomberos: «iu, iu, iu»; moto: «rrrrrrrr»; serpiente: «sssssss...»
  • Si después el niño escenifica uno de los dibujos, mejor que mejor.

Alicia Herranz es psicopedagoga.

Etiquetas: familia, leer

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