La importancia de la educación emocional

Educación emocional: ¿por qué es importante en la infancia?

Podemos aprender a manejar las emociones en cualquier momento de la vida, pero en la infancia es el mejor momento para empezar. Mira todos los beneficios que aporta.

madre e hija
Fuente: iStock

Es un componente básico del ser humano: todos sentimos emociones. Y las sentimos independientemente de si las expresamos más o menos. Aunque una cosa es tenerlas y otra bien distinta es saber manejarlas. Lo bueno es que esto es algo que podemos aprender en cualquier momento de la vida. No obstante, la educación emocional en la infancia es esencial. Veamos cuáles son los beneficios qué aporta.

A qué llamamos educación emocional

Podríamos decir que la educación emocional es aquella que se encarga de informar sobre todo lo que tenga que ver con las emociones, tanto los aspectos teóricos, como los prácticos. A grandes rasgos, enseña a detectarlas, gestionarlas y expresarlas.

Esto quiere decir que alguien que está educado emocionalmente va a tener algo de dominio en saber identificar y dominar las emociones, y esto se puede aplicar tanto en uno mismo como a la hora de tratar a los demás.

En este sentido, es muy importante que la educación emocional llegue ya desde la primera infancia para que los más pequeños de la casa empiecen con la gestión de sus emociones y sentimientos. Y es que, esto, tiene muchísimos beneficios, tanto para su presente, como para su futuro.

Ventajas de la educación emocional

Teniendo en cuenta que los niños no tienen todavía todos los recursos necesarios para entender cómo se sienten, ni para expresarlo, es esencial ayudarlos a conseguirlo. Echarles una mano con ello va a aportarles beneficios como los siguientes:

Les va ayudar a saber distinguir sus emociones

Diferenciar las emociones es algo primordial para saber darles salida de una forma adecuada y sin utilizar estrategias perjudiciales que no ayudan a liberar tensiones y que incluso lo que pueden hacer es aumentar el malestar. Por ejemplo, con rabietas.

Mejora las relaciones con los demás

Tener una buena educación emocional ayuda a interpretar correctamente las emociones y sentimientos de los demás. Es decir, que no solo es importante tener empatía, sino no malinterpretar las emociones del resto. Es por eso que mejora la relación con los demás, porque ayuda a conectar mejor con otras personas.

Refuerza su autoestima en momentos malos

La educación emocional protege la propia autoestima porque ayuda a entender que uno puede sentirse vulnerable o más débil en determinadas situaciones que puedan ser dolorosas. Por eso ayuda a comprender que no es malo sentirse mal y previene de que los niños se sientan culpables por creerse débiles.

Ayuda a prevenir formas disfuncionales de gestionar las emociones

Aunque un niño sea muy pequeño, eso no es un motivo para no trabajar las emociones, de hecho, es todo lo contrario, es la mejor razón para educarle emocionalmente. Solo hay que pensar que al final todos los aprendizajes que se recogen en la infancia van a influir en el desarrollo físico y psicológico del futuro, es decir, en la vida adulta. Y si aprenden la manera adecuada desde el principio será mucho mejor.

Permite no dejarse llevar por la frustración

Desde la infancia es importante aprender a no caer en la ira ante cualquier problema. Y en esto la educación emocional tiene mucho que ver. Saber entender una decepción y no frustrarse en exceso ayuda enormemente a aceptar los momentos desagradables que se presenten en el día y, además, a resolver los problemas.

 

foto claudia

Claudia Escribano

Periodista y curiosa. Aunque lo último es por naturaleza, para eso no existen títulos universitarios. Me encanta descubrir cosas nuevas y transmitirlas a los demás. Y para eso utilizo las palabras, la fotografía o todo aquello que me permita comunicar. ¡Mi objetivo aquí es haceros llegar muchas de ellas!

Continúa leyendo