Educación del niño

Educar a través del buen trato

Tratar bien a nuestros hijos es fundamental para que ellos actúen y hagan lo mismo no solo con nosotros, sino también con los demás.

Invertir tiempo en reflexionar sobre la crianza es ahorrar tiempo en resolver problemas de la infancia, de esto no hay duda, se trata de entender que es más importante dar una respuesta respetuosa, coherente, afectiva y emocionalmente competente, aunque a corto plazo no veamos resultados, que acelerar el ritmo de aprendizaje de un niño por medio de premios y castigos, que muchas veces generan emociones nada beneficiosas para el desarrollo cerebral.

Educar a través del buen trato
Foto: Istock

Siendo esto de vital importancia, quiero proponer tres acciones de buen trato que puedes llevar a cabo para ejercer la parentalidad positiva, el estilo educativo con más respaldo científico que conocemos, que tiene en cuenta la creación de apegos seguros, la comunicación asertiva y sobre todo el respeto al ritmo de aprendizaje del niño y su madurez cerebral que se logra con la expresión empática.

Pregunta si quiere un beso

Saludar es una habilidad social que tenemos que enseñar con el ejemplo y con acciones, por eso cuando son pequeños son parte del saludo que damos a otras personas y conforme van creciendo ya empiezan a saludar dependiendo del vínculo que hayan creado con otras personas. Por lo tanto, podemos decir que sí es bueno que aprendan habilidades para la socialización pero no que lo hagan mediante el contacto físico si no lo desean porque esto es algo que cada niño y niña tiene que elegir hacer. Hay niños que, por su carácter, necesitan que pase un poco de tiempo antes de sentirse cómodos para interactuar con otras personas aunque sean sus abuelos.

Es bueno darles este tiempo y no etiquetarlos como “maleducados” o “tímidos”.   El contacto físico depende de muchos aspectos, el tipo de relación, la confianza, el carácter de ambos, el tiempo que ha pasado sin verse desde la última vez, las experiencias vívidas, etc. Aunque cueste creerlo, respetar todo esto nos permite hacer prevención de violencias y de abusos sexuales infantiles porque enseñar a respetar el cuerpo y decidir sobre él es reforzar el siguiente mensaje; “si no te sientes cómodo, puedes negarte a besar o rechazar un beso porque se puede saludar de otras muchas formas”.

Si te miente, no le mientas

Educando a nuestros hijos
Foto: Istock

En muchas familias la mentira se percibe como una falta de lealtad, de respeto y de honestidad. Se vive como una traición y se sanciona con el silencio y el desprecio, el mensaje es algo así, “si me mientes no voy a poder confiar en ti” o “me has decepcionado, no me esperaba esto de ti”. Creo que la mejor forma de ayudar a un niño para que tenga confianza para decir la verdad es que no tema nuestra reacción para que no encuentre en la mentira una salida o una forma de ponerse a salvo. Pero también que le demostremos que confiamos en su capacidad de hacerlo mejor, “yo voy a seguir creyendo en ti a pesar de que me hayas mentido, no has perdido mi confianza”.

Habrá quien piense que si te miente y no le aplicas una consecuencia negativa seguirá mintiendo, es posible, pero también te digo que los niños cuando crecen en un ambiente de confianza no necesitan tanto mentir porque no temen afrontar la situación incluso buscan hablar de ello para encontrar soluciones. Con lo cual, si sigue mintiendo no será porque no le has puesto un castigo sino porque no hay una relación basada en la confianza.

No improvises, educa sin prisa

La educación tiene que ser planificada pero no como el programa educativo que se sigue en las escuelas que tiene programado los temas por cursos y fechas, sino que tiene que estar basada en unos principios de parentalidad positiva para no actuar de cualquier manera, desde la emoción sentida en el momento y con miedo del futuro, como si hubiera que corregir ya y de cualquier manera porque de lo contrario sientes que no estás haciendo nada. Por ejemplo hay gente que asocia educar con castigar y si no castiga saca la conclusión de que no está educando.

Educar sin prisa es saber parar, poner conciencia y analizar la conducta y sus causas. No es lo mismo una agresión por falta de regulación emocional que como parte de una rabieta con menos de tres años. La educación emocional es creativa, original y tiene algo de artístico porque cada niño y niña es único, ser distintos los hace especiales, pero al mismo tiempo es sistemática y organizada, no se improvisa porque sigue una ruta hacia el bienestar emocional y las relaciones saludables. Hay demasiada ciencia indicando el camino, sigamos la ruta hacia el bienestar emocional.

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