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El consumo de pornografía en la adolescencia puede aumentar los casos de violencia de género

Los jóvenes ven pornografía desde edades tempranas, marcando su vida sexual. Los adolescentes quieren representar los actos que ven y contribuyen a una visión de las mujeres como objetos, perpetuando la violencia de género.

El consumo de la pornografía a través de internet es algo habitual en la sociedad actual que comienza desde una edad muy temprana. La normalización de la pornografía es algo que está a la orden del día, los adolescentes lo toman como su guía sexual y esto provoca que las mujeres sean vistas como objetos y aprendan un sexo, en muchas ocasiones, basado en la posesión del hombre frente a la sumisión de la mujer.

Un estudio publicado por la Revista Española de Salud Pública, ha anunciado que existe una relación entre la pornografía con la salud sexual y reproductiva de los adolescentes. Este estudio realizado por investigadores de la Universidad de País Vasco y el Hospital Basurto, ha recogido que “los/las adolescentes identifican la pornografía como su principal fuente de educación sobre sexo, más que los padres, los hermanos, los compañeros, las escuelas o los medios de comunicación no sexualmente explícitos”

Según los investigadores del estudio de la Revista Española de Salud Pública, «Es preocupante la relación entre el consumo de pornografía y la violencia de género. La pornografía mainstream distribuye en algunos casos escenas de violencia y vejación sobre las mujeres que, en ocasiones, se presentan como normalizadas, y que potencialmente podrían ser usadas como educación sexual por parte de los adolescentes. Por tanto, si parte de la educación sexual de los adolescentes está influenciada por la pornografía, desde las políticas de igualdad y ante la lucha actual contra la violencia de género, sería necesario trabajar en este aspecto e incidir en la educación sexual de adolescentes».

Los investigadores concluyen que «es urgente y precisa una reacción en bloque desde los gobiernos, para luchar contra la desigualdad de género que promueve la visualización de pornografía mainstream y que se ha convertido en el modelo hegemónico de sexualidad en muchos países».

El estudio anterior no ha sido el único, Save The Children, la organización no gubernamental que trabaja por los derechos de la niñez, realizó un informe en el que se reflejó que casi 7 de cada 10 adolescentes consumen pornografía, a la que acceden por primera vez a los 12 años. Los niños acceden a través del teléfono móvil y son contenidos gratuitos basados en la violencia y la desigualdad.

El estudio también revela que el 54,1% de los adolescentes, en su mayoría los chicos, cree que la pornografía da ideas para sus propias experiencias sexuales y al 54,9% le gustaría poner en práctica lo que ha visto. El 47,4% de los adolescentes que ha visto contenido pornográfico ha llevado alguna de sus escenas a su vida sexual. Save the Children considera especialmente preocupante que, cuando intentan imitar lo que ven, no siempre solicitan consentimiento previo a su pareja. El 12,2% de los chicos lo ha hecho sin el consentimiento explícito de la pareja y sin que a esta le haya parecido bien, frente al 6,3% de las chicas. 

Catalina Perazzo, directora de Políticas de Infancia y Sensibilización de Save Children, ha anunciado que “El peligro no es que vean pornografía, sino que su deseo sexual se esté construyendo sobre unos cimientos irreales, violentos y desiguales propios de la ficción. También es peligroso que crean que su consentimiento, sus deseos y preferencias, o los del resto, no tienen por qué ser tenidos en consideración”.

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