Crianza y educación

“En la crianza, la demanda de tiempo libre dedicado a sí mismo no es capricho, es necesidad”

Hablamos con Anna Manso, guionista, escritora de literatura infantil y juvenil y ahora, también de la guía 'La peor madre del mundo'. Un libro en el que habla sobre su experiencia con la maternidad y en la que da consejos para tranquilizar a esos padres y madres que creen que no lo están haciendo bien.

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Fuente: Istock

Estudiar cine, escribir guiones para televisión, escribir guiones para Barrio Sésamo y ser una de las escritoras de literatura infantil y juvenil más codiciadas de España parece que no le ha quitado el sentido del humor. A Anna Manso, madre de tres hijos, sexta de siete hermanos y mamá acostumbrada a contar por Twitter y en el diario ARA todas sus experiencias con la maternidad parece que eso se le quedaba corto. Así que ahora, con el fin de ayudar a otros padres y madres que hayan descubierto que la maternidad y la paternidad no es como no la han contado en los cuentos, ha escrito “La peor madre del mundo” (Arpa Editores); una guía que, más que para entender la crianza, es una guía de autoayuda y ánimo. En ella hace de psicóloga y se alía a todos los que han pasado por su situación.

Con ella charlamos sobre maternidad y paternidad, sobre cómo no sentirse mal cuando sentimos que no podemos más y sobre cómo quitarse el sentimiento de culpabilidad cuando comenzamos a escuchar que todos lo hacen mejor que nosotros.

¿Existe la perfección como padre o como madre?

En el exoespacio, puede. En el planeta Tierra, pues no. La perfección reside en aceptar la imperfección y reírse de los errores propios.

¿Dónde reside la importancia de equivocarse como padres?

De nuevo en aceptar. Es imposible aprender y vivir sin equivocarse ¡El error es obligatorio! Y ejercer de madre o padre no es una excepción (por suerte).

¿Deberían dejar de ser tema tabú los errores de la paternidad?

Rotundamente, sí. No somos robots. No somos seres de ficción que no se cansan, ni se enfadan, ni gritan, ni son contradictorios. No somos esas falsas imágenes de Instagram. Somos seres humanos que criamos hijos. Reivindicar la imperfección es reivindicar también nuestra humanidad.

¿Cuál es la parte de la maternidad real que crees que no cuentan y que es importante conocer?

Creo que no se explica suficiente que hay momentos duros, de desánimo. Que la demanda de tiempo libre dedicado a uno mismo no es capricho, es necesidad (ni que sean cinco minutos meditando en la ducha). Que hay poca solidaridad y muchas ganas de machacar a los demás (cuidadín con las horas de recogida del cole). Que la mayoría de padres y madres mienten y en todas las casas cuecen habas y que no es cierto que sus hijos sepan alemán y ucraniano. Que criar hijos cansa y que hay muy poca ayuda social y gubernamental. Y que tenemos derecho a queja, y a reírnos de nosotros mismos.

¿Crees que nos reflejamos mucho en lo que hacen otros padres? ¿Y todo lo que dicen que hacen es verdad?

Vivimos en una sociedad que se mira y se muestra y se compara. Cada vez más, gracias a las redes sociales y también a cierta competitividad en lo que yo llamo, estupendismo. Mola ser un padre o madre estupendo y enrollado y a nadie le gusta admitir lo que cuesta meterlos en la cama a una hora civilizada, y mola más contar que come sushi a los tres años. Yo ya no me creo nada, e invito a la gente a contar que sus hijos tienen lateralidad cruzada y que cuando les sirves brócoli te miran con odio digno de Darth Vader.  

¿Son esos errores los que ayudan a conformar, de alguna manera, el carácter de nuestros hijos y nuestra faceta como padres?

El error modela. Les muestra a nuestros hijos (yo les llamo menores y mayores de edad a cargo, MEC, que da más risa) que somos humanos. Y que podemos aprender de nuestros errores, y pedir perdón. Y que ellos también pueden equivocarse sin sentirse un desastre. Creo que el error une y suaviza.

Suele estar mal visto el hecho de estar cansado y no querer jugar con tu hijo, ¿es un pecado sentirse así?

No, no, no y no. Ya lo decía hace años Gregorio Luri en su libro, Mejor educados, a partir de las diez de la noche tenemos derecho a estar cansados, a no ayudar con los deberes, etc. Un día, haciendo guasa con Gregorio, le pedí permiso para tatuarme su nombre en el brazo derecho y su apellido en el izquierdo, de tan agradecida que le estaba por su reconocimiento público ante el derecho a estar cansado de padres y madres. Es un tabú esconder nuestros sentimientos y un error mostrar solo lo bonito. Yo estoy a favor del neorrealismo parental.

La peor madre del mundo, ¿echa algo de menos de su vida cuando no tenía hijos?

La verdad es que no me lo planteo. La maternidad ha sido voluntaria y a pesar de todos los pesares sigo pensando que fue una buena decisión. La libertad que tenia sobre mi tiempo la compensa la riqueza emocional que vivo. Y además, ya tienen 21, 18 y 14 años… pronto, muy pronto, recuperaré ese tiempo libre… y les echaré de menos!

¿En algún momento te has lamentado de no estar en ella? ¿Y qué es lo que hace que te arrepientas de pensarlo?

Hay veces en las que he sentido que he sobrevalorado mi capacidad y mis fuerzas. Que no podía de cansancio físico y mental. Eso es bueno contarlo porque quién se siente así suele sentirse culpable. Y eso no es bueno. De lo que me arrepiento es del sentimiento de culpa por sentirme mal a lo largo de mi crianza. Por suerte cada vez incurro menos en ese sentimiento. Lo detecto y lo expulso. Lo digo en el libro y lo repito aquí: la mejor dieta de adelgazamiento es librarte del sentimiento de culpa.

¿Por qué afirmas que en verano hay que ‘sobrevivir’? ¿Qué cosas buenas tiene el verano para una madre o un padre con niños pequeños?

Hay un pequeño detallito que es importante recordar. Los niños tienen 3 meses de vacaciones y los progenitores, como máximo, uno. Ahí reside el esfuerzo a la hora de sobrevivir, en el conciliar. Y también porqué las 24 horas al día con tres enanos saltarines, acelerados y demandantes como eran los míos era todo un reto. A veces sentía que septiembre estaba tan lejos… Pero también había un montón de cosas buenas, como la ausencia de rutina, la relajación, el contacto tan directo y constante que me permitía achucharles sin fin. Ahora los tengo adolescentesy son ellos quienes deben sentir que la demandante soy yo, porque sigo queriendo achucharles sin fin. Pero me lo tomo como una dulce venganza.

Marta Moreno

Marta Moreno

Como dijo Nelson Mandela “la educación es el arma más poderosa que existe para salvar el mundo”. ¿Qué tal si educamos desde el respeto, el amor y en familia?

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