Tres errores en los que es fácil caer

Errores comunes al criar a los niños: cómo evitarlos

En la crianza, como en todo en la vida, se comenten errores, pero si sabemos identificarlos, podemos dejar de caer en ellos. Mira algunos de los más habituales y cómo evitarlos.

Pese a que la crianza es inherente al ser humano, algo que se ha hecho de generación en generación y que hay cientos de experiencias que se han ido transmitiendo al respecto, sigue siendo un auténtico universo. Criar a niños no es una tarea sencilla. Sin embargo, lo que sí es fácil es caer en algunas “trampas” a la hora de educar, especialmente en momentos de estrés y cansancio. Veamos algunos errores comunes y cómo podemos evitarlos.

Ceder a la “rabieta en escalada”

Caer en la trampa de este tipo de reacciones es muy común. Aparecen, por ejemplo, cuando los niños quieren algo (como un juguete, comer chuches, jugar a videojuegos…) y nosotros no se lo permitimos. Seguramente la reacción de un niño en este caso será responder con llantos, gritos e incluso con rabietas.

Esto hace que acabemos agotados y acabemos cediendo. Sin embargo, nunca debemos ceder en este aspecto, el niño habrá aprendido que para conseguir algo lo que debe hacer es tener una rabieta cada vez más grande, llorando más y chillando más. Por lo que siempre utilizará la misma técnica.

También puede ocurrir que le pidamos algo al niño y este no reaccione. Que se lo volvamos a pedir y tampoco. Así hasta que acabamos aumentando el tono de voz hasta que el niño muestra interés. Aquí de nuevo los niños aprenden que solo deben responder cuando tú estás gritando, por lo que la primera vez para ellos no contará.

¿Cómo actuar?

Lo mejor es mantener la calma y estar firme. Si un niño ve que gritando no tiene respuesta finalmente se acabará cansando. En el momento en que ya esté tranquilo debemos reforzarle diciéndole que ahora sí le podemos hablar.

Por otra parte, si cuando les pedimos algo no nos hacen caso, podemos repetir la propuesta sin gritar. El cambio estará en que les recordaremos las consecuencias, por ejemplo, “si no te lavas las manos y vienes a comer, estarás perdiendo tiempo para luego ver la tele”.

Creer que un niño hace las cosas a propósito

Un error en el que no debemos caer es pensar que un niño ha tenido una conducta de manera intencional o con el pretexto de hacernos daño o para molestarnos a nosotros. Por ejemplo, cuando le pedimos a un peque que haga algo y no lo hace, y pensamos que ha sido para herirnos.

El problema es que, si pensamos esto, vamos a actuar de una forma muy diferente a si nos damos cuenta de que su actuación no tiene nada que ver con nosotros, ya que seguramente responderemos de forma negativa. De hecho, hay muchísimas otras razones por las que un niño puede tener una u otra conducta, antes que para molestarnos. Por eso, lo mejor es responder de manera calmada.

¿Cómo actuar?

Intenta no pensar que los niños van a hacer daño y que tú eres la víctima, piensa que no tienen el autocontrol suficiente como una persona adulta.

Pensar en que “es solo una etapa”

Otro error habitual se da cuando los niños tienen alguna conducta inadecuada y los padres consideran que es solo una fase del desarrollo infantil y, por tanto, no actúan en consecuencia minimizando la respuesta.

Aunque es cierto que los niños poco a poco van mejorando su comportamiento, la forma en la que sus padres les guían puede hacer que sus malas conductas desaparezcan con mayor velocidad. Si nadie interviene cuando los peques se comportan mal porque se piensa que es “solo una fase” aprenderán que esa actitud es aceptable y será más difícil cambiarla.

¿Cómo actuar?

Es natural que todos los niños exploren su entorno y estén aprendiendo a cómo deben actuar. Pero es realmente crucial que los padres les ayuden y les hagan saber cuáles son sus límites. Si además de establecer normas, se elogian sus buenas conductas esto puede ser muy positivo para su educación.

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