Escucha activa

Escucha activa: el método de crear vínculos sanos con nuestros hijos

Aunque pueda parecerte una tontería, que tu hijo te cuente esa anécdota que le ha pasado en el parque y que tú le escuches atentamente o que te agaches para pedirle, por favor, alguna cosa, tiene innumerables beneficios sobre su desarrollo psicológico posterior.

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Fuente: Istock

Seguro que, como madre o padre, alguna vez se te ha pasado por la cabeza aquella expresión que dice que ‘ojalá los niños vinieran con libros de instrucciones’. Y es que, es cierto que la educación y la crianza no son tareas fáciles y que hay que estar bien preparados si no queremos repercutir negativamente en el futuro de nuestro pequeño.

Por suerte, existen diferentes teorías, muchos libros y muchos expertos que nos ofrecen continuamente pautas para hacerlo de la manera que más se adapte a nuestra filosofía de vida. En concreto, entre todas esas teorías, existe una que lleva aplicándose desde hace más de 50 años y que fue creada por dos psicólogos estadounidenses: Carl Rogers y Richard E. Farson. Se trata de la escucha activa.

Aunque sea la primera vez que escuchas esa palabra, lo cierto es que todos la practicamos en casa y en la calle con los niños que nos encontramos. Esta teoría viene a decir que el cerebro infantil no desarrolla hasta aproximadamente los 12 años aquellas cualidades que le harán entender a la perfección el mundo de los adultos. Por ello, lo más sensato para todos es que seamos los adultos los que nos pongamos a su altura y nivel de aprendizaje y comprensión para entender su mundo y dirigirnos a ellos.

Y no solo habla de que nos pongamos a su altura físicamente (recordemos que agacharnos hasta la altura de nuestro hijo para hablar con él tiene muchos beneficios),  sino que lo hagamos también a nivel mental. “Los adultos debemos dirigirnos a los niños desde un lenguaje simbólico, más concreto, sencillo y que se inspire en lo lúdico, en la creatividad y en la imaginación”, afirma Mercedes Bermejo, directora de Psicólogos Pozuelo. Además, afirma que es imprescindible hacer esto para que el cerebro del niño y el del adulto entren en sintonía, establezcan una comunicación y conecten entre ellos.

Un favor de cara a su correcto desarrollo

Practicar la escucha activa en la educación en casa pasa, entre otros, porque el adulto cree un espacio en el que conseguir una conexión mutua: “los niños a veces están poco receptivos y los adultos demasiado cansados, por lo que es importante escoger el momento en el que se pueda establecer una sintonía entre ambos”, explica Bermejo. Esto no es nada fácil de conseguir y requiere de mucho tiempo de calidad, de paciencia y, sobre todo, de un trabajo arduo de observación por parte del adulto.

Para conseguirlo, es importante destacar que no debemos ver esa anécdota o esa noticia que nos quiere contar el niño con mucha ilusión como una tontería (aunque para nuestro nivel de entendimiento lo sea). Al contrario, debemos interesarnos por ella porque, si conseguimos que compartan esas experiencias tan básicas con nosotros, en el futuro también compartirán otras experiencias más importantes.

Es decir, de lo que se trata es que el pequeño se sienta seguro, escuchado y protegido por nosotros y por nuestra opinión, sin importar lo demás. Si logramos alcanzar el éxito, estaremos contribuyendo en gran medida en el correcto desarrollo psicológico futuro de nuestro hijo: “la escucha activa mejora las relaciones familiares, mejora las habilidades y las competencias emocionales que promueven la inteligencia emocional como la expresión, la autoconciencia, la motivación, la empatía y, sobre todo, la autoregulación porque el niño se siente contenido, escuchado, seguro y protegido y esto crea un clima de afecto y de seguridad muy importantes”, asegura la psicóloga.

¿Cuándo comenzar a practicar la escucha activa?

“Deberíamos comenzar desde el embarazo”, nos cuenta Mercedes Bermejo. Y es que, según ella, hay que comenzar a buscar la sintonía y el vínculo desde que el bebé está en la tripa de su mamá. Ya en la etapa perinatal, intentaremos que se sienta escuchado y acompañado a través de nuestro tono de voz y a través del contacto físico. “Esto es perfecto para que se sientan seguros a la hora de expresar emociones como el llanto o la alegría”.

Tips para comenzar en casa

Mercedes Bermejo nos ha regalado una serie de pautas muy sencillas que todos los padres podéis seguir en casa para conseguir crear ese vínculo y esa sintonía con los niños desde que son pequeños:

  • Buscar espacios comunes y lúdicos donde puedan compartir sus experiencias
  • Usar el juego como motor de arranque
  • Practicar la lectura compartida de un cuento: además de leerlo en voz alta, interactuaremos con los niños preguntándoles qué le ha parecido, qué haría en tal situación o qué sentiría si fuera el protagonista.
  • Utilizar el juego simbólico como el teatro o las figuras para que se sientan acompañados y cuidados
  • Buscar espacios conjuntos para cocinar o hacer alguna actividad entretenida donde se sienta seguro para compartir lo que pueda necesitar en cada momento
  • Aprovechar ratitos íntimos como el baño, el rato antes de ir a dormir o la sobremesa para que se sienta acompañado y pueda hablar. “También recomiendo que, a la hora de las cenas, cada miembro de la familia cuente qué es lo mejor y lo peor que le ha pasado ese día”.
Marta Moreno

Marta Moreno

Como dijo Nelson Mandela “la educación es el arma más poderosa que existe para salvar el mundo”. ¿Qué tal si educamos desde el respeto, el amor y en familia?

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