Educación

Estas son las razones por las que no debes reírte del “enamoramiento” de tu hijo

¿Tu hijo o hija está enamorado o “colgado” por alguien? No, hacer bromas y reírnos de ello no es una buena idea.

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Foto Istock

A veces, ver a los hijos con actitudes o pasando por experiencias que nos parecen “de mayores” nos choca, puede resultarnos divertido y caemos en la tentación de gastar bromas, reírnos o ridiculizar su conducta. Esto pasa, a veces, con los primeros enamoramientos o “cuelgues” de los hijos. Sin embargo, gastar bromas al respecto, reírnos de sus emociones o ridiculizar algunas conductas puede resultar mucho más perjudicial de lo que pensamos.

Enamoramiento infantil

De pronto llega nuestro peque y nos dice: “¿Sabes que Fulanito es mi novio?” y entonces nos quedamos con la boca abierta y rápidamente pensamos, “¿pero cómo se le ocurren esas cosas, si solo tiene 4 años?”. Es importante que entendamos que el enamoramiento infantil, como tal, existe, pero con muchos matices, es decir, se trata de una conducta de imitación a los adultos y, según los expertos, es frecuente entre los 3 y 5 años.

Según la psicóloga y autora de "Mis emociones al descubierto. Guía y cuaderno emocional para trabajar en familia", Sara Tarrés “el enamoramiento infantil existe y nuestros hijos se enamoran de sus compañeros de clase, de los que se sientan a su lado, con los que comparten juegos y a los que les une un especial apego”, aunque obviamente es un amor o “enamoramiento” muy diferente al de los adultos. La experta recomienda en su blog que, “ante este tipo de conductas, normales y sanas, los padres debemos mantener una actitud tranquila y relajada, no debemos preocuparnos, estos sentimientos le prepararán para las futuras relaciones amorosas y, al mismo tiempo, son todavía ingenuos y muy variables”.

Ante estos enamoramientos los expertos recomiendan ser comprensivos, no ridiculizar o minimizar sus sentimientos, permitir que se expresen y un consejo muy importante: “Ser discretos y no gritar a los cuatro vientos que tu hijo está enamorado. Si lo queremos contar deberemos preguntarle antes y que nos ceda su permiso para hacerlo, si no quiere debemos ser respetuosos con su intimidad. Que solo tengan 4 o 5 años no quiere decir que no tengan derecho a mantener en privado ciertas cuestiones”, aconseja Tarrés en su blog.

Enamoramiento adolescente

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Foto Istock

Cuando aparecen los primeros amores en la adolescencia, el miedo para los padres es mayor. En estos casos los expertos también tienen claro que lo importante es acompañarles en el proceso, entender que es parte del camino de adquirir la identidad propia y mostrarnos empáticos y accesibles, ofreciéndonos dispuestos a hablar y dar información, pero sin olvidar el papel de padres: “El papel de los padres es: ser padres (ni amigos, ni colegas, sino padres). Aportarles confianza para que puedan acudir a nosotros, y darles a ellos la oportunidad de vivir su vida, su espacio, y equivocarse, sin eliminar los límites que como padres elegimos poner a nuestros hijos”, aseguraba la doctora Guadalupe Chiclana, neuropsicóloga y psicoterapeuta del hospital Gregorio Marañón de Madrid en una entrevista a ABC

 

Cuidado con los comentarios que cohíben y condicionan

No es raro que un padre o una madre, al ver a su hijo jugar con una amiga bromee y pueda decir que serán novios, o al ver a su hija con un amiguito haga bromas con que pueda ser su futuro marido, que ya los imagina casándose u otro tipo de chistes. Sin embargo, los expertos aseguran que ese tipo de comentarios pueden ser muy perjudiciales, ya que estamos imponiendo las normas heterosexuales a nuestros hijos y esto puede ser dañino, sobre todo si son LGBTQ.
 
"Los niños tienen una idea de lo que les dicen, lo que es aceptable para ellos", asegura en el medio Parents Ellen Kahn, directora senior de programas y asociaciones de Human Rights Campaign, el grupo de defensa LGBTQ más grande de los Estados Unidos y defiende que “son los comentarios sutiles los que crean un conflicto interno para los niños, a menudo de padres bien intencionados que, sin saberlo, están plantando esas semillas desde el principio".
 
Kahn también defiende que “no solo tienen que ser hogares con creencias claramente homofóbicas los que crean ese conflicto interno” y sostiene que “los pequeños comentarios que conllevan alguna expectativa heteronormativa pueden amenazar el bienestar de un niño y erosionar su sentido de pertenencia con el tiempo”.
 

foto firma

Cristina Cantudo

Soy periodista y mi pasión es comunicar, conectar con la gente y convertir en palabras las ideas. Soy amante de la lectura, la poesía, me encanta viajar, descubrir y aprender. Intentaré compartir con vosotros todo lo que me resulte interesante y emocionante.

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