Extraescolares

Extraescolares para niños enfadicas o que se frustran con facilidad

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Hay niños que se enfadan con más frecuencia que otros o que no manejan bien su frustración y a la primera de cambio se ofuscan y estresan. Estas actividades extraescolares les ayudarán a templarse.

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niño enfadado en clase

Los niños con fuerte carácter suelen ser niños más impacientes, con una tolerancia menor a la frustración y con arranques de enfado algo más habituales. Debemos comprender primero si este carácter corresponde a una fase más de su desarrollo (durante los dos y tres años es normal las rabietas y debemos comprenderlas aunque atajarlas) o si se trata por una voluntad de perfección demasiado elevada o bien porque, simplemente, el pequeño tiene ese carácter fuerte del que hablábamos al principio.

La paciencia se aprende y a lidiar con las cosas que no se nos dan tan bien, también. A veces se nos olvida que los niños realizan un escrutinio constante de nuestras actitudes ante la vida y cómo nos comportamos y con ellas conforman también su manera de relacionarse con el mundo. Por eso es importante que nos planteemos si nuestra manera de reaccionar ante determinadas situaciones no muy agradables como atascos, colas en el supermercado, vasos de leche que se derraman… son las adecuadas. Si perdemos la paciencia con rapidez, si nos ven frustrarnos porque se nos caiga un plato al suelo, si nos oyen decirnos cosas como “¡Si es que soy un torpe!” o “Así, no puedo, ¡es que no puedo!” asumirán que nuestra falta de tolerancia a la frustración y el arranque de genio que conlleva es lo normal ante las situaciones menos agradables de la vida.

Extraescolares para ayudarlos a lidiar con la frustración

1. Circo

¿Qué niño no disfruta con el circo? No hablamos del circo tradicional con leones, tigres y elefantes. Hablamos del circo lleno de colores, trapecistas, malabaristas… Un mundo alucinante lleno de magia y de actividades que los fascinan por sus intrépidas piruetas y coreografías. Pues bien, el circo se puede aprender y existen talleres y escuelas de circo que las imparten y van en aumento.

¿Por qué esta actividad es buena para niños con baja tolerancia a la frustración? Pues porque las coreografías y ejercicios que se realizan son divertidos pero complicados, deberán desarrollar su paciencia y, a fuerza de repetirlos, entenderán que las cosas normalmente no salen bien a la primera. Además, el hecho de estar en grupo y ver que hay niños mejores que ellos y otros a los que no se les da tan bien les hará comprender que el esfuerzo es necesario y que para ello hay que vencer los primeros momentos de enfado que surgen de la frustración.

2. Graffiti

Los graffitis ya no son algo marginal sino que se han convertido en un arte en sí mismos, por eso se los conoce como arte callejero y llegan a decorar con preciosos murales algunos edificios emblemáticos o paredes blancas que de otra manera pasarían desapercibidas.

Muchos grandes artistas del graffiti aprendieron “desde la marginalidad” de la ilegalidad de esta actividad, pero eso ya no es así, actualmente hay multitud de talleres y escuelas que ofrecen esta actividad como extraescolar.

¿Por qué la recomendamos para ayudarlos con la frustración? Porque los graffitis implican preparación, elaboración de bocetos, desechar ideas que no funcionan, elección de los colores, producción de los materiales… Un montón de pasos para los que los niños deberán ir preparándose y controlando su impaciencia, además, comprenderán que el arte conlleva tiempo y rectificaciones necesarias, que a un artista no suele salirle una obra de arte a la primera y que corregir es lo normal en un proceso de elaboración. Además, la creatividad que desarrollarán mediante esta actividad les liberará de mucha energía y la canalizará en algo divertido. 

3. Meditación o mindfulness

Hay muchos tipos de meditación: mediante la danza, los colores, los mantras, la meditación trascendental, el mindfulness… Solo hay que encontrar el tipo de meditación que más va con la personalidad y la edad del niño.

La vida que llevamos no libra de estrés a los pequeños y la meditación les dota de herramientas para enfrentarse a la vida de una manera más tranquila y optimista. La base de la meditación es permitir a los niños disfrutar de una vida sin angustia ni ansiedad y, por tanto, los ayudará a lidiar con exámenes, enfados con amigos, pequeños fracasos sentimentales o escolares… Además, diversos estudios afirman que la meditación ayuda a la concentración, mejora los resultados de niños con TDAH y en los colegios en los que se practica la meditación en el horario lectivo  hay menos casos de acoso escolar.

Por otro lado aprender meditación no conlleva largas horas de aprendizaje, es rápido y les servirá toda la vida. Si también los padres acompañan esta actividad con la práctica diaria en el hogar, las dinámicas familiares mejorarán ya no solo por la meditación sino por el hecho de compartir todos juntos una actividad que une y dota de paz.

4. Realización de cortometrajes

Los niños viven en un mundo tecnológico donde hasta el móvil más antiguo graba vídeo y hace fotografías, están acostumbrados a un entorno audiovisual y les resulta natural manejar este tipo de dispositivos.

Aprender a contar una historia de manera audiovisual les parecerá entretenido, lógico y les ayudará a comprender conceptos como la planificación, la producción y la edición. En una sociedad en la que nos hemos acostumbrado a la inmediatez ellos aprenderán, mediante esta extraescolar, que hay procesos largos por los que necesariamente hay que pasar para lograr un objetivo final. Además, por el camino, aprenderán y comprenderán que hay que ser resolutivo cuando las cosas no salen como imaginábamos y que la adaptación es necesaria para poder seguir trabajando, herramienta que les será fundamental en el futuro. Entenderán que el enfado, aunque normal, no suele ser la mejor estrategia para lidiar con ninguna situación.

5. Huertos urbanos

Incentivar a los niños en el aprendizaje de las técnicas de cultivo es una idea genial para que aprendan a cuidar la tierra, a respetar los ritmos de las plantas, a ser pacientes y a disfrutar del trabajo final.

La impaciencia es una característica común en los niños que no lidian bien con la frustración y enseñarlos a cuidar un trozo de tierra en principio inerte, poco a poco, hasta que dé sus primeros frutos, y luego poder disfrutar de ellos, les enseñará paciencia y les dará muchas alegrías cuando se coman los primeros tomatitos o lechugas.

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Etiquetas: actividades extraescolares, colegio, educación, frustación en adolescentes, niños, rabietas

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