Educación emocional

Focusing: la técnica que puedes emplear con tus hijos para aprender a identificar las emociones

¿Alguna vez has preguntado a tu hijo qué le pasa y te ha respondido con un ‘no sé’? A veces, los niños no son capaces de expresar con palabras lo que están sintiendo. Por suerte podemos ayudarlos a conseguir identificar sus emociones. ¿Cómo? Con una técnica llamada ‘focusing’.

focusing
Fuente: iStock

Cuántas veces hemos escuchado un “no lo sé” al preguntar a nuestro hijo qué le ocurría cuando le estábamos viendo raro, o pensativo ha referido a un problema que no sabía cómo resolver…

La mente en ocasiones parece no ayudar demasiado, por mucho que se intente razonar parecen no llegar las respuestas e incluso a veces llegamos a conclusiones erróneas. Un dato curioso y significativo es que el 80% de lo que nos ocurre se graba a nivel corporal y el 20% restante lo asume nuestro consciente, por lo que si pudiésemos conectar con nuestro cuerpo accederíamos a mucho más de lo que conseguimos a través de nuestra cognición.

 

¿Cómo poder acceder a toda esa vasta y valiosa información que reside en nuestro cuerpo? Hay una técnica maravillosa que, si aprendemos a utilizarla con nuestros hijos y ellos la van incorporando, empezarán a discriminar mejor lo que sienten, y a encontrar sus propias soluciones. ¡En su cuerpo están las respuestas!

Esta técnica se llama Focusing, y es una excelente herramienta para ir aumentando la inteligencia emocional-corporal en nuestros hijos. Se trata de poner atención en el cuerpo siguiendo unos pasos. Es aprender a escuchar nuestro cuerpo para saber lo que nos ocurre cuando no nos sentimos bien o tenemos algún problema que necesita ser resuelto.

Esta técnica psico-corporal, fue creada por el filósofo y psicoterapeuta Eugene Gendlin en los años 70 y desde ese momento ha sido ampliamente extendida por todo el mundo. Veamos cómo aplicarla con nuestros hijos (una vez comprobemos que estén dispuestos preguntándoles antes). Nosotros acompañamos el proceso, siendo ellos los protagonistas.

¿Qué es necesario para practicar el ‘focusing’?

Verificar que estáis en un ambiente calmado, sin ruidos ni distracciones y de si tenéis el tiempo suficiente para no atropellar el proceso. Es importante que antes de empezar estéis tranquilos y relajados. Si vuestro hijo está un poco nervioso podéis hacer una relajación previa, haciendo un recorrido por el cuerpo desde los pies a la cabeza, para poner toda su atención en el cuerpo y así ir posibilitando la conexión con el mismo.

Una técnica, muchos pasos diferenciados

Una vez tengamos el ambiente idóneo, los pasos que hay que seguir para realizar el focusing con nuestros hijos son los siguientes:

  • Paso 1

Buscar la causa del malestar emocional. Pregúntale: ¿Qué te está molestando? Irá surgiendo la respuesta o las respuestas en su interior. Ponerlo en palabras le ayudará, pero sólo nombrarlo, sin analizar.

  • Paso 2

Si han aparecido varios asuntos, necesitamos escoger uno. Le podríamos preguntar: de todas las cosas que me has dicho, ¿cuál es la que te hace sentir peor? El cuerpo elige.

Una vez ya tenemos el asunto identificado, le sugerimos que ponga delante ese asunto que le hace sentirse mal ¿Cómo se siente tu cuerpo con respecto a esto? Dejamos un tiempo para que el niño vaya observando que sucede en su interior, lentamente irán apareciendo sensaciones sutiles en alguna parte del cuerpo, generalmente en el pecho, en la tripa o en la garganta. Le indicamos que observe esa sensación.

  • Paso 3

Ahora necesitamos simbolizar esa sensación para poder entenderla. Lo podemos expresar de diferentes formas: un gesto, una imagen, una palabra, una metáfora, un sonido…

Le podemos sugerir que nos describa la sensación: tamaño, color, textura. También puede hacer un dibujo de la sensación sentida y ponerle un nombre.

  • Paso 4

Ahora que ya tenemos a esa sensación sentida expresada, tenemos que asegurarnos que la tenemos bien agarrada (como si tuviera un asa que nos permite cogerla con fuerza para poder observarla y así poder seguir con la investigación). Para conseguirlo, podemos decir a nuestro hijo que ponga delante esa imagen, palabra o metáfora (o el dibujo realizado) y que observe si la sensación sentida se muestra satisfecha con su símbolo, si concuerda ¿Es lo mismo lo que has expresado a lo que estás sintiendo? ¿Le has puesto la etiqueta correcta? ¿Concuerda como si fuera un puzzle de dos piezas?

Muchas veces sólo con hacer este proceso ya hay un cambio, de repente vemos el “problema” diferente, más liviano y tenemos más claridad sobre lo que nos está ocurriendo y sobre la resolución del mismo.

  • Paso 5

Seguimos investigando si es necesario. Podemos preguntarle a la sensación sentida ¿qué necesitas para estar bien? ¿Tienes algún mensaje para mi?

En este punto como padres podríamos lanzar preguntas que consideremos pertinentes y clarificadoras que sintamos que puedan ayudar a nuestro hijo a seguir entendiendo todo lo que le está ocurriendo ¿Qué es lo peor de todo esto?, ¿qué otra cosa en tu vida se parece a esto?, ¿con qué tiene que ver?, ¿hacia donde te dirige?, ¿qué puedes hacer para mejorar esto?, ¿cómo podrías sentirte bien?

  • Paso 6

Una vez vista y reconocida toda la información que nos ha dado el cuerpo, se lo agradecemos, sin juzgar si nos ha gustado o no lo que hemos descubierto. Nos damos las gracias por lo que hemos aprendido. Esta técnica nos ayuda a reconocer y aceptar la realidad tal cual es, para después hacer los cambios que necesitemos.

Los niños aprenden a través del Focusing a entrar en contacto con sus sensaciones sentidas respecto a las cosas que les ocurren, aprenden a escucharlas, aprenden a identificar, aceptar y expresar las emociones y a encontrar su significado. Aprenden a encontrar sus propias soluciones a problemas que parecieran no tener salida desde lo racional, encuentran nuevas perspectivas. Aprenden a confiar en ellos mismos, en su interior encuentran lo que necesitan.

 

Artículo escrito por Patricia Beltrán Pardo Psicóloga especialista en Focusing en Psicólogos Pozuelo

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