Hacer que tu hijo se sienta mal no va a conseguir que se porte bien

Avergonzarle, regañarle con tono autoritario o darle un azote no es garantía de que se porte mejor en próximas ocasiones.

Decir que un niño o niña “es malo” o “se porta mal” es una de las expresiones más feas que existen dentro del lenguaje de la crianza y de la educación. Tenemos grabado a fuego este recurso a modo de etiqueta que es inevitable utilizarlo de manera impulsiva, y lo que es peor, creemos a menudo que fomentar que se sienta mal ante un comportamiento inadecuado es la mejor forma de que el menor aprenda para el futuro. Esto es un error grave según los expertos.

El pediatra Gabriel Ruiz considera más adecuado decir que “un niño que tiene conductas que chocan con el entorno social, o consigo mismo”. Debemos cuidar el lenguaje y, si no podemos contenernos y utilizamos la expresión “portarse mal”, por lo menos hemos de ser conscientes de que hay formas más amables y certeras de decir lo mismo. 

Al fin y al cabo, un niño o niña se porta mal por un motivo concreto o una confluencia de ellos. No porque quiere. “Casi siempre es por llamar la atención de los padres, porque ha aprendido a portarse mal, o porque no se maneja con sus emociones. Y muchas veces es una conjunción de estos motivos”, señala Ruiz.

No pongas etiquetas ni le avergüences

A veces, ni siquiera se está “portando mal” cuando nosotros creemos que sí lo está haciendo. En este caso, el pediatra explica que puede existir una “discordancia entre las expectativas de los padres y cómo es el niño”. Que un peque sea “movido, inquieto” no tiene que significar que sea malo, pero a muchos adultos se lo puede parecer y así lo etiquetan. 

En cualquier caso, más allá del debate sobre el uso y el significado de “portarse mal”, sobre el que pueden existir puntos de vista distintos, lo que no genera debate es cómo debemos afrontar los padres y madres un contexto en el que nuestro hijo o hija está teniendo un comportamiento inadecuado. 

Señala el neuropsicólogo Álvaro Bilbao que “los niños se portan mejor cuando se sienten mejor”. Explica el especialista que lo contrario, pensar que si hacemos que se sienta mal después de un mal comportamiento se comportará bien la próxima vez, “es una creencia muy extendida, pero la realidad es que hacer que un niño se sienta mal no conseguirá que se porte bien”.

Para Bilbao, avergonzar al niño, regañarle hasta hacerle llorar o mandarle al rincón de pensar, y darle un azote (por descontado), son reacciones erróneas y equivocadas de los adultos, que no gestionan de la manera adecuada esta situación. “Asustar a un niño puede conseguir que reaccione y colabore en ese momento pero también genera miedo, enfado y rabia, rencor hacia los padres y falta de confianza en el largo plazo”, afirma el neuropsicólogo. 

Cómo actuar

En lugar de reaccionar de alguna de estas maneras, debemos comprender que “hay comportamientos normales para su edad; los niños tienen un cerebro muy inmaduro y es normal que no hagan caso o que reaccionen de formas inapropiadas”, indica Bilbao. Por eso, el pediatra Gabi Ruiz propone apoyarse el refuerzo positivo, “la herramienta educativa más importante”, poner límites razonables y actuar como modelo para nuestros hijos e hijas.

En relación a los límites, Álvaro Bilbao aconseja que estos se establezcan “en el momento justo. El neuropsicólogo pone un ejemplo concreto: “En lugar de castigar a un niño por pegarte, detenle antes de que lo haga y di una frase corta y clara: ‘mamá/papá no deja que la peguen’”. 

Además, Bilbao incide en la importancia del acompañamiento y la ayuda también en momento de malos comportamientos. “No dejes que haga lo que no debe hacer, a regularse cuando sus emociones le desborden, explícale cómo puede actuar la próxima vez y acompáñale cuando ocurra para conseguirlo”, concluye. 

Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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