Entrevista a Carla Naumburg

"Hay muchas maneras de ayudar a tus hijos a aprender a prestar atención"

7 minutos

Carla Naumburg, autora del libro '1, 2, 3, ¡respira!' nos cuenta en esta entrevista la importancia de el mindfullness y cómo incorporar la calma en el caos doméstico.

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La crianza puede ser (y es muchas veces) estresante y, cuando tus hijos tienen una pataleta, no obedecen o simplemente están de 'nones', no resulta fácil mantener la calma. Los niños están aprendiendo a gestionar las emociones intensas como la frustración y a prestar atención y tomar decisiones útiles, pero no siempre lo consiguen. Además, en su sana búsqueda de autonomía e independencia se suceden las desagradables luchas de poder al enfrentarse a tus límites y normas que pueden hacer que te sientas frustrado y desesperanzado, y tu hijo más alterado y estresado. Pero no tiene por qué ser así. Esto es lo que nos trata de explicar Carla Naumburg en su libro '1, 2, 3, ¡Respira!' ¿quieres conocer más? Lee su entrevista.

¿Qué es la atención dividida y cómo nos afecta en el día a día?

La atención dividida es exactamente lo que es: cuando estamos intentando centrarnos o prestar atención a más de una cosa al mismo tiempo. Es cuando estamos intentando preparar la cenar mientras estamos insistiendo a nuestro hijo para que haga sus deberes y respondiendo, al mismo tiempo, un email de trabajo en nuestro teléfono. Este tipo de multitareas sucede más a menudo de lo que nos damos cuenta; puedo estar tan ocupada planeando mi horario y las tareas del día mientras me tomo una ducha, que a menudo, al final de esta, mi pelo está húmedo pero no sé si lo he lavado o no.

La atención dividida nos afecta de múltiples maneras. Nos impide estar plenamente presentes, y hace más probable que nos caigamos, olvidemos, perdamos o rompamos cosas. También afecta en nuestras relaciones al evitar que conectemos con nuestros hijos y con otras personas de nuestra vida. Finalmente, la multitarea incrementa nuestro estrés, incluido cuando pensamos que estamos haciendo más.

¿Cómo puede ayudarnos el mindfulness?

Mindfulness consiste en elegir prestar atención en el momento presente con amabilidad y curiosidad. Esto nos ayuda a estar presentes en lo que está sucediendo, y nos da el suficiente tiempo y espacio para obtener la información precisa sobre lo que está pasando, para que podamos elegir cómo queremos responder. Esta es una experiencia muy diferente a la que estamos acostumbrados; a menudo deseamos que nuestras vidas fueran mejor o diferentes, o reaccionamos sin sentido con frustración, rabia o aburrimiento.

Se ha demostrado que el mindfulness reduce el estrés, disminuye la ansiedad y la depresión, y nos ayuda a dormir mejor, entre otros muchos beneficios. Esto también ayuda a que nuestros hijos aprendan a concentrar su atención, a manejar con eficacia las grandes emociones y a controlar el estrés que experimentan. Lo mejor de todo, ¡nos ayuda a disfrutar de la vida mucho más de lo que haríamos de otra manera!

¿Es únicamente una manera de desestresar nuestra mente?

El mindulness puede, sin duda, ayudar a relajar nuestra mente, pero es sólo una parte de todo lo que puede lograr. El mindfulness trata de darse cuenta de lo que está pasando, y a veces eso significa escoger prestar atención a experiencias aburridas o desagradables o estar presente en situaciones difíciles o dolorosas. Con el tiempo, encontramos que las experiencias más desafiantes no son realmente tan difíciles como imaginábamos que serían. Y cuando lo son, nosotros a menudo somos más fuertes y más resistentes de lo que pensábamos.

Además, el mindfulness es más que solo nuestra mente, es darse cuenta de lo que está sucediendo en nuestros cuerpos y en el mundo que nos rodea. Cuando nos damos cuenta de lo que realmente sucede (en lugar de perdernos en nuestros pensamientos sobre lo que ha sucedido en el pasado o podría suceder en el futuro), nos estamos dando la oportunidad de responder a lo que está sucediendo con la más empática y efectiva manera.

¿Cuáles son los pasos a dar si queremos que nuestros hijos nos acompañen en este ejercicio de consciencia?

El primer paso es darse cuenta de cuando nuestros hijos están centrados y no se interpone en su camino. No siempre es fácil saber cuándo esto está sucediendo, pero tú puedes buscar pistas. Si tus hijos están concentrados, siendo curiosos, creativos, compasivos o tranquilos, entonces ellos están teniendo un momento mindful. El mindfulness para niños a menudo no parece una meditación normal, puede suceder mientras están jugando a fútbol, dibujando, leyendo un libro, escarbando en la arena o construyendo una torre.

Cuando te das cuenta de que tu hijo está involucrado en una actividad, déjalo. Intenta resistir a la tentación de darle un consejo, sugerencia o idea; sólo déjalo tener su propio espacio. Si tú debes hablar con él, céntrate en ser curiosos o compasivo, sólo interesado en su experiencia o reconocer lo difícil que puede ser enfrentarse a los retos. Eso es todo.

Hay también una serie de actividades y prácticas que puedes compartir con tus hijos; enumero unas cien de ellas en '1, 2, 3 ¡respira!'.

¿Son capaces los niños de experimentar y comprender los cambios que esta práctica tendrá en ellos?

¡Por supuesto! Una de las mejores maneras de ayudar a los niños a describir su experiencia es leerles libros para niños sobre mindfulness. Hay muchos libros ilustrados sobre ello, y esas historias ayudarán a tus hijos a entender y describir lo que sienten y experimentan en sus prácticas.

¿Cómo podemos introducir el mindfulness en casa?

La mejor manera de que los padres introduzcan el mindfulness en sus casas es empezar sus propias prácticas, y entonces compartirlas con sus hijos. A partir de ahí, tú puedes leerles libros sobre mindfulness e introducir prácticas cortas y factibles. He introducido algunas en el libro.

Uno de mis ejercicios de respiración favoritos es la respiración de los cinco dedos. Sostén la palma de la mano hacia arriba y separa los dedos hacia fuera. Con la otra mano, ves tocando los dedos mientras respiras, inspira mientras tocas el dedo hacia arriba y exhala cuando deslices hacia abajo.

¿Es necesario acudir en familia a alguno de los cursos de mindfulness que ofertan en los centros?

No es necesario; tú puedes practicar y compartir el minfulness con tus hijos en casa sin interrumpir tu horario o gastar un dinero que no tienes. Sin embargo, si hay un curso que puede mejorar tu vida y tú quieres intentarlo, puede ser una buena opción. A veces los niños son más abiertos a aprender con otras personas que con sus padres, y tú aprenderás algunas prácticas y actividades útiles que no habías pensado antes.

¿Cómo puedo propiciar en casa situaciones en la que mi hijo desarrolle la actitud plena?

Hay muchas maneras de ayudar a tus hijos a aprender a prestar atención. Lo más importante es comenzar con lo que funciona en tu familia, dependiendo de tu estilo, preferencias, cultura y horario. Desde ese momento, poco a poco. Haz una cosa a la vez. Interésate sobre lo que está sucediendo con tus hijos. Alienta su curiosidad. Prueba algunas de las actividades de '1, 2, 3 ¡respira!' Y lo más importante: no lo fuerces en tus hijos. Todos necesitamos espacio y olvidamos y nos distraemos de vez en cuando, y eso está bien, para nosotros y para nuestros hijos. Cuando somos amables con nosotros mismos en los momentos difíciles, la vida parece más fácil y agradable y podemos volver a un lugar más mindful más rápidamente de lo que podríamos haber hecho de otra manera.

carla naumburg

Carla Naumburg

Autora de varios libros de mindfulness, explica que "La maternidad saca lo mejor de mí y a veces también saca lo peor. Principalmente sale en forma de gritos. Nunca fui gritona antes de tener hijos y no quiero serlo más. A través de muchas búsquedas, ensayo y error, encontré que practicar mindfulness me ayuda a mantener la calma (o al menos estar algo más calmada) cuando las cosas en casa se descontrolan o, incluso, simplemente cuando se descontrola mi mundo".

Etiquetas: 10 años, 3 años, 4 años, 5 años, 6 años, 7 años, 8 años, 9 años, consejos para padres, educación, inteligencia emocional, niños, padres

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