¡Ni se enterarán!

Haz que los niños disfruten de las matemáticas en verano y sin estudiar

En la playa, en el coche, en la cocina… ¡Cualquier lugar vale para practicar matemáticas! Aprovecha el verano para que repasen la materia y sin que tengan que estudiar. ¡No se darán ni cuenta!

De entre todas las asignaturas, son las que suelen generar algo de resquemor entre los niños, aunque sí, también es cierto que a algunos peques les encantan las matemáticas. Sin embargo, hay a quienes se les atragantan un poco porque no llegan a entender bien su enfoque práctico en el día a día. Aprovechemos el verano para que practiquen esta materia mientras disfrutan de sus vacaciones.  

Si los niños son pequeños, será un buen momento para que se acerquen a las matemáticas y a la vez se alejen de ese enfoque negativo que puedan tener sobre ellas.

El objetivo es que descubran su capacidad práctica y para ello podemos ayudarles a practicar. Para ello, no son necesarios cuadernos con miles de ejercicios, simplemente haciendo actividades cotidianas pueden aprender más de lo que se imaginan y de lo que se esperan.

En verano están de vacaciones y por eso es una buena época para trabajar la materia porque tienen mucho tiempo libre. Recordemos que, si bien deben descansar después de todo el curso académico, también es bueno que en algunos momentos puntuales hagan algo de repaso para evitar que pierdan todo el conocimiento que han adquirido los últimos meses. Veamos algunas ideas para que se mantengan activos en este sentido.

Ideas para practicar matemáticas jugando

Desde practicar en la misma playa, hasta en el trayecto dentro del coche, así es como pueden potenciar que practiquen matemáticas:

En la piscina o la playa

Comparar objetos

Tanto en la playa como en la piscina puedes aprovechar para hacerles preguntar que impliquen que comparen objetos. Por ejemplo: “¿Qué toalla es más ancha?”, “¿Cuál es la sombrilla más alta?”, “¿Qué pelota es más grande?”…

Buscar la geometría

La actividad en este caso consiste en que busquen formas geométricas a su alrededor. Las montañas pueden tener forma triangular; el balón de playa, circular… Así con todo lo que se os ocurra.

Memorizar los números

Este ejercicio es perfecto: les sirve para potenciar la memoria y también de ayuda en un momento de emergencia. ¿Qué tal si les enseñas a memorizar los números de teléfono de mamá y papá por si se pierden?

Contar a través del tacto

Quizá pueden jugar entre hermanos. Se trata de que uno dé palmadas al otro en la espalda, por ejemplo, y el otro debe adivinar cuántas veces le ha tocado el otro.

En la carretera

Buscar formas en las señales

Si decidís ir de vacaciones y vais en coche, aprovechad el trayecto para que los peques se fijen en las señales. “¿Cuáles son redondas?”, “¿Cuál es rectangular?”

Sumar matrículas de coche

Esto puede entenderse como un juego, podéis jugar a memorizar matrículas de coches o incluso a hacer operaciones matemáticas con ellas.

Cantar y moverse al ritmo

Esta alternativa la podéis preparar con antelación. ¿Por qué no buscáis canciones que tengan que ver con las matemáticas y que impliquen cantar y contar a la vez? Un ejemplo clásico es Miliki y las tablas de multiplicar. Aunque podéis utilizar cualquier canción y marcar el ritmo con palmas o con movimientos de manos.

Al dar un paseo

niño con helado
Fuente: iStock

Caminar siguiendo un ritmo

En verano seguro que dais algún que otro paseo, y si pensáis en preguntas como estas: “¿Cuántos pasos podemos dar de aquí a la farola?”, “¿Cuántos pasos daremos en todo el paseo?”. Otra idea es caminar siguiendo ritmos, por ejemplo, andar de manera rítmica contando: “un, dos, un dos”. E ir cambiando cada vez: “uno, dos, tres, cuatro - uno, dos, tres, …”.

Describir momentos y usar palabras de tiempo y posición

Aprovechando el paseo, podéis pedirles que cuenten una historia y que utilicen palabras de tiempo y posición. Por ejemplo: días, meses, horas; así como, arriba, detrás, enfrente…

Al comprar en el kiosko

Un caso de lo más clásico, si al niño le apetece un helado puedes proponerle que vaya él a comprarlo, para ello le puedes dar un pequeño monedero con algunas monedas, y él debe seleccionar las que son necesarias para comprarlo.

En la cocina

Calcular tiempos

Si los peques te ayudan en la cocina también puede ser una opción de diez para practicar. ¿Y si les pides que calculen a qué hora estará la pasta lista si empezáis a cocinar a las 2?, ¿cuándo terminará de hacerse el bizcocho si necesita estar media hora en el horno?

Convertir cantidades

Si os ayudan a preparar la receta, puedes pedirles que midan ellos los ingredientes. Además, puedes aprovechar para que conviertan cantidades… Por ejemplo, “necesitamos un litro de agua, ¿cuántos mililitros son?”.

Poner la mesa

Parece una tontería, pero si se encargan de poner la mesa tendrán que tener en cuenta de cuántas personas van a comer y coger los platos y cosas necesarias según ese número. Además, también pueden encargarse de repartir la comida… “¿Cómo dividimos el pastel si somos 4 y vienen 2 invitados?”.

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