El vínculo

Mi hijo no me llama mamá sino por mi nombre, ¿debo preocuparme?

El contexto en el que se produzca este hábito es decisivo para saber si se trata de una situación por la que preocuparse o por el contrario se trata de una confusión del menor.

Foto: Pexels
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Si tu hijo no te llama por tu nombre no es motivo por el que preocuparse de entrada, si bien es cierto que cambia muchísimo la película si sois vosotros mismos también lo hacéis con el resto de la unidad familiar -llamarles por su nombre y no con algún apelativo cariño o simplemente “hijo/a”, por ejemplo- o si son ellos los que insisten en llamaros por vuestro nombre de pila pese a que les animáis a que no lo hagan.

El deseo y la necesidad por hilar cabos que tiene el ser humano es lo que nos ha hecho avanzar en multitud de disciplinas. La neurociencia es un buen ejemplo aplicado al ámbito de la maternidad y de la crianza. Pero este ansia, en el buen sentido de la palabra, no siempre encuentra respuesta. O mejor dicho, encuentra varias porque no se trata de una ciencia exacta, sino que está condicionada por circunstancias de índole medioambiental, culturales. 

Esta cuestión es una de las que ofrece múltiples respuestas en función de dichas variables. El contexto importa mucho en el análisis y posterior diagnóstico. No todo está causado por un problema emocional; a veces no es más que parte de un hábito. 

Veamos algunos ejemplos diferentes entre sí en los que los peques llaman a su madre o su padre por su nombre de pila y si es motivo de preocupación o no en cada caso: 

Por imitación

El niño o niña llama por su nombre a sus padres porque así lo hacen las personas que le rodean, incluso sus propios padres entre sí. No es preocupante, ni mucho menos, si este es el motivo. Es cuestión de que compartáis vuestro deseo y veréis como poco a poco os llama mamá. Este tipo de confusión suele pasar, de hecho, en los primeros años de vida, cuando empiezan a hablar.

Solicitud expresa de que lo haga

En ocasiones, hay mamás y también papás que prefieren ser llamados por su nombre de pila. Aquí no hay mucho que decir porque la decisión parte del adulto y no del niño. En caso de cambiar de opinión, suele bastar con hablar de una mismo como mamá para que los peques cambien la forma de llamar a sus progenitores.

Hay una tercera persona

Si en la vida de un niño hay una persona que se pasa buena parte del día junto a él se convierte en su mayor apego seguro y, en ocasiones, cuando son muy pequeños, pueden llamar mamá a dicha persona. En este caso, es necesario no enfadarse con el niño ni corregirlo de manera brusca porque simplemente está confundido. Lo recomendable es, en primer lugar, explicárselo con cariño y delicadeza y, en segundo lugar, intentar pasar más tiempo con él para fortalecer vuestro vínculo.

Es un adolescente

Este es un contexto bien distinto porque estamos hablando de que una persona camino de ser adulta deliberadamente llama a su madre por su nombre de pila cuando antes no lo hacía. Los matices en este contexto son decisivos así que os toca analizar la situación y valorar si se trata de una forma de reafirmar su identidad, si se trata de un momento de rebelión o enfado por algo que haya ocurrido o si hay algo más profundo detrás de la decisión que tenga que ver con el desarraigo de la figura materna. Este último es el motivo más preocupante porque no suele ser transitorio y porque es difícil establecer de nuevo un vínculo que por la causa que sea se ha roto.

Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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