Mi hijo no muestra interés en la bicicleta. ¿Debo obligarle a aprender?

Dedicar tiempo de calidad a los peques es pero, ¿tiene sentido invertirlo en algo que no les motiva?

A menudo, un niño quiere hacer algo alentado por su necesidad constante de experimentar cosas nuevas, y los adultos frustramos esa intención. Es difícil encontrar el equilibrio entre cuando lo hacemos bien y cuando podríamos evitar el no y la consiguiente frustración en el pequeño. Está bien controlar determinados límites por su seguridad que ellos no son capaces de atisbar que existen, pero tampoco es bueno generar miedos y limitar su deseo de explorar cuando no conlleva un riesgo evidente para su salud. 

Lo curioso es que, en el otro lado de la balanza, también ocurre lo contrario. Como padres y madres, nos dejamos llevar por nuestros recuerdos de la infancia o por lo que vemos en otros niños de su edad y les “metemos en la cabeza” que tienen que aprender si o si a hacer alguna cosa que a nuestros hijos no les genera interés alguno o que simplemente su desarrollo personal todavía no les permite adquirir dicha habilidad. 

De esto último es muy buen ejemplo la lectura y también lo es la escritura. ¡No es necesario tener un Shakespeare en casa a los 5 años! Y de lo primero también hay muchísimos ejemplos extendidos. Uno de los más ilustrativos es el de montar en bici. A poco que mires a tu alrededor en el parque verás a alguien intentando enseñar a un niño o niña a ir en bici sin ruedines

¿Está bien forzar o insistir?

Esto está fenomenal porque no hay nada que los peques disfruten más que sus padres se involucren, les ayuden y compartan tiempo con ellos de calidad. Pero, ¿qué pasa con esos niños que van en la bici subidos por obligación? Solo porque sus padres quieren que aprenda a toda costa a montar en bici. Como si fuera una necesidad imperiosa para hacer vida. La mayoría de veces simplemente por el qué dirán los demás o porque ellos a edad ya montaban. ¿Está bien insistir y obligarlos a aprender a montar en bici?

Pues lo cierto es que no. No existe necesidad alguna para un niño, salvo aquellas excepciones en las que la bici sea un medio de transporte familiar de uso obligatorio, para aprender a montar en bicicleta. Si no le interesa, igual que si no muestra gusto por la pintura cuando sus compañeros de clase se pasan horas dibujando y coloreando, no debemos forzar la situación. Es más, hacerlo suele ser contraproducente. 

Respeta sus deseos

Nuestro papel como padres en estos casos es respetar sus deseos. Se les puede ofrecer la posibilidad y hacerles ver que siempre que quiera podrías ir a montar para que practique, disfrute y, poco a poco, aprenda. Pero poco más, porque lo más probable en caso contrario es que le acaben cogiendo manía al asunto y todavía le tengan menos ganas a la bici. Anda que no hay casos de niños y niñas que aprenden antes a ir en patines, por ejemplo, antes que en bici.

En definitiva, no os agobiéis porque vuestro hijo o hija no muestre interés en la bici. Hay tiempo de sobra para aprender y lo bueno de esto son dos cosas: que una vez se aprende, no se olvida, y que no es más que una habilidad ociosa; no pasa nada si no se adquiere pronto en la vida.  

Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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