Guía para iniciarse

Mi hijo quiere aprender a patinar: consejos para empezar

¿Qué patines le resultarán más cómodos? ¿qué talla hay que escoger? ¿mejor con las ruedas en línea o en paralelo? ¿Debo apuntarle a clases? Tratamos de resolver todas las dudas si tu hijo quiere probar suerte en este deporte en sus ratos de ocio.

"Quiero unos patines". Si esa ha sido la frase que tu hijo te ha dicho cuando le has preguntado qué quiere de regalo por su próximo cumpleaños sigue leyendo porque este artículo te interesa. Lo primero que debes pensar es que puede ser algo muy beneficioso para él o ella porque además de ser un deporte que le ayudará a mantenerse en forma y fomentar su autonomía, le ayudará a estimular el equilibrio y mejorar su resistencia física. 

Antes de ponerte a buscar un modelo con el que sorprenderle, has de saber si tiene la edad recomendada para llevarlos, si es preferible que lleve un tipo de patines u otro para aprender o si es necesario que vaya a clases antes de subirse a uno de ellos. Por eso hemos decidido recopilar algunos consejos prácticos que te ayudarán a tomar mejor la decisión para que sus inicios en el mundo del patinaje sean de lo más satisfactorios. 

¿A qué edad puede empezar?

No hay una edad marcada para aprender a patinar pero podríamos marcar en los cuatro años el momento idóneo para tratar de dar los primeros pasos sobre ruedas ya que ahí es cuando tienen ya han adquirido mayor control sobre su cuerpo y su desarrollo psicomotor les acompaña.  

Eso sí, ármate de paciencia porque no será fácil. Probablemente el niño pensará que podrá hacerlo bien desde el primer momento en el que se los ponga y hay que hacerle entender con cariño y empatía que no será así. Trata de hacerle entender que es un proceso que puede llevar más o menos tiempo en función del esfuerzo y empeño que ponga en ello. Quizá así aprende a gestionar mejor su frustración cuando la primera vez solo consiga mantenerse en pie antes de poder deslizarse. 

¿Qué patines son mejores?

La gran duda de los padres a la hora de elegir patines para sus hijos es si optar por unos de artístico o unos en línea. Has de saber que no son unos mejores o peores que otros, pero sí que hay factores que pueden ayudarte a decantarte por unos o por otros. 

En el caso de los modelos de cuatro ruedas, los que se utilizan en las modalidades de patinaje artístico, la principal ventaja es la estabilidad que aportan puesto que la superficie sobre la que descansa el pie es mayor y reparte mejor el peso. También has de tener en cuenta que suelen resultar más cómodos ya que se adapta al pie como el calzado tradicional y que las ruedas son más sensibles al terreno por el que se utilizan. 

Los de línea, por su parte, son más complejos para sentir el equilibrio por tener una base más estrecha pero, cuando lo tienes, suelen dar más seguridad porque se adaptan mejor a los movimientos del pie. El freno lo tienen en el talón -a diferencia de los anteriores que lo tienen en la punta- y las ruedas son menos susceptibles a las irregularidades del suelo por lo que es más complicado caerse de ellos. 

¿Dónde hacerlo?

Unas clases serían siempre lo más recomendado ya que serán los profesores expertos en la materia quienes mejor pueden enseñarle a patinar pero, si no va a recibir lecciones, tú puedes ayudarle a hacerlo. Lo primero que has de buscar es un espacio que sea lo suficientemente amplio para que pueda desplazarse por él sin que se choque con nada, que sea una superficie llana, sin obstáculos y regular -evita baches, resaltes, agujeros, etc- y, por supuesto, que sea seguro porque no pase por allí ningún vehículo. 

¿Cómo practicar?

Lo primero que debe hacer el niño cuando tenga los patines puestos es tratar de ser adaptarse a ellos tomando conciencia de la situación. Es importante que tenga confianza en sí mismo y que sienta que tú también la tienes en él por lo que no dejes que los nervios se apoderen de ti y perciba que estás tenso. 

Cuando esté tranquilo, puede probar a tratar de andar con ellos como si estuviera pisando huevos, levantando un pie y después otro. Una vez habituado a ello, puede tratar de desplazarse distancias cortas deslizándose sobre ellos. Colócate de frente a tan solo un par de metros del niño para que trate de alcanzarte y hacer lo mismo después hacia el lado contrario una vez te haya alcanzado. 

A partir de aquí será la práctica la que mejor podrá ayudarle a dominar la técnica por lo que, lo mejor es que, en la medida de lo posible, sea constante y paciente siempre y cuando disfrute con la actividad. Seguro que se caerá más de una vez, pero con esfuerzo y dedicación logrará su objetivo de aprender a patinar. 

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