Consejos

Si tu hijo es sonámbulo, esto es lo que debes (y no debes) hacer

Potenciar hábitos del sueño saludables, no despertarles durante los episodios, garantizar su seguridad para evitar posibles accidentes y no discutir sobre ello al día siguiente son algunos de los consejos que recomiendan los expertos.

El sonambulismo, tal y como explica la pediatra Lucía Bertrand, Lucía Mi Pediatra en las redes, “es una parasomnia del sueño No REM (como los terrores nocturnos) con una prevalencia del 15% entre los 3 y los 15 años”. 

Esto, dicho de una forma más comprensible, implica que 15 de cada 100 menores de edad entre los 3 y los 15 años se levantan de la cama en la primera parte de la noche, la del sueño más profundo, con los ojos abiertos y la mirada fija, pero en realidad continúan dormidos. No están despiertos. De hecho, “al día siguiente no suelen recordar lo sucedido”, apuntan desde la Asociación Española de Pediatría (AEP).

“A veces el niño simplemente realiza movimientos de brazos y piernas pero en ocasiones se levantan y hacen automatismos ya aprendidos como abrir y cerrar puertas o ventanas, vestirse y desvestirse, entrar en la cocina, encender la tele, bajar escaleras, etc…”, señala la doctora Bertrand. En la misma dirección se expresa la AEP, que advierte de que un niño sonámbulo “puede realizar tareas tan complejas como abrir puertas cerradas con llave, sacar alimentos de la nevera y comer, bajar las escaleras, salir de casa e incluso cosas raras, como orinar en un armario”.

Ante un contexto así, para los padres de un menor con episodios frecuentes o esporádicos de sonambulismo la prioridad debe ser garantizar la seguridad de su hijo y prevenir accidentes. Estas son las recomendaciones de la AEP al respecto: 

  • Cerrar con seguro puertas y ventanas, mediante mecanismos que no usen habitualmente los niños, y no solo en la habitación del niño, sino también en el resto de la casa.
  • Guardar las llaves de los vehículos.
  • Evitar que el niño duerma en literas o camas altas.
  • Mantener los objetos peligrosos fuera de su alcance.
  • Retirar de alrededor de la cama los objetos afilados o que puedan romperse.
  • No dejar trastos en las escaleras o en el suelo para evitar que el niño tropiece.
  • Colocar alarmas o campanillas en la puerta de la habitación del niño que alerten a los padres cuando el niño salga de la habitación.

Durante el episodio, “No es recomendable ni hablarles, ni despertarles, efectivamente”, indica la doctora Bertrand. “Corremos el riesgo de que se agiten aún más y lesionen a los que están con él o a él mismo”, añade. 

Osea que por un lado es esencial asegurar la casa y, por otro, no despertarles cuando les ocurre un episodio de sonambulismo. Lo que se debe hacer es acompañarles para seguir garantizando su salud y esperar a que se calmen y, probablemente, se despierten motu propio. Entonces sí, se les puede explicar en tono calmado y relajado lo que ha ocurrido sin darles muchos detalles para que no se pongan más nerviosos y se les puede ofrecer agua, lavarse la cara, respirar, relajarse o cualquier otra pauta que pueda ayudarles a calmarse y volver a conciliar el sueño, pero nunca les despertéis vosotros. “Si el niño se enfada o se pone nervioso al intentar devolverlo a la cama, dejar que el episodio transcurra, evitando que se haga daño”, recomienda la AEP.

Al día siguiente, dado que no se acordarán, tampoco es necesario recordárselo, en opinión de Lucía Mi Pediatra: “Tampoco tiene demasiado sentido recordárselo porque les puede generar ansiedad al no tener el control de su cuerpo mientras duerme, especialmente cuando ya son más mayores”, apunta.

¿Se puede prevenir?

Hay algunos hábitos que pueden incidir en la repetición de los episodios de sonambulismo. Los hábitos saludables del sueño son los que más pueden disminuir el riesgo de estos episodios. Por ello, desde la AEP recomiendan las siguientes medidas: 

  • El niño debe dormir las horas suficientes.
  • No se han de suprimir las siestas si el niño está acostumbrado a hacerlas habitualmente.
  • Mantener un horario de sueño regular.
  • Evitar tomar cafeína, sobre todo antes de acostarse.
  • No permitir que beba demasiado durante la noche y hacer que orine antes de acostarse.

La doctora Lucía Bertrand añade algún otro hábito más a esta lista de recomendaciones para disminuir el riesgo de que el menor sufra episodios de sonambulismo: 

  • Reducir el consumo de grasas en la cena porque este “aumenta la probabilidad de episodios de sonambulismo y terrores nocturnos en niños predispuestos”.
  • Evitar televisión, videojuegos y pantallas antes de dormir. “La estimulación lumínica no solamente inhibe la producción de la melatonina (hormona del sueño) retrasando el sueño sino que esa sobreexcitación puede empeorar las parasomnias”, argumenta.
  • Beber leche: explica la doctora que la leche “es un liberador de triptófano (precursor de la melatonina) que ayuda a inducir el sueño”, por lo que un vasito de leche antes de dormir puede sumar un granito de arena para disminuir el riesgo de episodios de sonambulismo en su opinión.
  • Acostarnos de una forma relajada y tranquila. Aconseja dedicar unos minutos a la lectura, la conversación relajada, contarle una historia si es pequeño y le gustan e incluso darle un pequeño masaje de pies. Cualquier hábito que induzca el sueño de forma calmada y relajada.
Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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