Cómo actuar

Mi hijo tiene muchos tics, ¿debo preocuparme?

Repasamos qué son, cuándo y cómo aparecen, y también cómo debemos actuar si detectamos en nuestros hijos uno de estos movimientos involuntarios.

Niña (Foto: iStock)
Niña (Foto: iStock)

Cuando pensamos en tics tendemos a pensar en personas adultas, pero estos “ movimientos bruscos -inicio y fin claro-, estereotipados -con una determinada secuencia-, reproducibles -el sujeto puede imitarlos de forma consciente-, de escasa duración -generalmente, pocos segundos-, en salvas -ya sean del mismo o diferente tipo- y no propositivos -sin un objetivo final definido-”, tal y como los define el doctor Manuel Antonio Fernández Fernández en este artículo bajo el sello de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP), también afectan a la población infantil. De hecho, aparecen antes de la madurez. “Suelen comenzar en la infancia, alrededor de los 6 años de edad y son bastante frecuentes; hasta un 24% de los niños presentan en algún momento de su vida uno”, indica el pediatra Miguel Ángel Delgado.

En los niños, tienen más probabilidades de sufrirlos aquellos cuyos padres los padecen o han padecido y, como en los adultos, puede presentarse de forma aislada pero también es posible que el mismo menor tenga diversos tics. El doctor Delgado explica, además, que hay muchos tipos diferentes de tics y que hay un número alto de ellos que pasan desapercibidos. Entre ellos, los hay simples, que solo afectan a un músculo o grupo muscular, y complejos, que implican movimientos elaborados -el síndrome de Gilles de la Tourette es el ejemplo más representativo de estos últimos, pero es una patología diferente de los tics corrientes-.

“Los más comunes son los  motores, que se expresan a través de los movimientos -el parpadeo excesivo o muescas faciales, por ejemplo- y luego, también están los tics fónicos, que afectan al lenguaje -ruidos simples, gritos, aclararse la garganta de forma reiterada-”, indica. 

En cuanto a las circunstancias que aparecen los tics, el neuropediatra Manuel Antonio Fernández Fernández expone que “aparecen habitualmente en reposo y se acentúan con determinados factores como los movimientos involuntarios, la ansiedad y la fatiga”. También afirma que “disminuyen con las actividades que requieren atención o concentración y normalmente desaparecen con el sueño”. Con este último detalle difiere ligeramente el doctor Delgado: “durante el sueño no desaparecen completamente pero sí disminuyen", expone.

¿Es preocupante?

Lógicamente, si detectas la presencia de uno o varios tics en tu hijo o hija es aconsejable ponerlo en conocimiento de su pediatra para que examine su caso en particular, sobre todo si persisten o empeoran porque pueden estar asociados a trastornos potencialmente graves de índole psiquiátrico, neuronal o relacionado con un ambiente familiar inestable o negativo, entre otros factores. Además, también hay “Hay algunos casos de tics severos que se asocian a trastornos obsesivos compulsivos (TOC) y a trastornos por déficit de atención e hiperactividad (TDAH)”, apunta el doctor Delgado.

Lo positivo y tranquilizador es que “la mayoría de los tics son transitorios y suelen desaparecer solos (antes del año desde su aparición)”, afirma el doctor Miguel Ángel Delgado. Cuando esto no ocurre y, por lo tanto, son tics persistentes, el pediatra añade que  “con el paso del tiempo y la madurez del paciente se hacen menos intensos y más controlables”.

Los tics no se tratan, pero si es necesario descartar, como decíamos, que estén vinculados a otras patologías o circunstancias emocionales. Lo más habitual es que una vez diagnosticado el tic como “normal” y descartada su asociación con algún cuadro grave, el pediatra recomiende a los padres que “no les hagan caso o que no les digan nada a los niños, ya que cuanto más caso le hagamos más crónico se pueden volver y podrían convertirse en un acto consciente  que hace el niño para  llamar la atención”, concluye el doctor Delgado, que incide en la importancia de no castigar ni regañar a los menores por sus tics bajo ningún concepto.

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