Incendios forestales

Incendios forestales y niños: ¿cómo explicar lo que está pasando para que no afecte a su bienestar?

Ante la cada vez mayor presencia de incendios forestales, los niños pueden mostrar preocupación y nerviosismo. Incluso temer por su bienestar y el de su familia. Por eso, conviene explicar qué está pasando con un mensaje tranquilizador para que no se asusten.

incendios
Fuente: iStock

 “Mamá, ¿por qué hay tanto fuego?”. Esta pregunta puede descorazonar el alma, no solo por su dificultad, sino porque sabemos, como adultos, que nuestros hijos vivirán las consecuencias de los incendios forestales por los que preguntan de manera inocente.

¿Cómo responderla? Pues sin mentir, sin ocultar información y adaptando el mensaje a la edad que tenga el pequeño. “Hijo, no solo hay fuego porque alguien malo lo provoque, este fuego también es consecuencia de no haber cuidado lo suficiente la naturaleza”, podemos espetar.

Probablemente, su cara sea aun más de desconcierto, pero el contexto es perfecto para contar a los niños por qué es necesario cuidar el medio ambiente y cómo pueden hacerlo para que esos fuegos que ahora tenemos no sigan produciéndose en el futuro. Para evitar más incendios forestales.

Consejos para explicar incendios forestales a los niños

La American Academy of Child & Adolescent Psychiatry ofrece una serie de consejos para crear el ambiente idóneo para explicar a los niños los incendios forestales:

  • Es mejor ofrecer información veraz y no inventarse nada
  • Adaptar el mensaje a su nivel de entendimiento
  • Alguna información relativa a este tema puede ser difícil de entender, así que hay que estar preparado para repetirla tantas veces como el peque necesite
  • Recuerda que los niños tienden a personalizar las situaciones (pueden estar muy preocupados por su seguridad y la de su familia) así que transmite un mensaje tranquilizador, pero no prometas cosas poco realistas. Está bien hacerlos saber que no tiene porqué pasar nada, pero también que hay que estar preparado por si surge otro incendio

Además, puedes recordar que:

  • No hay que encender nunca un fuego, ni fogata en el campo. Ni para asar, ni para quemar rastrojos, ni siquiera pueden dejar que alguien tire una colilla al monte
  • Hay que mantener el monte bien limpio así que, si el peque va a pasar el día en el campo, tiene que saber que no puede arrojar ni papel, ni plástico, ni vidrio ni ningún tipo de residuo en medio de la naturaleza

¿Cómo afectan psicológicamente los incendios forestales a los niños?

Como afirma la fuente antes mencionada, los niños tienden a personalizar mucho las situaciones. Si no paran de ver y escuchar el peligro de que todo esté ardiendo, pueden temer por su vida y la de sus familiares. Afectando de manera directa a su bienestar mental. “El dolor asociado a la ansiedad por la catástrofe (o presencial el impacto en las mascotas y en la fauna silvestre) puede causar angustia emocional”, afirma  la American Academy of Pediatrics. Angustia que puede manifestarse con pesadillas, nerviosismo, insomnio, irritabilidad o falta de apetito.

Para evitarla, lo mejor es que lancemos a nuestros hijos un mensaje tranquilizador, como decíamos antes, y, de ser necesario, pidamos ayuda a los servicios psicológicos.  

Los incendios no cesan

En España, el año 2012 es uno de los peores que se recuerdan en cuanto a cantidad de fuegos forestales. Aunque con el paso de los años esta clase de incendios han ido disminuyendo en cantidad, los que quedan son mucho más grandes y devastadores que los de hace unos años. Cada vez hay incendios forestales más grandes que calcinan áreas superiores a 500 hectáreas, de acuerdo a datos de Greenpeace. Incendios de alta gravedad que cuestan vidas humanas, animales, calcinamiento de terreno y también desalojos.

Está claro que estamos ante una amenaza y que la misma no tiene solamente un motivo: según datos de la misma ONG, el principal desencadenante de este desastre medio ambiental ante el que nos encontramos es el cambio climático: las olas de calor hacen que el monte adquiera temperaturas más altas y muy baja hidratación, por lo que el paisaje seco es más vulnerable a los incendios. Además, el éxodo rural y el abandono del pastoreo hacen que el campo esté en peores condiciones, por lo que el incendio puede correr como la pólvora en caso de producirse.

En el momento en que se escriben estas líneas, son muchas las personas que siguen luchando contra el ya considerado peor incendio forestal de Andalucía: el producido el Sierra Bermeja (Málaga). Hasta ahora ha devorado 6000 hectáreas y 41 medios aéreos, a los que se suman los de tierra, luchan por intentar extinguirlo.

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