El desarrollo de los niños

Inmadurez cognitiva: actividades de estimulación para niños

Todos pasamos por un proceso de desarrollo que comienza desde que nacemos. Sin embargo, en ocasiones no logramos hacerlo dentro de unos parámetros de edad adecuados. Es lo que se conoce como inmadurez cognitiva.

En preescolar, los niños proporcionan ejemplos verdaderamente notables de cómo juegan un papel activo en su propio desarrollo cognitivo, sobre todo en sus intentos de comprender, construir, explicar, organizar, manipular y predecir. Los niños pequeños ven patrones en objetos y eventos del mundo que les rodea, y luego intentan organizar esos patrones para explicarlo.

No obstante, los preescolares también tienen sus limitaciones cognitivas. Por ejemplo, suelen tener problemas para controlar la atención y la memoria, se centran en un solo aspecto de aquellas experiencias que viven y, en ocasiones, confunden las apariencias superficiales con la realidad.

Fue Piaget el que nombró como 'etapa preoperatoria' a la que constituye el desarrollo cognitivo desde los 2 a los 7 años de edad. En esta etapa, los niños aumentan su lenguaje y la compresión de símbolos y tienden a imitar los comportamientos de los adultos (algo que consideran un juego). En este periodo, además, desarrollan una enorme fascinación por las palabras y disfrutan con los juegos de fantasía: usan una caja vacía como si fuera un automóvil, fomentan amistades imaginarias y comienzan a relacionarse con sus hermanos.

En este caso, Piaget describe esta etapa en términos de lo que los niños no pueden hacer. Por ello, en su momento usó el término operacional con el fin de referirse a las diferentes habilidades reversibles que los niños aún no han sido capaces de desarrollar. Y, precisamente, por reversible este psicólogo se refirió a acciones físicas o mentales que pueden ir y venir, lo que se traduce en que pueden suceder en más de una dirección, o forma.

A su vez, dentro de esta propia teoría (considerado como la Teoría Clásica de Piaget), las distintas etapas de desarrollo se consolidan en el conocido como Periodo de las Operaciones Formales, que emerge entre los 11 y los 12 años de edad, y que se consolida hacia los 14 y 15 años. Es el momento en el que la persona obtiene una serie de características estructurales lógicas más complejas, en comparación con las etapas anteriores. 

Sin embargo, cuando ocurre inmadurez cognitiva, el niño tiene dificultades a la hora de seguir un aprendizaje normal, ya sea dificultades de aprendizaje, o un aprendizaje lento. Este problema también puede darse en adolescentes, sobre todo cuando no se ha producido el proceso madurativo de manera correcta, y no han podido obtener todos los recursos internos necesarios para poder administrarse en su día a día (es común, por ejemplo, que se sientan frustrados o confusos). 

Algunas actividades útiles para la estimulación infantil

1. La palabra mágica (o la tradicional Sopa de letras)

Consiste en un clásico rompecabezas de búsqueda de palabras. De hecho, aún hoy continúa siendo la actividad de estimulación cognitiva preferida entre los profesionales, ya que ayuda positivamente a la hora de mejorar la atención en los niños.

2. Intentar medir

Utilizando algunos objetos cotidianos, una buena opción es enseñar al pequeño a medir. Aunque una regla se convierte en la herramienta de medición más común, puedes experimentar con meses, estaciones o con la época del año en la que nos encontremos. De esta forma, conseguiremos que el proceso de aprendizaje sea aún más interesante. 

Pongamos un ejemplo. En otoño, por ejemplo, podemos hacer que el pequeño se acueste en el césped y luego alinee algunas manzanas a su lado, para medir cuántas manzanas tiene en altura.

 

3. Etiqueta la casa

Escoge solo uno o dos objetos para etiquetar, como la nevera, las ventajas o las sillas, y cada pocos meses, cambia los objetos. A su vez, haz etiquetas del mismo tamaño, y utiliza un diseño idéntico, que el niño pueda identificar fácilmente. Así, escribe, imprime o recorta palabras individuales. Luego, con la ayuda de una cinta de pintor, colócalas sobre los objetos. 

De acuerdo a algunos expertos, el etiquetado ofrece la posibilidad de permitir a los niños saber que todo tiene un conjunto de símbolos comunes, que pueden ser escritos e identificados. Además, si el niño tiene la edad suficiente como para poder reconocer letras, podemos preguntarte con qué letra comienza la palabra “nevera”, y pedirle que busque la etiqueta que comience con ‘N’.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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