Entrevista

Jorge Muñoz: ''Las familias están desamparadas: es difícil conseguir cita con el pediatra''

Jorge Muñoz es pediatra en su consulta y en redes sociales. Allí resuelve dudas, y también las resolvió durante el confinamiento. Hablamos con él sobre las principales dudas de los padres actuales.

Jorge Muñoz no pensaba que unos meses después de abrir su canal de Instagram, llegaría una pandemia sanitaria que cerraría consultas de pediatría, colegios e impediría a la gente salir a la calle. Durante los más de dos meses que tuvimos que estar confinados, las familias encontraron en el un consuelo donde preguntar las dudas más sencillas sobre el cuidado y la crianza de los niños.

Jorge, aprovechando su experiencia como pediatra, así como la empatía y la capacidad solidaria que le brindó su labor social en países como Senegal o el Chad, brindó su ayuda y la sigue brindando en un periodo crítico para las consultas de atención primaria, totalmente desbordadas.

Hemos charlado con el pediatra sobre salud mental infantil, aprovechando el lanzamiento de su libro Doctor, ¿y ahora qué? (Editorial Espasa), en el que resuelve las dudas más frecuentes de los padres.

Hablamos sobre las consultas más repetidas de los padres y sobre por qué los niños se pueden poner azules si tienen una rabieta, así como de la realidad que ha dejado la pandemia.

Esto es lo que nos ha contado.

¿Notas más consultas en redes sociales desde el inicio de la pandemia?

Por supuesto. Yo comencé en Instagram justo antes de la pandemia, hace tres años y desde entonces he notado más consultas en redes sociales. Sobre todo porque en el confinamiento se han creado miedos y en Instagram encuentran la manera de poder contar con un profesional médico que les resuelva esos miedos.

En lo que se refiere a mí, me preguntan bastante, sobre todo dudas banales que sirven para tranquilizar.

¿Crees que las familias están desamparadas?

Supongo que es algo independiente de la pandemia: sí creo que están desamparadas, sobre todo por la presión asistencial que nosotros mismos creamos como pacientes. En la actualidad es difícil conseguir una consulta en el centro de salud, incluso con seguro privado.

Por eso, yo con mis pacientes actúo de manera un poco diferente: siempre doy mi móvil. Me envían mensajes, me llaman en cualquier momento para que tengan a alguien de confianza al otro lado de la línea o acudiendo a mi consulta.

¿Acudir a las redes sociales en busca de una consulta pediátrica es un problema?

Lo va más como una solución que como un problema. Si detrás de la red social hay un profesional, creo que puede ser una vía perfecta para que las familias encuentren el amparo que necesitan, como hablábamos antes.

Sin embargo, pienso que dejar la duda en un grupo de padres es menos efectivo porque te pueden dar información muy variada.

Hablemos de pandemia, salud mental y niños ¿qué está pasando?

Está pasando que, por un lado, los niños tuvieron que dejar de socializar de golpe y, por otro, que el comportamiento de los padres ha tenido mucho que ver (recordemos que a padres hipocondriacos, hijos hipocondriacos). Creo que durante el confinamiento ha sido de vital importancia el comportamiento de los padres.

Más allá de eso, el uso de la mascarilla, no poder dar abrazos, ni jugar en el recreo, tener que dejar de practicar ejercicio físico e ir a extraescolares ha afectado mucho a nivel mental a niños y adolescentes. Los adolescentes, por razones obvias, han visto limitadas muchas cosas en un periodo esencial en su vida, llevando a autolesiones o cosas aún más graves en algunos casos.

A nivel escolar está pasando lo mismo, pero ahora parece que todo se va normalizando. Es verdad que el tiempo lo cura todo, pero en este caso el trabajo de la psicología infantil, junto a las familias, ha sido especialmente bueno.

¿Podemos frenar esta ‘pandemia’ de problemas mentales en niños y adolescentes?

Por supuesto y, de hecho, ya está empezando a frenar porque están cambiando las limitaciones en la sociedad. Como decía, se está normalizando todo bastante. Hay que ser optimistas y los problemas mentales que vemos quedarán en el pasado como algo que muchos adultos vivieron.

¿Sufrirán los niños esta pandemia, mentalmente hablando, en el futuro?

Yo creo que no. Soy optimista y creo que hay solución para este tipo de casos. Insisto en que con ayuda de los profesionales, así como manteniendo un ojo cercano con los niños en edad preescolar y escolar, no deberían quedar tocados para siempre por las consecuencias mentales de la pandemia. Lo digo porque, de momento, vemos resultados positivos.

¿Cuáles son las principales preocupaciones de los padres?

Las preguntas que más me hacen en consulta las divido en dos bloques: fiebre y atragantamientos.

La fiebre por razones obvias. Yo les explico que es un reflejo natural para actuar contra los organismos, que puede hacer que dejemos de beber y de comer y que por eso hay que andar con cuidado con los niños. Precisamente, los tratamientos contra la fiebre son para que el estado natural del niño mejore.

En cuanto a los atragantamientos, ahora se introduce la alimentación complementaria por BLW y esto ha creado más preocupaciones, ya que los niños comen directamente sólido.

En las nuevas generaciones, debido a que también ha aumentado la incidencia de casos, también vemos muchas consultas sobre alergias y enfermedades atópicas. Dentro de ellas, las alergias alimentarias es las que más se preguntan.

¿Necesitan los padres más inmediatez que antes a la hora de resolver sus consultas?

A medida que acumula años de experiencia me doy cuenta de que sí, de que los padres lo quieren todo para ayer y esto es debido al fácil acceso a la información que tenemos hoy en día.

Es importante explicar qué va a suceder en los siguientes dos o tres días en caso de que el niño enferme.

Hablemos de rabietas: ¿qué es normal y qué no en una rabieta? (Hablas de niños que se llegan a poner azules)

Es importante destacar que las rabietas son benignas. Se dan en torno a los ocho meses y los dos años, justo en una época de la vida en la que el pequeño genera independencia, se y reafirma en su personalidad.

Desde la perspectiva de los padres hay que saber manejarlas, sin caer en maleducar a los peques. Deben aprender a aceptar un ‘No’ y, aunque puede ser difícil, nuestro papel es únicamente el de vigilar que no corran peligro mientras tienen la pataleta.

Sobre lo de que los niños se pueden poner azules, efectivamente, puede pasar. Es lo que se conoce como ‘espasmo de sollozo’ y tienen lugar, comúnmente, entre los quince meses y los dos años. Suele pasar cuando reciben un susto repentino, un golpe que no se esperan… Pero acaban por pasar, todos los niños aprenden a manejarlos.

Eso sí, también hay que saber que algunos niños, con el objetivo de conseguir lo que quieren, son capaces de aguantar la respiración a propósito e, incluso, pierden el conocimiento.

Poniéndonos en el lugar de los padres, el susto no lo quita nadie. Pero no existe ningún riesgo de problema neurológico porque durante algunos segundos no llegue oxígeno al cerebro y tampoco debe condicionarnos esto para educar de determinada manera. Como padres, hemos de vigilarlos, pero no entrar en pánico: posiblemente, a los pocos segundos vuelvan en sí y sigan jugando como si nada.

Marta Moreno

Marta Moreno

La responsable de la web de Ser Padres está especializada en temas de salud infantil, crianza, embarazo, psicología y educación, desarrollando la mayor parte de su carrera profesional en Ser Padres y otros medios orientados al mundo educativo. Es graduada en Periodismo y en Publicidad y Relaciones Públicas con máster en Marketing Digital, Comunicación y redes sociales.

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