Crecimiento del niño

Juego sensorial: por qué es tan importante y beneficios

El juego sensorial es esencial tanto para el bebé como para los niños, independientemente de la edad que tengan. Pero es aún más importante cuando todavía son pequeños, dado que les ayuda a crear conexiones más fuertes en las diferentes vías cerebrales.

Cada vez muchos padres y madres son más conscientes de ello: el juego sensorial posee un papel importantísimo en el desarrollo de los niños. Y, cuando hablamos de los sentidos, no hay duda que la mayoría de los niños más grandes pueden recordarlos prácticamente si ningún tipo de problema: vista, oído, olfato, gusto y tacto. ¿Lo mejor? Cada uno de estos sentidos -por no decir todos- pueden ser incorporados al juego sensorial.

¿Qué es exactamente y en qué consiste el juego sensorial?

Desde el momento en el que el bebé nace, hasta la denominada como primera infancia, los niños utilizan sus sentidos para poder explorar el mundo que les rodea. Y, también, para poder entenderlo e intentar darle sentido. Lo hacen cada vez que prueban, huelen, tocan, ven, se mueven u oyen.

Incluso cuando involucran sus sentidos tienden a aprender mejor y a retener la mayor cantidad de información posible. De hecho, es común que nuestros recuerdos favoritos se encuentren asociados con uno o más de nuestros sentidos. Quizá recuerdes la letra que memorizaste en la infancia de una de tus canciones favoritas, o el olor de las galletas de mantequilla que cocinaba tu abuela por las tardes… Ahora, cuando los tímpanos y las fosas nasales se estimulan con esos sonidos y olores tan familiares, el cerebro activa una memoria flashback en esos momentos especiales.

Proporcionar al niño distintas oportunidades para que puedan utilizar activamente sus sentidos a la vez que exploran su mundo es crucial para el desarrollo de su propio cerebro. Y el juego sensorial se convierte en una de las mejores opciones en este sentido, ya que es sumamente útil a la hora de ayudar a construir conexiones nerviosas en las diferentes vías del cerebro.

Esto ayuda a que el niño tenga una capacidad mayor para completar las tareas de aprendizaje más complejas, así como apoyar el desarrollo del lenguaje, las habilidades motoras gruesas, el crecimiento cognitivo, las habilidades para la resolución de problemas y la propia interacción social.

Podríamos definir al juego sensorial como cualquier actividad que estimule e involucre los sentidos del niño pequeño. Es decir, el tacto, olfato, gusto, movimiento, vista y oído.

¿Qué beneficios proporciona el juego sensorial a los niños?

A diferencia de lo que podría llegar a pensarse en un primer momento, no solo los niños que presenten algún tipo de dificultad relacionada con la integración social pueden beneficiarse del juego sensorial. Todos los niños pueden hacerlo. Si bien es cierto que ciertos grupos de niños, como por ejemplo los que tienen un trastorno de disfunción de integración sensorial o autismo, pueden tener dificultades específicas para organizar y comprender todos los estímulos que les llegan a través de sus sentidos, la realidad es que todos los niños precisan de cierta ayuda a la hora de aprender a usar sus sentidos.

Prácticamente desde el primer día del nacimiento, los bebés están “diseñados” para explorar el mundo que les rodea a través de sus cinco sentidos. Por este motivo, es común que tanto los bebés como los niños más pequeños suelan tocarlo todo, y llevarse cosas a la boca. También pueden hacer divertidos ruidos con la boca, o girar y girar en círculos hasta que se marean y se caen al suelo.

El juego sensorial ayuda a facilitar la exploración, y alienta a los niños a utilizar distintos procesos mientras crean, juegan, exploran e investigan. En resumidas cuentas, les ofrece la posibilidad de refinar sus umbrales para obtener la información sensorial de manera distinta, lo que ayuda a su cerebro a la creación de conexiones más fuertes para procesar y responder a la información sensorial.

Gracias a ello, el niño es capaz de completar tareas de aprendizaje más complejas. También apoya el desarrollo del lenguaje, las habilidades motoras tanto finas como gruesas, el crecimiento cognitivo, la interacción social y resolver problemas. Mientras que es igualmente útil para mejorar la memoria y desarrollarla. Es ideal incluso a la hora de calmar a un niño frustrado o ansioso, y les ofrece la posibilidad de aprender atributos sensoriales.

A continuación, te resumimos algunos de sus principales beneficios:

  • Ayuda en el desarrollo de las habilidades motoras finas y gruesas. Mientras que las habilidades motoras gruesas se ocupan de la coordinación de grandes grupos musculares (son responsables de actividades como caminar o correr, entre otros), las habilidades motoras finas son las que requieren la capacidad de utilizar y coordinar pequeños grupos musculares (son esenciales, por ejemplo, para atarse los zapatos o escribir). El juego sensorial a menudo implica tanto el uso como la construcción de las habilidades motoras finas.
  • Ayuda a calmar y a reducir la ansiedad. En la mayoría de las ocasiones, después del baño o de la ducha es común que el niño/a se encuentre más relajado y calmado. En esta situación, se trata, es cierto, de un tipo de actividad sensorial que les ayuda a calmarse, dado que es útil para regular su propia incomodidad interna.
  • Mejora las habilidades lingüísticas. Al jugar con distintos tipos de sabores, texturas y objetos, el niño puede construir nuevas formas de hablar sobre el mundo. Además, el gusto también puede ayudar a construir una mejor base lingüística.
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Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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