Tareas en casa

Juegos para repasar en casa lo aprendido en clase

Repasar en casa lo aprendido en clase puede resultarnos complicado como padres. ¿Cómo ayudaré a mi hijo a que afiance todos los conceptos? Desde la Escuela Infantil El Mundo de Mozart nos proponen varios juegos por edades para conseguirlo.

deberes
Fuente: iStock

Puede ser en cualquier momento, durante unos minutos después de comer, antes de cenar, por la mañana de un domingo. Solo hay que organizarse y poner en práctica estas actividades.

Para niños de 0 a 12 meses

Leticia Rubio, psicopedagoga especialista en neuropsicología educativa y responsable del departamento psicopedagógico de la escuela infantil El Mundo de Mozart, nos habla sobre una actividad muy divertida y orientada a desarrollar la coordinación de los ojos, manos y hemisferios cerebrales: cogemos una un folio y varias piezas pequeñas. A continuación colocamos las piezas encima del papel, una detrás de otra, en sentido izquierda-derecha, hasta que llegamos al final y comenzamos una línea de nuevo, justo debajo, dibujando un zigzag continuo y siguiendo siempre las pautas de izquierda-derecha/ arriba-abajo.

También nos da una idea para la estimulación del lenguaje en el entorno del hogar. Ella aconseja a las familias hablar mucho a los pequeños, en concreto describirles todo lo que hacemos con ellos, dando especial relevancia a las palabras sencillas de uso habitual: biberón, vaso, agua, mama, papa, coche, pelota, etc., para que ellos integren cada vez más, el vocabulario y poco a poco comiencen a repetirlo. Relacionado con esto también es importante que cuando ellos digan un palabra “ a su manera” nosotros siempre se la digamos correctamente, sin forzar la repetición, sino para que la escuchen bien y su cerebro lo vaya grabando correctamente.

Actividades de refuerzo de 1 a 2 años

De 1 a 2 años es importante seguir potenciando la estimulación del lenguaje, la lógica matemática, así como la psicomotricidad. Así que, Raquel Muñoz y Ana Aumente, educadoras de la Escuela Infantil El Mundo de Mozart, han pensado en varias actividades específicas.

En primer lugar, para estimular el lenguaje proponen:

  1. Dinámica del espejo – imitación gestual: tenemos que ponernos con nuestro hijo/a delante de un espejo y jugar a poner caras. El adulto hace gestos y el peque los tiene que repetir. Gracias a este juego conseguimos aumentar la movilidad de los músculos de la cara, lo que favorece la aparición del lenguaje.
  2. Imitar sonidos de los animales: Nos ponemos con nuestro peque y hacemos sonidos de animales. Rugimos como un león, el sonido del pato, una vaca, un pollito, con esto favorecemos la fluidez verbal y  trabajamos la articulaciones de la boca evitando posibles dificultades a la hora de hablar.

En segundo lugar, los juegos para desarrollar la lógica matemática:

  • Clasificación por colores: pelotas de color rojo: es un juego muy sencillo con el que podemos desarrollar en estos primeros años la lógica matemática y el aprendizaje de los colores, consiste en sacar pelotas de plástico de colores, para ello vamos a clasificar las pelotas para que conozcan e identifiquen cada color metiéndolas en una caja o bote solo las rojas. Al mismo tiempo vamos dando distintas pautas a nuestro hijo/a: ¿dónde están las pelotas rojas?, ¿me ayudas a buscarlas?

Por último, un juego pensado para reforzar la psicomotricidad fina:

El desarrollo de la psicomotricidad fina es muy importante a lo largo de esta primera etapa; una actividad que les gusta mucho es mezclar en una bandeja maicena y agua, se queda una textura muy agradable y nuestra intención es que metan las manos y aprieten para que ellos vayan adquiriendo  fuerza en la deditos y vaya experimentando a la par con las texturas.

Actividades de 2 a 3 años

Los niños de 2 a 3 años trabajan conceptos un poquito más completos en el aula. Repasarlos en casa es algo muy sencillo de conseguir. ¡Podemos utilizar objetos cotidianos! Al menos, así lo piensa Esther Martín, educadora en la Escuela Infantil El Mundo de Mozart. Nos da algunas ideas.

  1. Trabajar los colores pintando cada folio de un color diferente. Con esta actividad trabajaremos la correcta forma de coger la cera y los colores. Como complemento, podemos colocar los folios de colores en el suelo y buscar por casa objetos que sean de los colores elegidos y colocarlos encima del folio para relacionar los colores con objetos reales. De este modo, además ayudaremos al niño a tener un momento de movimiento después de una sesión sentado.
  2. Una vez que tengamos los folios de colores, podemos rasgarlos en trozos volviendo a emplear la psicomotricidad fina y podemos hacer bolitas de colores de varios tamaños trabajando de este modo los conceptos grande/pequeño.
  3. Para seguir trabajando la presión que ejercemos con la pinza, podemos jugar a introducir las bolitas en diferentes botes. Podemos trabajar la clasificación de objetos si los agrupamos por colores o tamaños.
  4. Y por último podemos reforzar los números contando cuantas bolitas hay dentro de cada bote.

De este modo, con pocos materiales hemos trabajado la psicomotricidad fina y el manejo de la pinza, los colores, la asociación de elementos, los tamaños, la clasificación de objetos y las cantidades.

¿Y qué pasa con las rutinas?

Una de las cosas que puede costar más es mantener en casa las rutinas que ya han aprendido en la escuela, como recoger los juguetes después de usarlos o lavarse los dientes antes de ir a dormir. Con una tabla de refuerzos podemos trabajar todo esto.

Por un lado, estableceremos unos objetivos a conseguir entre todos y elaboraremos junto a nuestro hijo una tabla de rutinas en un papel o cartulina. Si se trata de conseguir un objetivo específico, como por ejemplo recoger los juguetes después de usarlos, podemos pintar la imagen que muestra la acción a realizar para conseguir visualizarla.

Si lo que queremos es mantener una rutina en concreto, como por ejemplo “ir a dormir”, podemos dibujar esas actividades previas antes de irnos a la cama (cena, hacer pis, lavarse los dientes, dormir) de forma visual para que el niño lo tenga como referencia y pueda consultarlo en caso de duda. A continuación, le pregunto: “¿qué hacemos después de…?” y hago el gesto de ir a dormir y le pido  que coloque la imagen en la tabla.

Como cierre de la actividad le digo, “¡Bravo! Muchas gracias por ayudarme, me has facilitado mucho la tarea de colocar las imágenes”, y le dedico una gran sonrisa y un aplauso.

 

Artículo ofrecido por las Leticia Rubio, Raquel Muñoz, Ana Aumente y Esther Martín, educadoras de la escuela infantil El Mundo de Mozart

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