Ventajas de su práctica

Juegos de psicomotricidad fina: beneficios e ideas

Es una excelente manera de dar continuidad al trabajo que se hace en educación infantil en coles y escuelas infantiles, y al mismo tiempo, de potenciar el desarrollo de habilidades básicas como la coordinación mano ojo.

Psicomotricidad (Foto: depositphotos)
Psicomotricidad (Foto: depositphotos)

La motricidad fina es uno de los desarrollos madurativos que se desencadena a partir del año y medio de vida. Es un trabajo que afecta sobre todo a aptitudes como la coordinación y la precisión, y tiene un aprendizaje y desarrollo continuado en el tiempo. Esto es, se debe potenciar dicho trabajo durante años, y así se hace tanto en las escuelas infantiles como en el colegio con las clases de psicomotricidad en educación infantil y con las actividades que realizan a diario en el aula. 

Se trata de un trabajo lineal y en sentido ascendente, ya que consiste en ir dando pequeños pasos hacia nuevos retos a medida que el niño crece y alcanza los objetivos anteriores. De esta manera conseguirá desarrollar por completo sus habilidades motoras finas. 

Además de en el cole, este es un trabajo que se puede potenciar en casa. Hay innumerables ideas sencillas para ello, todas ellas con el juego y las manualidades como protagonistas. Estos son algunos ejemplos: 

Plastilina

La coordinación mano ojo se consigue desarrollar con actividades que pongan en funcionamiento ambos sentidos, tacto y vista, y que obliguen al cerebro a trabajar para afinar sus habilidades. La plastilina les ayuda a dominar los movimientos de sus manos. Lo ideal para trabajar la psicomotricidad fina con plasti es proponerles retos constructivos. De más sencillos a más complejos. Desde hacer bolitas a recortar tiras hasta ir cada vez complicando más la actividad.

Jugar con pinzas

Para los más pequeños, el primer gran logro en lo que respecta a la motricidad fina es hacer la pinza, y para practicarla es muy divertido y eficaz proponerles coger con una pinza sujetapapeles cualquier cosa que sea sencilla de pillar -bolitas de algodón o de papel por ejemplo, que sean ligeras- y que la metan en un cuenco o similar. 

Trabajar con gomas

Con una buena pila de gomas elásticas y un bote para cada peque se puede hacer un juego divertido, sencillo y práctico para trabajar la psicomotricidad fina. Simplemente se trata de retarles a rodear el bote con todas las gomas que puedan en tiempo récord.

Recortar

Hacer collages de toda la vida es otra actividad para trabajar la psicomotricidad fina. No pueden asumir este reto los niños más pequeños, pero desde los tres años -un poco antes si las tijeras son seguras-, ya pueden empezar a cogerlas y practicar la técnica. Al principio, solo querrán recortar, pero a medida que crezcan y dominen el uso de las tijeras infantiles se puede añadir a la ecuación que diseñen sus collages. Así estarán más motivados y se desarrollará su creatividad.

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