Volver a la calma

Jugar a bañar a su muñeco puede ser muy bueno para tu hijo

Te contamos por qué merece la pena dejar que pongan el baño de casa patas arriba mientras intercambian sus papeles por un rato y se conviertan en los papas y mamas que bañan a sus “hijos”.

Foto: iStock
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Hace unos días, hablando con la orientadora del colegio, nos proporcionó algunos consejos y actividades que ayudan a los peques a relajarse. Nos sorprendió que destacara, entre otras, la de bañar a sus muñecos. Sabíamos que el baño a los peques les suele gustar, pero no teníamos constancia de que también les pudiera atraer cambiar los papeles y ser ellos los que hacen de papá y mamá bañando a alguno de sus bebés. Tiene todo el sentido del mundo.

El juego simbólico con muñecos es uno de los favoritos de los niños en la etapa de 3 y 4 años aproximadamente. Su lista de beneficios es muy amplia. Entre otros, les ayudan a expresar y gestionar sus emociones, incrementa su capacidad para resolver conflictos, les ayuda a diferenciar lo real de lo imaginario y también potencia sus habilidades sociales porque a través de este tipo de actividad, al ponerse en la piel de otro, trabajan aspectos como la empatía o la amistad. 

En definitiva, el juego con muñecos les permite asimilar nuevas habilidades a partir de la imitación, ya que los peques vuelcan aquello que ven a su alrededor en la escena que reproducen al jugar. Solemos dejar que jueguen con libertad con muñecos “en seco”, donde reproducen el médico, la cocina, escenas cotidianas en casa, etcétera. Sin embargo, no es habitual que les animemos a bañarlos. Y una vez caemos en ello, es fácil darse cuenta de que este es un contexto muy interesante de explorar para los niños que juegan con bebés y muñecos. Te contamos por qué: 

  • Relaja: igual que nos relaja a nosotros los adultos acompañar en la ora del baño a nuestros peques, a ellos les ocurre lo mismo cuando lo hacen con su muñeco. Es una actividad que fomenta su concentración y les aísla del resto de cosas porque les motiva hacer lo mismo que sus padres hacen con él o ella.
  • Hábitos de higiene: el baño, al igual que peinar a los bebés o lavarles los dientes o cambiarles el pañal, es un hábito más de higiene con el que pueden familiarizarse a través del juego. Seguramente, el hecho de que ellos se pongan en vuestra piel por un rato facilitará que luego entiendan que la hora del baño ha llegado.
  • Creatividad e imaginación: como escena recreada que es, los niños y niñas potencian su creatividad y su imaginación a través de este tipo de juego simbólico, de manera que es muy positivo que amplíen el registro de experiencias y situaciones reales simuladas porque no esto no hará más que reportarles referencias positivas para el futuro.
  • Aprendizaje por imitación: se motivarán tanto ante la posibilidad de bañar a sus bebés que querrán ponerles el jabón con cuidado, echarles agua por encima para que no se enfríen o jugar con ellos desde fuera de la “bañera” (puede ser un barreño, por ejemplo), exactamente igual que como sus padres lo hacen con él o ella cuando se baña.
  • Diversión: nos olvidamos a menudo de que el juego es sobre todo y ante todo diversión y os aseguramos que bañar a sus bebés es una actividad que con solo proponérsela les sacará una sonrisa. Merecerá la pena poner el baño patas arriba para ver lo bien que lo van a pasar…
Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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