La máquina de las sonrisas

La máquina de las sonrisas para fomentar el positivismo de los niños

Si tu hijo tiene un día malo, haz que vuelva a sonreír construyendo “la máquina de sonrisas”, una manualidad de lo más útil y entretenida.

Enseñar a los niños a tener pensamientos positivos es de lo mejor que podemos hacer para su desarrollo, y hay formas sencillas de lograrlo. Una de ellas es construyendo “la máquina de las sonrisas”, una manualidad muy fácil, pero que puede resultarles divertida y muy útil. Veamos cómo se hace y los beneficios que tiene para los niños.

¿Cómo hacer una máquina de las sonrisas?

Que los niños hagan su propia máquina es muy sencillo y los materiales son muy fáciles de conseguir. Necesitarán:

  • Una caja o un tarro
  • Papel o cartulina
  • Rotuladores
  • Accesorios para decorar: pegatinas, papeles, purpurina, pintura…

Así es cómo se hace

  • Lo primero de todo es hablar con los niños y decirles que vamos a construir una “máquina de sonrisas”.  Para ello, pídeles que piensen en cosas que les hagan sonreír, como sus cosas favoritas, anécdotas divertidas, recuerdos que les hagan gracia
  • Si no saben por dónde empezar, puedes ayudarles con preguntas para potenciar sus ideas. Por ejemplo: ¿qué sientes cuándo es fin de semana y comes tu comida favorita?, ¿y cuándo ves a tu perrito al llegar a casa?, ¿y cuándo ves la película que más te gusta?
  • Cuando ya las sepan, deberán ir apuntándolas en pequeños papeles, haciendo dibujos y utilizando los materiales que quieran.
  • Después, llega el momento de fabricar la máquina, y para ello, tendrán que decorar la caja o el recipiente que hayan escogido. Lo mejor es colocar un cartel que ponga “Máquina de sonrisas” y después ir decorando la caja personalizándola al gusto de los peques. Un ejercicio que a su vez potenciará la imaginación de los niños.
  • A continuación deben meter dentro de su máquina los papeles que tenían y guardar su recipiente en un sitio que les guste de su habitación.
  • Luego debes explicarles en qué consiste el juego, y para ello debes contarles que el objetivo es que cada día sonrían. Si un día se sienten más tristes y no están muy animados es cuando podrán utilizar su máquina, abrirla y leer lo que han escrito para volver a sonreír.
  • Pero ahí no acaba el juego, porque cada vez que descubran algo que les hace sentir bien y sonreír, pueden escribirlo y meterlo en su máquina para leerlo otro día. A los niños les maravillará que vayan aumentando los recuerdos de su lista. Y si también incluyen recuerdos de otros miembros de la familia, puede ser una experiencia muy divertida para ellos.

¿En qué puede ayudar a los niños?

Para empezar, sirve para que los niños se den cuenta de que hay días buenos y otros un poco más tristes. Pero no por eso tienen que ser malos. Algo que les puede ser de mucha utilidad es entender que en esos momentos menos felices pueden ser positivos y tratar de sonreír.

Además, aunque parezca una actividad muy sencilla, también les sirve para saber reconocer qué cosas les hacen sonreír y cuáles no. Es decir, identificar todo aquello que les hace sentirse contentos y a gusto. Por otra parte, también les puede servir para darse cuenta de todas las cosas buenas que tienen y que pueden experimentar.

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