Aprender a leer

Las rimas y los cuentos ayudan a nuestros hijos a leer y a escribir

¿Quién dijo que aprender a leer y a escribir era algo complicado y aburrido? ¡Nada más lejos de la realidad! Aprender jugando es una mejor manera de aprender. ¿Y cómo aprender a leer y escribir a través del juego? Las rimas y los cuentos pueden ayudarnos en la tarea.

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Fuente: iStock

Aprender, aprender y no dejar nunca de aprender. Ese sería, en esencia, uno de los objetivos de la vida. Y, sobre todo, durante la infancia, en la que los niños van adquiriendo todos los conocimientos que les permitan ser personas desarrolladas en s etapa adulta.

Entre otros aprendizajes, la infancia es el momento elegido para aprender a leer y escribir. Concretamente, alrededor de los cuatro a los seis años de edad, cuando los niños tienen suficientemente desarrolladas las destrezas motoras que les permiten practicar la lectoescritura sin ningún tipo de dificultad.

Para aprender la técnica de la lectura y la escritura, los colegios suelen emplear métodos cada vez más prácticos y alternativos, donde el juego se cuela como uno de los principales protagonistas. Métodos que podemos completar en casa con ciertas actividades que fomenten y ayuden a nuestros hijos en la tarea. Pero, ¿cómo podemos hacerlo? ¡A través del juego! Concretamente, Tamara Chubarovsky, nos cuenta que una buena manera es utilizar cuentos y rimas con movimiento (entendidas estas como rimas que llevan asociados juegos con los dedos.) “A través de los cuentos y las rimas conseguimos implicar a los niños en el aprendizaje y, a su vez, desarrollar habilidades básicas a nivel corporal, emocional y mental”, comenta la experta.

Rimas en casa: una manera divertida de aprender a leer y a escribir

Las rimas con movimiento las creó, precisamente, Tamara Chubarovsky para ayudar a los niños y las niñas en su aprendizaje. “Al hacer rimas se activan las mismas áreas cerebrales que en el proceso de la escritura y la lectura, por lo que suponen un entrenamiento neuronal que supera mucho la realización mecánica de fichas”, asegura la experta. Según ella, tienen más ventajas en el aprendizaje de la lectoescritura:

  • Fomentan un lazo afectivo hacia cada letra
  • Potencia la conciencia fonológica y el lenguaje oral: “la capacidad de distinguir los diferentes fonemas al escucharlos y de hablarlos correctamente es uno de los principales requisitos para que la escritura y la lectura funcionen”, cuenta.
  • Mejoran la motricidad de manos y ojos: clave a la hora de comenzar a escribir
  • Mejoran atención, concentración y memoria: ayudan, por ejemplo, a formar imágenes mentales, que facilitan un correcto aprendizaje
  • Mejoran la lateralidad y orientación espacial: perfecto para fomentar la lectoescritura

¿Qué papel juegan los cuentos?

No es algo nuevo los beneficios comprobados de los cuentos en los peques que están comenzando a familiarizarse con la lectoescritura. Si, además, tenemos en cuenta el apartado anterior de las rimas con movimiento, podremos deducir que los cuentos juegan un papel esencial. Y es que, entre sus páginas es donde más rimas podemos encontrar.

Además, Tamara señala otras ventajas de utilizar cuentos para aprender a leer y escribir:

  • Ayudan al peque a potenciar su memoria visual y la capacidad de crear imágenes mentales interiores
  • Facilitan la transición de la imaginación a la abstracción (el niño querrá plasmar en un papel todas sus imágenes mentales)
  • Fomentan la escucha atenta y la atención
  • Son perfectos para desarrollar la orientación espacio-temporal
  • Ayudan a familiarizarse con cada una de las letras del abecedario
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