Aprender idiomas

Las tres etapas del multilingüismo

¿Cómo se convierten los niños en bilingües? Primero no distinguen los idiomas, luego los comparten y, al final del proceso, nuestro hijo será multilingüe.

Las tres etapas del multilingüismo

Cosas que nos gustan: el olor de los bebés, el andar inseguro de los niños y las confusiones lingüísticas de nuestros hijos cuando empiezan a hablar: “mi madre condució hasta el colegio”, “hoy frego yo los platos”…

La duda que nos asalta es por qué cometen nuestros hijos esos fallos. La respuesta que nos ofrece la psicolingüística es que aprenden las estructuras sintácticas de la regla y las aplican sin preocuparse (de momento) por las excepciones. Así, convierten en regulares los verbos irregulares y sueltan palabros como “no cabo en ese columpio”. Todo un clásico.

Esto no solo pasa con los niños monolingües. Los bilingües cometen estos mismos errores. Y si somos más curiosos podremos observar las 3 fases en la evolución del aprendizaje de los niños bilingües para entenderlo mejor.

Primera fase: léxico compartido

Los niños bilingües no diferencian el vocabulario de uno u otro idioma y emplean indistintamente el léxico de las dos. Tratan a las dos lenguas como si fueran una sola. Y si establecen diferencias es más por el contexto que por la diferencia de idioma. Por ejemplo: dicen apple al hablar de una manzana real, pero “manzana” al verla dibujada. Y es que se lo han enseñado así.

Esta fase concluye con el aprendizaje de los dos léxicos por separado. Aun así, el niño mezclará el vocabulario de los dos idiomas. ¿Por qué? No porque no sepa que se trata de idiomas distintos sino porque le faltará vocabulario. El niño bilingüe no tiene el doble de memoria y para nombrar el mismo número de objetos tendrá que recurrir al préstamo lingüístico.

Segunda fase: reglas morfosintácticas compartidas

Los niños bilingües aprenden a la vez las reglas de dos idiomas y usan ambas con independencia del idioma en el que estén hablando. Así es frecuente el uso de frases mixtas. Pero tranquilos, no se trata de un fenómeno de interferencia sino de un paso normal del aprendizaje.

De hecho, algo parecido les ocurre a los niños monolingües. Aprenden las normas gramaticales pero no son capaces de diferenciarlas de las excepciones. Sueltan así los palabros de los que hablábamos al principio.

Tercera fase: “una persona, una lengua”

En la tercera etapa los niños son capaces de distinguir las dos lenguas a nivel morfosintáctico pero exigen que sus interlocutores les hablen en una sola lengua. Demandan el principio “una persona: una lengua”. De esta manera buscan modelos lingüísticos claros.

¿Cuándo nuestros hijos se pueden considerar bilingües?

Cuando dejan de exigir que cada adulto les hable en una sola lengua. Al reconocer que hay adultos bilingües y olvidar el principio “una persona: una lengua” se culmina el proceso y se puede considerar al niño bilingüe.

Hemos resuelto la tercera cuestión: las confusiones lingüísticas de nuestros hijos.

Por cierto, ¿quieres saber el porqué del olor de los bebés?

Los bebés lo usan como sistema de protección para atraer a las madres. Según un estudio de la Universidad de Montreal, este olor activa mecanismos similares a los de un adicto o una persona hambrienta, despertando en la madre una necesidad biológica de ofrecer sustento y seguridad.

¿Y el andar inseguro de los pequeños?

Los niños aprenden a andar con un sistema de caída controlada. Se lanzan hacia adelante pero avanzan una pierna antes de caer. Incluso extienden los brazos como los funambulistas en la cuerda floja.

Cosas que nos gustan.

 

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Etiquetas: aprender a hablar, aprender idiomas, aprender inglés, bilingüe

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