Sal de dudas

¿Cómo se si debo llevar a mi hijo al logopeda?

Te contamos cuáles son las señales de alarma generales y en función de la edad del niño que justifican la visita al especialista en el desarrollo del lenguaje.

Dice el Consejo General de Colegios de Logopedas que este especialista es “el profesional de la salud que se dedica a la prevención, detección, promoción, educación, administración, evaluación, diagnóstico, tratamiento, rehabilitación, habilitación, pronóstico, orientación, asesoramiento, docencia e investigación de las áreas de la comunicación humana y sus alteraciones”. La definición da muestras de todo lo que abarca en lo relacionado con el lenguaje y su desarrollo.

En resumidas cuentas, como bien indican desde el centro psicoeducativo Deea, el logopeda “tiene como campo de acción la prevención, evaluación, diagnóstico y tratamiento de las alteraciones de la comunicación”. Y es que los trastornos del lenguaje abarcan una enorme cantidad de aspectos y detalles diferentes, y las familias tienden a infravalorarlos. Ana Alás Rupérez, especialista en Otorrinolaringología y coordinadora de la Unidad de Logopedia y Foniatría del Hospital Quirónsalud San José, y Lorena Núñez González, otorrinolaringóloga en el mismo centro hospitalario, inciden en esto: "Hay que desterrar afirmaciones como ‘esperar’, ‘ya hablará’ o ‘aún es pequeño, tranquilo’, que se escuchan de forma a habitual en la consulta y que no son correctas en la mayoría de los casos", aseguran.

Existen múltiples argumentos para pensar en la posibilidad de llevar a un hijo o hija a la consulta de un logopeda. No solo el retraso en la adquisición del lenguaje, la razón más conocida entre los padres y madres que no son especialistas en la materia. Ana Alás Rupérez y Lorena Núñez González enumeran algunos síntomas que son motivo suficiente para dar este paso con el que solo podemos ayudar al pequeño, en ningún caso perjudicarle: “No gesticular, no socializar, la dificultad de comprensión, los problemas para expresarse, y no hablar como los demás” son muestras de alerta con respecto al lenguaje.

El equipo de Deea, además de incidir en estas cuestiones, destaca al menos seis razones más que justifican llevar a un niño o niña al logopeda: afasias, que tiene que ver con la dificultad para producir o comprender el lenguaje; dificultades en la pronunciación y fluidez (tartamudez); problemas de deglución; problemas auditivos (sordera parcial o total); dificultades en la lengua oral y/o escrita; y problemas en la voz (afonía, disfonía…).

Señales de alerta en base a la edad del niño

En este post divulgativo superinteressante, las especialistas en logopedia de Quirónsalud ofrecen una serie de pautas detalladas sobre los síntomas más habituales por tramo de edad en el desarrollo de la comunicación que recomendarían la visita a un logopeda. 

Explican Ana Alás Rupérez y Lorena Núñez González que hasta los seis de edad, la “falta de llanto, sonrisa o balbuceo” son un motivo para sospechar que algo puede no estar yendo como debe en la comunicación del pequeño. Exactamente igual ocurre, según las expertas, si a partir de los seis meses y hasta el primer año de edad “detectamos que nuestro hijo se expresa solamente mediante vocales y no se involucra en los juegos infantiles, como el cucú-tras, ni responde a los pequeños intercambios verbales que hacemos con él”. Es este el momento evolutivo en el que “habitualmente el niño empieza a anticiparse con gestos a los juegos orales, repite vocalizaciones como "ma-ma" y "pa-pa", aunque sin hacer una referencia directa, y comprende cuando le dicen "adiós" y "hola", entre otras costumbres verbales”, añaden.

La utilización de un vocabulario muy limitado y que no señale al comunicarse son motivos de alerta entre los 12 y 18 meses. Hasta los dos años, lo es, por ejemplo, que no nombren personas y que no hayan alcanzado los siguientes hitos: "Los niños ya comienzan a manejar unas 25 palabras, con combinaciones de dos, y se inician en la sintaxis. Son capaces de seguir una orden simple y reconocen su nombre", apuntan Ana Alás Rupérez y Lorena Núñez González.

La dificultad para construir frases es el síntoma de alerta que destacan las especialistas de Quirón Salud entre los 2 y 3 años, y de los 3 a los 4 advierte de que los niños no deberían resultar incomprensibles a otras personas cuando se comunican con ellas. De ser así, es una señal que justificaría la visita al logopeda, de igual modo que ocurre entre los 4 y 5 años si son incapaces de contar alguna experiencia o no utilicen frases de cuatro palabras, indican las expertas en logopedia. 

Por último,  Ana Alás Rupérez y Lorena Núñez González explican que los niños de 5 y 6 años con un correcto desarrollo del lenguaje utilizan “oraciones más difíciles y explican tanto sus experiencias como otras historias fáciles con claridad y una construcción y vocalización entendible para todos”. Por ello, concluyen, “en esta fase tenemos que acudir a nuestro profesional si detectamos que el niño no comprende lo que se habla con él, ni usa frases y tampoco relata con claridad sus experiencias y nadie entiende lo que dice”. 

Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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