Castigos

Los castigos físicos empeoran la conducta del niño: ¡olvídate de ellos!

Aunque los castigos físicos llevan por objetivo principal conseguir ‘corregir’ una conducta que, para los adultos, es incorrecta, lo cierto es que consiguen precisamente el efecto contrario. Ahora, una investigación lo demuestra.

El neuropsicólogo Álvaro Bilbao lleva bastante tiempo diciéndolo: “Si un castigo consiguiese que el niño se portarse bien, aquellos niños a los que más se les castiga serían los que mejor se portarían y, curiosamente, ocurre todo lo contrario”. Ahora, una vez más, la ciencia ha vuelto a darle la razón.

“Una buena bofetada a tiempo nos puede librar de muchos problemas después”. Estamos seguros de que, en más de una ocasión, has escuchado esta expresión que tan común ha sido durante generaciones. Una expresión que viene a decir que si reprendamos al niño con un castigo físico, probablemente dejará de hacer mal eso que consideramos erróneo. Pero es que, ya hace algunos años, la American Academy of Pediatrics publicada un manifiesto en el que dejaba claro lo siguiente: “Las estrategias de disciplina aversiva, incluyendo todas las formas de castigos corporal, gritos y humillaciones a los niños, han demostrado tener una eficacia mínima en el corto plazo y ninguna eficacia en absoluto a largo plazo”.

Como decimos, ahora, una nueva revisión científica vuelve a poner el tema sobre la mesa, llegando a la misma conclusión.

Los castigos físicos (y no físicos) no sirven para nada positivo

En concreto, la más reciente revisión científica, publicada en The Lancet, ha revisado 69 estudios llevado a cabo en diferentes países del mundo sobre la misma temática: los castigos. ¿La conclusión? Como decimos, los castigos físicos no son efectivos para mejorar ni corregir una conducta y, de hecho, según la revisión, conseguirían precisamente el efecto contrario al deseado.

En concreto, esta revisión ha identificado siete puntos clave que se podrían extraer en conclusión de todos los estudios analizados:

  • El castigo físico aumenta los problemas de conducta infantil a  largo plazo
  • No se asocian con resultados positivos a lo largo del tiempo
  • Los castigos físicos aumentan el riesgo de involucrarse con los servicios de protección infantil
  • Los niños no provocan un castigo físico
  • Los castigos físicos predicen un empeoramiento de la conducta con el tiempo
  • Existe alguna evidencia de relación entre dosis-respuesta. Es decir, que los niños responden de forma inmediata a un castigo físico, pero no es una conducta que se mantenga con el tiempo

La revisión asegura, además, que estos resultados negativos que se han observado perduran independientemente del sexo, la raza o la etnia del niño, así como de los diferentes estilos de crianza de sus cuidadores.

Además, otro dato muy importante es que los investigadores han llegado a la conclusión de que los resultados negativos en el comportamiento del niño aumentan cuanto más frecuente es el castigo físico. “Los padres pegan a sus hijos porque creen que haciéndolo mejorarán su comportamiento pero, por desgracia para los padres que lo hacen, nuestra investigación demuestra que el castigo físico no mejora el comportamiento infantil y, por el contrario, lo empeora”, afirma Elizabeth Gershoff, autora principal de la revisión.

Alternativas saludables al castigo

Salidas directamente de los modelos de crianza en positivo, existen un montón de alternativas saludables a los castigos infantiles (ya sean físicos o no). Y es que, tal y como demuestra esta investigación y otras que se han llevado a lo largo del tiempo, los castigos no mejoran en absoluto la conducta del niño y, por el contrario, pueden tener consecuencias fatales en su desarrollo: pueden crecer con inseguridad, con miedo a equivocarse o sin capacidad para defender su postura, ya que siempre tenderán a conformarse con lo que le ordenen.

Por eso, en este artículo te hablábamos de algunas alternativas saludables como el ‘tiempo-fuera’ o el ‘rincón de la calma’.

Marta Moreno

Marta Moreno

La responsable de la web de Ser Padres está especializada en temas de salud infantil, crianza, embarazo, psicología y educación, desarrollando la mayor parte de su carrera profesional en Ser Padres y otros medios orientados al mundo educativo. Es graduada en Periodismo y en Publicidad y Relaciones Públicas con máster en Marketing Digital, Comunicación y redes sociales.

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