Día Internacional de la Mujer y de la Niña

Los estereotipos de género impiden a las niñas sentir que su capacidad intelectual es igual a la de los niños

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Vivimos en una sociedad en la que la igualdad entre géneros no deja de ser una falacia, ya que nos rodean estereotipos de género que asumimos educacional y socialmente desde la infancia.

niña científica

Los hombres y las mujeres somos iguales ante la ley y sin embargo las diferencias van desde lo laboral hasta lo social y cultural.

Hombres y mujeres asumimos las mismas responsabilidades en el trabajo (en igualdad de categoría) aunque las mujeres no cobran lo mismo. Según el último informe de Comisiones Obreras las mujeres deberían cobrar un 30% más de lo que cobran actualmente para equiparar su salario al de los hombres por igual trabajo o de igual valor, es decir, una mujer actualmente debería trabajar 109 días más que un hombre, al año, para percibir el mismo salario.

La mujer, además, ha sido el género asociado tradicionalmente al trabajo en el hogar y el cuidado de los hijos por lo que muchas tienen jornadas maratonianas entre el trabajo fuera de casa y el que les espera al llegar al domicilio.

Las cosas han empezado a cambiar y, sin embargo, nos encontramos con un estudio nuevo, publicado en la revista Science, que nos pone los pelos de punta. Resulta que los estereotipos de género con respecto a las habilidades intelectuales emergen e influyen a los niños desde edades muy tempranas.

Lin Bian, Sarah-Jane Leslie y Andrei Cimpian de los departamentos de Psicología y Filosofía de las universidades de Illinois, Nueva York y Princeton son los autores de varios estudio que concluyen que las niñas, desde muy pequeñas, absorben estereotipos que les impiden pensar que pueden llegar a las mismas metas intelectuales que sus congéneres masculinos.

La distribución de las mujeres y hombres en el mundo académico parece afectar a las percepciones que los niños tienen sobre la brillantez intelectual. Bian estudió cuándo empezaban a notarse esas percepciones diferenciadoras entre géneros y, tras analizar una muestra de niños, llegó a la conclusión de que, pese a que a los cinco años los niños no parecían distinguir entre chicos y chicas en lo que a las expectativas de ser alguien realmente listo, a la edad de seis años, las niñas tendían a categorizar a los chicos como “realmente inteligentes” a la vez que se alejaban de los juegos que pensaban estaban diseñados para esa categoría de inteligencia.

Las futuras aspiraciones profesionales, asegura este estudio, vienen definidas por los estereotipos sociales de género que se asumen desde pequeños. Por ejemplo, el estereotipo de que los hombres son mejores en matemáticas que las mujeres afecta el desempeño de las mujeres en este campo y socava su interés por los campos intensivos en matemáticas. Sin embargo, las creencias populares acerca de la capacidad asocian no sólo procesos cognitivos específicos (por ejemplo, el razonamiento matemático) con un género particular, sino también la cantidad total de capacidad cognitiva. Normalmente se asume que la habilidad cognitiva de alto nivel (brillantez, genio, talento, etc.) está presente con más frecuencia en los hombres que en las mujeres. Este estereotipo de "brillantez, genio = varones" ha sido invocado para explicar las diferencias de género en muchas ocupaciones de prestigio.

Sin embargo, poco se sabe sobre la adquisición de este estereotipo. Los niños en edades tempranas adquieren la noción de que la brillantez intelectual es una cualidad masculina, y esto influye fuertemente en sus aspiraciones. Los cuatro estudios reportados en la revista Science, muestran que, a la edad de 6 años, las niñas son menos propensas que los niños a creer que los miembros de su género son "realmente, realmente inteligentes" y, también a esta edad, las chicas de estos estudios comienzan a rehuir las actividades novedosas que se dice son para niños que son "realmente, realmente inteligentes".

Estos estudios hablan de la adquisición temprana de ideas culturales sobre brillantez intelectual y género, así como el efecto inmediato que estas nociones estereotipadas tienen sobre los intereses de los niños, lo que explicaría por qué la proporción de mujeres dedicadas a carreras técnicas o científicas es menor que el de hombres.

La conclusión principal de esta publicación es que el hecho de que los niños asuman, a una edad tan temprana, como válida la idea de que la brillantez intelectual es una capacidad masculina, más que femenina, afecta a los intereses que adquieren con los años y por tanto reduce la gama de carreras que un día contemplarán estudiar.

Fuente: Science

Etiquetas: colegio, educación, igualdad, matemáticas, niñas, niños, niños y tecnología

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