Educación del niño

Los hijos no tienen el poder de sacarte de quicio a menos que tú se lo des

¿Por qué solemos pensar que "nuestros hijos tienen la habilidad de sacarnos de quicio", cuando en realidad no es así?

Aunque la expresión la he oído siempre y entiendo su significado, “me saca de quicio o de mis casillas” reconozco que no conocía el origen de esta frase y me he dejado llevar por mi curiosidad, por si tú tampoco te lo habías preguntado nunca, te cuento lo que he leído en el blog de Alfred López que me ha parecido interesante. “El quicio es el punto de apoyo sobre el que se mueve y gira la puerta o ventana y cuando éstas se sacan o salen del quicio se caen, algo fuera de quicio, es algo que está fuera de su estado, cualquier elemento que nos saque de nuestra posición o estado natural es algo que produce una sensación de desubicación y enfado”.

Los hijos no tienen el poder de sacarte de quicio
Foto: Istock

Esta sencilla descripción me sirve para explicar que cuando se trata de nuestros hijos y expresamos lo que ellos nos generan, les estamos dando un poder que no tienen y al mismo tiempo dejamos de asumir una responsabilidad de gestión emocional propia.

Los hijos no tienen el poder de sacarte de quicio o de tu estado emocional equilibrado, es la falta de gestión emocional propia la que no te está permitiendo mantener la posición de autoridad que necesitas para comunicar tu decisión o mantener tu no todo el tiempo que sea necesario.

No ignores a tu hijo, ignora los comentarios que te hablen mal de tu hijo

Algunas frases que demuestran que nuestra gestión emocional es baja suelen ser como hemos visto “¡Mi hijo me saca de quicio!”, ”¡Parece que lo haces para fastidiarme!”, “¡Siempre se quiere salir con la suya” etc. Pero también otras personas suelen opinar sin ser de gran ayuda y creyendo que les tenemos que dar la razón. Dicen frases como “¡Si le dejas con todo se te subirá a la chepa!” o “Cuando tenga quince años no podrás con él!” etc.

Mi recomendación siempre es la misma, escucha a todo el mundo porque todo el mundo merece ser escuchado, pero elige el mensaje que te quieres quedar, si lo que te dicen tiene que ver con el futuro de tu hijo, no temas, tú eres dueña de muchas decisiones del presente, estás haciendo mejoras, estás tomando decisiones, los frutos no se pueden ver todavía, pero estás sembrando para que lleguen. Por eso, las dos cosas que realmente tienes que tener claro son: tú hijo no tiene el poder de sacarte de quicio y no temas su adolescencia, más bien prepárate para sorprenderte porque será increíblemente maravillosa.

Frases que te puedes decir cuando te sientas insegura:

  1. Mi hijo y yo estamos aprendiendo, es normal que de vez en cuando no nos entendamos y nos enfademos, estamos aprendiendo a discutir
  2. No me gusta el comportamiento que ha tenido mi hijo, pero es algo puntual y aislado, no temo su futuro porque estoy sembrando buenos valores para que le vaya bien
  3. Es posible que mi hijo se quiera salir con la suya siempre, pero yo también lo intento con lo que me interesa, lo importante es que me mantenga firme cuando tengo claro que no quiero darle un permiso.
  4. Mi hijo no es vago, simplemente que todavía no ha encontrado un proyecto que dé sentido a su vida, seguiré ayudándole para que encuentre algo que le motive de verdad…
  5. Lo que hoy me ha dicho la tutora de mi hijo lo voy a tener en cuenta para valorar cómo ayudarle, pero mi hijo tiene un gran futuro por delante y yo voy a intentar que así sea…
Los niños no pueden sacarte de quicio
Foto: Istock

Las palabras tienen un gran poder, con ellas construimos pensamientos y pensamos, no se trata de negar una realidad evidente sino de contarla y pensarla con una cobertura optimista, puede que sea cierto que tu hijo esté desmotivado, pero no es cierto que sea vago, puede que sea cierto que no se esfuerce en alguna materia que le resulta difícil pero no quiere decir que no vaya a tener futuro.

Si quieres ayudar a tu hijo o hija debes describir la conducta y procurar no etiquetar su personalidad. Un ejemplo sencillo de ello sería, “hijo, te he estado observando toda la tarde y veo que no estás aprovechando bien el tiempo de estudio, mañana tienes examen y no tengo claro si lo llevas bien preparado, quiero ayudarte a que te organices un poco ahora que todavía no es muy tarde…”.

No sé cómo responderá tu hijo a esta propuesta, si no está acostumbrado a este tipo de discursos quizás le parezca raro, pero nunca es tarde para intentar ofrecer mayor apoyo emocional del que hasta el momento les hemos dado. ¡Ánimo, espero que te vaya bien!

Leticia Garcés

Leticia Garcés

Pedagoga. En 2010 fundó Padres Formados, desde donde imparte cursos de  formación a familias y profesionales en temas relacionados con la Educación Emocional y la Parentalidad Positiva tanto presencial como online, a nivel nacional e internacional (Colombia y México).

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