Psicología infantil

Los niños son maravillosos, trátalos de tal forma que se sientan así

¿De qué forma deberíamos tratar a nuestros hijos para que tengan una buena autoestima y, a la vez, se sientan amados y respetados?

Muchas veces me han preguntado, ¿cómo puedo hacer para que mi hijo tenga una autoestima equilibrada? y una de mis respuestas suele ser, no es fácil que los niños cuenten con una “buena autoestima” porque simplemente se están desarrollando y su autoestima también, pero para saber quererse, hay que saber cuidarse y este autocuidado empieza con los primeros cuidados que llevamos a cabo desde que nacen.

Los niños son maravillosos
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Por eso si queremos que se quieran, se tienen que sentir queridos en muchas ocasiones a lo largo de su desarrollo, se tiene que cumplir esta premisa “te amo cuidándote, te cuido amando”.

¿Cómo favorecer la autoestima de un niño?

  1. Estar mejor de lo que estoy: el cuidador principal tiene que procurar su bienestar emocional, porque para estar mal no hay que hacer nada, dejarte llevar y te arrastra la marea del pesimismo, pero si queremos que nuestros hijos estén bien tenemos que cuidar nuestra salud emocional porque a través de los cuidados ellos pueden sentirse queridos y protegidos o pueden experimentar cuadros de ansiedad.
  2. Expresar mejor  lo que quiero decir: la asertividad es una competencia emocional que tiene que ser entrenada porque si no podemos encontrar muchos motivos para no practicar la comunicación no violenta, por ejemplo, el que no nos obedezcan, que se quieran salir con la suya o que nos mientan en un momento dado. Es evidente que la conducta hay que atenderla, pero no de cualquier manera, precisamente porque necesito que aprendan una forma alternativa de comportarse, no podemos bloquear su cerebro con una comunicación agresiva.
  3. Trátate bien para que sepan cómo tratarse igual: Sé amable contigo, ¿lo sueles ser?, ¿cómo te hablas cuando te equivocas o te sale algo mal? cada vez es más habitual hablar de los errores como grandes maestros y que no se puede aprender sin equivocarse, pero cuando tenemos la oportunidad de vivir nuestras palabras, nos salen cosas como “qué estúpida soy“ y nuestros hijos se quedan con todo y nos sale una fórmula peligrosa “equivocarse es igual a hablar mal de mí”.
Consejos útiles para aumentar la autoestima en los niños
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Los niños son maravillosos y para que vivan conforme a lo que son, conviene tratarlos de tal forma que sentirse así sea fácil para ellos. Llegados a este punto, nos conviene reflexionar sobre qué entendemos por educar.

La definición de educación fue de lo primero que estudié en la carrera de pedagogía, educar se deriva en dos palabras latinas, educare que es criar, nutrir, guiar, conducir, formar, instruir, de afuera hacia adentro y educere que consiste más bien en sacar, extraer, de adentro hacia afuera, dar salida a lo que ya existe dentro.

Partiendo de la idea de que los niños son maravillosos, que tienen un gran potencial y que tenemos que ayudarles a descubrirlo, sacarlo y facilitar que brillen con luz propia, os invito  a llevar a cabo estos ocho puntos a través de los cuales podemos practicar una educación respetuosa y construir relaciones positivas:

  1. Educar es comunicar de forma asertiva cómo te sientes cuando no te obedecen, aunque sigan sin hacerte caso, lo importante es apostar siempre por la comunicación bidireccional.
  2. Educar es expresar lo que sientes con el único fin de compartir tu emoción, no para cambiar la conducta de nadie, los niños están aprendiendo y para eso también necesitan tiempo, les ayuda mucho hablar sobre cómo nos sentimos las personas.
  3. Educar es respetar el tiempo que necesitan los hijos para calmarse y ayudarles a pensar en lo que han hecho, no dejarles pensando solos ni aislarlos como consecuencia por un comportamiento mejorable.
  4. Educar es gestionar lo que sentimos antes de corregir el comportamiento de los hijos. Esto muchas veces es una buena intención difícil de ejecutar por eso si les gritas, habla de ello, no lo justifiques con “si me hubieras hecho caso no te hubiera gritado”.
  5. Educar es limitar todo lo que en grandes cantidades hace daño pero sin prohibir. No podemos esperar a que el prefrontal de los hijos les limite lo que les hace daño, para eso está el nuestro, expresa “no” de forma amorosa pero clara que suene a NO, un “haz lo que quieras, pero si luego te duele la tripa por comer muchos caramelos no me digas nada…” no vale.
  6. Educar es dar ejemplo con la propia vida de los buenos hábitos que generan bienestar emocional.
  7. Educar es actuar y vivir cada día la vida que queremos que ellos tengan.
  8. Educar es agradecer lo que no se compra como respirar y celebrar con otras personas el placer de compartir tiempo juntos.

Educar es amar y querer el bien de las personas con las que convives y el bien muchas veces es crecer en un clima familiar afectivo, con poco estrés, buena comunicación donde hay espacio para hablar y sobre todo donde las frustraciones son escuchadas y acompañadas, porque si algo necesita un niño es aprender recursos para aumentar su tolerancia a la frustración.

Leticia Garcés

Leticia Garcés

Pedagoga. En 2010 fundó Padres Formados, desde donde imparte cursos de  formación a familias y profesionales en temas relacionados con la Educación Emocional y la Parentalidad Positiva tanto presencial como online, a nivel nacional e internacional (Colombia y México).

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