Trastorno por déficit de naturaleza

Los niños tienen trastorno por déficit de naturaleza: ¿qué es y cómo afecta?

La falta de contacto con la naturaleza es conocida como ‘déficit por naturaleza’ y puede llegar a elevarse a la categoría de trastorno. Algo preocupante si tenemos en cuenta que cada vez son más los niños que lo sufren.

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Fuente: iStock

No hace falta ser demasiado experto en el tema para darse cuenta de los beneficios que reporta pasar tiempo al aire libre, ya seas niño o no. La naturaleza tiene la capacidad de tranquilizar, de aliviar el estrés y la ansiedad (los de momentos puntuales y los del día a día) y, además, es capaz de hacernos más felices.

Si esos beneficios fueran pocos, se ven incrementados si hablamos de los niños. Pasar tiempo en la naturaleza durante la infancia contribuye a un mejor estado de bienestar y felicidad y, además, es ayuda a los niños en su desarrollo positivamente. De hecho, un estudio llevado a cabo por la Universidad de Helsinki, asegura que los niños que juegan en espacios verdes mantienen una microbiota cutánea e intestinal más diversa, entre otros signos de un sistema inmunológico mejor regulado.

Pese a los beneficios, lo cierto es que la pandemia que venimos sufriendo desde hace algo más de un año ha empeorado una situación que ya estaba en decadencia antes de que la COVID-19 llegase a nuestras vidas: los niños pasan cada vez menos tiempo al aire libre y, curiosamente, debería ser al contrario.

No hace falta que hagamos escapadas lejos de casa para disfrutar de la naturaleza: con pasar una tarde en el parque de debajo el portal, sería más que suficiente (aunque la idea es ir un poquito más allá). “Pasear por el campo o por algún parque tiene numerosos beneficios físicos y psicológicos: respirar el aire libre, sentir el viento en la cara, compartir tiempo en familia disfrutando de la naturaleza”, nos cuenta Mónica Gonzalo, psicoterapeuta infantojuvenil y de familia de Psicólogos Pozuelo.

¿Qué es el trastorno por déficit de naturaleza?

El término ‘trastorno por déficit de naturaleza’ fue acuñado en 2005 por el escritor Richard Louv en su libro  ‘Los últimos niños del bosque’ aunque, tal y como indica en la obra, no es un diagnóstico médico.

De acuerdo a él está Mónica Gonzalo, quien lo define así a Ser Padres: “no está contemplado aún en ningún manual de medicina o psicología como tal, pero hace referencia a un conjunto de sintomatologías que tienen su origen en una escasa relación o contacto con el medio ambiente o la naturaleza”. “Este déficit afecta especialmente a los niños y adolescentes, ya que tiene consecuencias nocivas en estas edades y puede acarrear un peor desarrollo, tanto físico como psicológico”, afirma.

Los riesgos de no pasar tiempo suficiente al aire libre

Nos cuenta que algunos de esos problemas que podrían estar desencadenados de pasar poco tiempo en la naturaleza serían, entre otros, problemas en la atención, ansiedad, hiperactividad o estrés. Problemas que también se elevan al espacio físico: este trastorno está vinculado con el mayor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, obesidad infantil o enfermedades respiratorias como asma y alergias, nos cuenta Mónica.

ShinrinYoku para reconectar a los niños con la naturaleza

Los beneficios de pasar tiempo de calidad al aire libre y en la naturaleza están empezando a ser avalados por la ciencia. Sin ir más lejos, en Japón se está llevando a cabo una terapia llamada ‘ShinrinYoku’ que consiste en pasear y adentrarse en el bosque. “Están tan convencidos de esta terapia que desde la Sanidad del país se ‘recetan’ estos paseos”, nos cuenta Mónica.

Aparte, estudios como uno realizado por la Universidad de Stanford aseguran que reconectar con la naturaleza ayuda a conseguir un mayor desarrollo motor, sensitivo, psicológico e intelectual en los niños y que, además, previene patologías como la obesidad y el estrés.

“Igualmente, el contacto con la naturaleza hace que desarrollen una mayor sensibilidad y que estén más conectados con ellos mismos, con lo que piensan y con lo que sienten, ya que la desconexión favorece la reflexión”, cuenta la psicoterapeuta. Igualmente, asegura que favorece la creatividad y la exploración, mejorando la autoestima y el bienestar psicológico.

¿Cómo evitar el trastorno por déficit de naturaleza en niños y adolescentes?

Para evitar los efectos secundarios que puede ocasionar esta desconexión con el medio ambiente, el objetivo sería, como indica la psicoterapeuta,  “introducir la naturaleza en nuestra vida diaria”.

Ella misma nos reporta algunos consejos para ayudar a nuestros hijos a conseguir este objetivo:

  • Disfrutar cada día de un momento de conexión con la naturaleza: que puede ser, por ejemplo, dando un paseo con tu hijo/a donde podéis hablar de cómo ha ido el día, esto además va a favorecer vuestra comunicación emocional.
  • Deporte  o actividades en espacios abiertos en familia: haciendo alguna ruta, o jugando un partido de fútbol o al escondite al aire libre toda la familia.. de esta manera les enseñamos a nuestros hijos de una manera natural que no hay mejor escenario para disfrutar los unos de los otros que la naturaleza.
  • Desconexión: Fuera móviles y dispositivos. Solo así conseguiremos que dejen de pensar en tecnología para poder pensar en el medio ambiente que les rodea y que disfruten realmente de él.
  • Dentro del hogar, podemos pedir a nuestros hijos que se encarguen del cuidado de una planta: a través de esta tarea, los niños se harán responsables y aprenderán como es el ciclo de la vida. Aprenderán e qué consiste en proceso: como hay que dedicarle tiempo y mimos, que hay que cuidar para que florezca y que todo requiere paciencia y tiempo. Además de esta manera les ayudarás también a que poco a poco sean más pacientes y que den valor a las pequeñas cosas. Este también puede ser el paso intermedio a tener una mascota.
  • Ver películas o leer cuentos o libros relacionados con el medio ambiente: puede ser otra manera de acercar la naturaleza a los más pequeños de la casa.
  • Y sobre todo, practicar con el ejemplo, que nuestros hijos vean como disfrutamos de actividades al aire libre o como lo cuidamos (a través del reciclaje por ejemplo) es la mejor manera que tenemos a nuestro alcance para que ellos también se apasionen con la naturaleza.
Marta Moreno

Marta Moreno

Como dijo Nelson Mandela “la educación es el arma más poderosa que existe para salvar el mundo”. ¿Qué tal si educamos desde el respeto, el amor y en familia?

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